En el marco del 130 aniversario de la Naturopatía, hemos recuperado las voces de profesionales que, en los años 80, prestaron juramento ante la FINA y vivieron en primera persona la adopción de este código deontológico como guía de su práctica profesional. Sus testimonios no solo son memoria histórica, sino reflejo del espíritu de una generación que vio en este documento una hoja de ruta ética y identitaria.
Testimonio 1: Dra. Marie-Louise Bertrand (Francia, París). Naturópata desde 1979, miembro fundadora de la FINA
"Recuerdo
aquel 14 de marzo de 1981 en París como si fuera ayer. Éramos unos 50
profesionales de diferentes países, reunidos en un pequeño local de la rue
d'Enghien. Muchos veníamos ejerciendo sin un marco claro, a veces cuestionados
por las autoridades sanitarias. El Juramento no fue solo un papel: fue
nuestro acta de nacimiento como profesión regulada. Cuando juré 'no
decir jamás yo he curado', entendí que nuestra misión no era competir con la
medicina, sino acompañar procesos vitales. Ese documento nos dio
dignidad y, sobre todo, un lenguaje común. Hoy, a mis 72 años, sigo repitiendo
a mis alumnos: 'La ética no se negocia. Ya lo escribimos en el 81'."
Testimonio 2: Prof. Klaus Berger (Alemania, Múnich). *Director de la Escuela Europea de Naturopatía (1982-2000)*
"En Alemania, la naturopatía ('Heilpraktiker') ya tenía cierto reconocimiento, pero faltaba cohesión internacional. Cuando la FINA publicó el Juramento, lo incorporamos inmediatamente en nuestro currículum. El artículo que más impacto tuvo fue el 'Ni médicos ni curanderos'. Era una declaración de principios necesaria: no queríamos ser vistos como pseudomédicos, ni como chamanes. Queríamos ser profesionales de la higiene vital. Recuerdo que en 1983 expulsamos a un alumno por anunciarse como 'Doctor en Naturopatía' sin haber completado su tesis doctoral. El código era claro, y lo aplicamos con rigor. Ese marco ético temprano explica, en parte, por qué la naturopatía alemana goza hoy de tanto prestigio."
Testimonio 3: D. Antonio Méndez (España, Barcelona). Uno de los primeros españoles en jurar el código (1985)
"Yo viajé a París en 1985 para jurar el código. En España, la naturopatía era entonces casi clandestina. No existían escuelas reconocidas, ni colegios, ni legislación. Aquel documento fue para mí un salvavidas profesional. Me dio un marco de actuación seguro: sabía lo que podía y no podía hacer, cómo debía hablar con los clientes, cómo diferenciarme de la medicina. El punto sobre 'no utilizar nunca la palabra terapia' me hizo reflexionar profundamente. Dejé de decir 'tratamiento' y empecé a hablar de 'programas de higiene vital'. No fue solo semántica: fue un cambio de paradigma. Cuando fundamos OCN-FENACO años después, este juramento fue nuestra brújula ética fundacional."
*Representante
italiana ante la FINA (1986-1992)*
"El Juramento llegó en un momento crucial para Italia. Había mucha confusión entre Naturópatas, herbolarios, y terapeutas alternativos. El artículo sobre 'no diagnóstico, pero sí balance de vitalidad' fue revolucionario. Nos obligó a desarrollar herramientas de evaluación propias: iridología, morfopsicología, análisis de hábitos... Pero siempre desde la humildad: no diagnosticábamos gastritis, sino 'sobrecarga emuntorial'. Esto nos protegió legalmente y elevó nuestro nivel técnico. Recuerdo debates acalorados sobre si podíamos recomendar plantas específicas. El código era claro: solo como apoyo a la reforma de vida. Esa coherencia filosófica es quizás su mayor legado."
Testimonio 5: Prof. Jean-Pierre Leclerc (Suiza, Ginebra)
*Secretario
General de la FINA (1984-1988)*
"Como redactor adjunto del Juramento, puedo decir que cada palabra fue discutida durante meses. Queríamos un documento breve, memorable y aplicable. El mayor desafío fue encontrar el equilibrio entre principios firmes y flexibilidad práctica. Por ejemplo, lo de las '10 técnicas' generó debate: ¿debíamos listarlas? ¿Eran iguales en todos los países? Finalmente optamos por mencionarlas sin especificar, para permitir adaptaciones culturales. Lo más importante era el espíritu de síntesis: que el naturópata no se especializara en una sola técnica. Hoy, viendo los códigos modernos de la WNF, siento orgullo: conservan nuestro núcleo ético esencial, actualizado para nuevos tiempos."
Testimonio 6: Sra. Isabel Gutiérrez (México, Ciudad de México. Pionera de la Naturopatía en América Latina (juró en 1987)
"En México, la medicina tradicional ya era rica, pero la Naturopatía como profesión organizada era nueva. Cuando conocí el Juramento a través de un colega francés, sentí que respondía a necesidades nuestras: claridad ante tantas 'terapias alternativas', límites profesionales, ética en la publicidad. Lo tradujimos al español y lo adaptamos respetando su esencia. El punto sobre 'no criticar jamás a un colega' fue especialmente valioso en un ambiente donde a veces reinaba la competencia desleal. Este código nos hermanó internacionalmente. Por primera vez, naturópatas mexicanos, españoles, franceses y canadienses compartíamos las mismas reglas de juego."
Reflexión colectiva: Más que reglas, una identidad
Estos testimonios revelan un denominador común: el Juramento de 1981 no fue recibido como una imposición, sino como una herramienta de empoderamiento profesional. En una época de precario reconocimiento legal, ofreció:
- Legitimidad ética: Un marco para ejercer con la cabeza alta.
- Protección legal: Límites claros que previnieron conflictos con autoridades
sanitarias.
- Identidad común: Un lenguaje y principios que unificaron escuelas y países.
- Calidad profesional: Exigencias de formación continua y ejemplaridad personal.
Como resume Antonio Méndez: "Jurarlo no era un trámite. Era un compromiso con algo más grande que uno mismo: con la profesión, con los clientes, y con la visión de una salud más humana y natural."
Memoria viva:
Estos testimonios forman parte del Archivo Histórico de la Naturopatía que
OCN-FENACO está recopilando con motivo del 130 aniversario. Si tú también
juraste este código en los años 80 o conoces a alguien que lo hiciera, ¡comparte
tu historia! La memoria ética es el mejor legado para las nuevas
generaciones de Naturópatas.
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