1. Introducción: la necesidad de una visión integradora
El hígado y el riñón no son órganos aislados que desempeñan funciones independientes. Constituyen un eje funcional integrado —el eje hepatorenal— cuya comunicación bidireccional es esencial para el mantenimiento de la homeostasis del biosistema. La lesión de uno de ellos desencadena inevitablemente una cascada de eventos disfunciogénicos que afectan al otro, como lo demuestran el síndrome hepatorrenal (HRS) y la enfermedad renal crónica asociada a la enfermedad hepática esteatósica metabólica (MASLD).






