1. Introducción
El África subsahariana es una región de enorme diversidad cultural, ecológica y lingüística, donde las medicinas tradicionales han sido, y siguen siendo, el principal recurso de salud para la mayoría de la población (WHO, 2018). La literatura académica ha abordado este fenómeno casi exclusivamente desde el marco de la medicina tradicional, complementaria y alternativa (MTCA), que define las prácticas locales por su relación (de subordinación) con la biomedicina. Este enfoque ha generado un corpus de conocimiento valioso pero sesgado: se ha priorizado el estudio de “tratamientos para enfermedades concretas”, la “seguridad y eficacia” según los estándares de los ensayos clínicos, y la “integración en los sistemas formales”.




