1. Introducción: el peso como indicador incompleto
Tradicionalmente, el índice de masa corporal (IMC) ha sido el parámetro estándar para diagnosticar sobrepeso y obesidad y, por extensión, para estimar el riesgo cardiovascular asociado. Sin embargo, el IMC presenta una limitación fundamental: no informa sobre dónde se acumula la grasa. Esta deficiencia tiene consecuencias clínicas relevantes, ya que la grasa visceral —aquella que rodea los órganos internos en la zona abdominal— se asocia con enfermedades crónicas como la cardiopatía y la diabetes, mientras que la grasa subcutánea no lo hace con la misma intensidad.



