Introducción
El cáncer de cérvix es el cuarto cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial, con aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes anuales (OMS, 2024). La infección persistente por virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo (especialmente genotipos 16, 18, 31, 33, 45, 52, 58) es la causa necesaria para el desarrollo de lesiones precursoras: neoplasia intraepitelial cervical (CIN) grados 1, 2 y 3. El manejo estándar de las lesiones de alto grado (CIN 2/3) es la escisión quirúrgica (conización), que reduce el riesgo de progresión a cáncer invasor pero se asocia a morbilidad: sangrado, estenosis cervical, incompetencia cervical y parto pretérmino en embarazos futuros. Algunas mujeres rechazan la cirugía por el deseo de preservar la fertilidad o por miedo a los efectos secundarios; otras no son candidatas por comorbilidades o por la localización de la lesión.


