El estudio de los saberes y su transmisión en la Península Ibérica durante la Baja Edad Media (1200–1470) revela una rica diversidad de conocimientos, que incluyen tanto las artes liberales como las mecánicas, la medicina, la filosofía natural y las prácticas de cuidado de la salud. En este contexto, es posible identificar elementos precursores de lo que hoy conocemos como Naturopatía, entendida como un conjunto de saberes orientados al mantenimiento de la salud a través de medios naturales, el uso de plantas, la dieta, el equilibrio corporal y la comprensión de las fuerzas naturales.
1. Los Saberes Prácticos y las Artes Mecánicas
El documento destaca la existencia de las artes mecánicas o illiberales, entre las que se encontraban conocimientos aplicados como la scientia sanitaria, la agricultura y el lanificium (trabajo de la lana y el lino). Estas artes, aunque no gozaban del prestigio de las disciplinas liberales, constituían saberes especializados basados en conocimientos teóricos y empíricos. La scientia sanitaria del medievo, en particular, integraba elementos de la tradición grecolatina, árabe y judía, con un fuerte enfoque en el uso de hierbas, dietas, baños y otros remedios naturales.
2. La Influencia Árabe y Judía en la Naturopatía
Durante los siglos XIII–XV, la Península Ibérica fue un puente cultural entre Oriente y Occidente. Autores árabes como Avicena (980–1037) y judíos como Maimónides (1135–1204) ejercieron una influencia decisiva en la scientia sanitaria europea. Sus obras, traducidas al latín y a las lenguas romances, enfatizaban la importancia de la dieta, el equilibrio de los humores, el uso de remedios herbales y la reducción de riesgos para la salud. Este enfoque holístico y naturalista puede considerarse un antecedente claro de la Naturopatía.
3. Figuras Clave en la Transmisión de Saberes Naturales
Pedro Hispano (ca. 1210–1277): Autor del Thesaurus pauperum, un manual de salud dirigido a estudiantes sin recursos, que recopilaba remedios naturales y tratamientos accesibles basados en hierbas y sustancias naturales.
Arnaldo de Vilanova (ca. 1238–1311): Alquimista, teólogo y traductor de obras árabes de scientia sanitaria. Escribió tratados como el Liber de vinis y el Libellus de humido radicali, donde abordaba el uso de vinos medicinales, plantas y dietas para preservar la salud.
Raimundo Lulio (ca. 1232–1316): Aunque más conocido por su obra filosófica y teológica, Lulio incluyó en sus escritos enciclopédicos reflexiones sobre la naturaleza, las plantas y los elementos, integrando el conocimiento natural en una visión unitaria del saber.
Alfonso X el Sabio (1252–1284): Promovió la traducción y compilación de obras científicas, incluyendo textos de alquimia, agricultura y scientia sanitaria, que contenían numerosas referencias a remedios naturales y prácticas de salud preventiva.
El documento señala que gran parte de la producción científica en la Península se desarrolló fuera de las universidades, en lengua romance (castellano, catalán, gallego). Esta literatura “vulgar” incluía tratados de scientia sanitaria práctica, regímenes de salud, herbarios y manuales de confesión que también abordaban normas higiénicas y dietéticas. Estos textos, destinados a clérigos y laicos, difundieron un saber naturalista, accesible y centrado en la experiencia cotidiana.
5. La Relación entre Salud, Naturaleza y Espiritualidad
En la época medieval, la salud no se entendía como un fenómeno puramente físico, sino vinculado al equilibrio espiritual y moral. Autores como Martín de León o Vicente Ferrer incluían en sus escritos recomendaciones sobre moderación, dieta y cuidado del cuerpo como parte de una vida virtuosa. Esta concepción integradora recuerda el enfoque Naturopático, que considera la salud como un estado de equilibrio global.
6. La Herencia Isidoriana y el Conocimiento Natural
La obra de San Isidoro de Sevilla (560–636), especialmente sus Etimologías, fue un referente enciclopédico que transmitió conocimientos sobre plantas, animales, minerales y sus propiedades salutíferas. Su influencia perduró durante toda la Edad Media y sentó las bases de una comprensión naturalista del mundo.
Conclusión
Aunque el término “Naturopatía” es moderno, los principios que la sustentan —el uso de remedios naturales, la importancia de la dieta, el equilibrio corporal y la prevención— están presentes en los saberes transmitidos en la Península Ibérica entre 1200 y 1470. La confluencia de tradiciones cristiana, árabe y judía, junto con el desarrollo de una literatura scientia sanitaria en lenguas romances, permitió la conservación y difusión de un conocimiento práctico y naturalista que puede considerarse precursor de la Naturopatía.
Este legado, documentado en traducciones, compilaciones y obras originales, refleja una visión integradora de la salud, arraigada en la observación de la naturaleza y en la sabiduría empírica, que hoy sigue siendo relevante en el ámbito de la Naturopatía.
Referencia base:
Santiago-Otero, H., & Soto Rábanos, J. M. (s. f.). Los saberes y su transmisión en la Península Ibérica (1200–1470).

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