1. El proceso de investigación en Historia de la Naturopatía: una arquitectura en cuatro etapas
La Historia de la Naturopatía no es un relato lineal ni una acumulación de anécdotas, sino un proceso de investigación estructurado que permite comprender cómo una disciplina se constituye, se diversifica y se consolida. Desde la línea editorial de Naturopatía Digital, este proceso se organiza en cuatro etapas diferenciadas pero interconectadas:
- Primera
etapa: la Historia de la Naturopatía strictu sensu. Comienza
con su fundación formal por Benedict Lust en 1896, cuando el término naturopathy
se acuña y se sistematiza como profesión. Es la historia de la disciplina
ya constituida, con sus instituciones, sus debates internos y su expansión
global.
- Segunda
etapa: los Umbrales de la Naturopatía. Abarca el proceso previo y
paralelo de la Naturheilkunde centroeuropea —desde Lorenz Gleich en
1848— y la Nature Cure norteamericana. Son los umbrales porque aún
no existe la Naturopatía como tal, pero se están gestando sus principios,
sus métodos y su cosmovisión.
- Tercera
etapa: el Criterio Naturopático en las distintas culturas y autores.
Examina cómo diferentes tradiciones y pensadores han aportado elementos
que, posteriormente, el Criterio Naturopático integra o dialoga con ellos.
Es una etapa de comparación y discernimiento.
- Cuarta
etapa: el aporte al Corpus Naturopathicum de otros autores, una vez
fundada la Naturopatía. Aquí se sitúan las contribuciones externas a
la disciplina que, sin ser necesariamente Naturopáticas en su origen,
enriquecen su corpus teórico, metodológico o praxiológico. Es la etapa de
la fertilización cruzada, donde la Naturopatía se nutre de la
fisiología, la biología, la psicología o la filosofía de autores que,
desde otros campos, formulan ideas convergentes con la coherencia del
biosistema.
El presente artículo se inscribe en esta cuarta etapa y
analiza la contribución de Augusto Pi Suñer (1879-1965) a través de su
obra “La Unidad Funcional: Ensayos de fisiología interorgánica” ,
publicada en Barcelona por la Editorial Minerva en torno a 1917-1918.
2. Augusto Pi Suñer: el fisiólogo de la unidad orgánica
Augusto Pi Suñer (August Pi i Sunyer) nació en Barcelona en
1879 y falleció en Ciudad de México en 1965. Fue un fisiólogo de formación
experimental, catedrático de Fisiología en la Universidad de Barcelona y
fundador de la Sociedad Catalana de Biología en 1912. Su obra se desarrolló en
el cruce entre la fisiología experimental, la reflexión filosófica y la
psicología científica, y estuvo profundamente influida por la escuela catalana
de pensamiento biológico, con Ramón Turró como figura tutelar.
Pi Suñer no fue un Naturópata. No escribió para la
Naturopatía ni desde la Naturopatía. Pero su concepción del organismo como una
unidad funcional —donde los órganos no actúan aisladamente, sino en
correlación constante— converge con el principio Naturopático del tolle
totum y con la concepción del biosistema como una totalidad interconectada.
Es, precisamente, el tipo de contribución que la cuarta etapa de la Historia de
la Naturopatía busca identificar: un autor externo que, desde la fisiología,
formula las bases científicas de lo que la Naturopatía practica como
coherencia.
3. La obra: “La Unidad Funcional. Ensayos de fisiología
interorgánica”
3.1. Naturaleza y estructura del libro
“La Unidad Funcional” no es un tratado sistemático al uso.
Es una recopilación de discursos, artículos y conferencias expuestos por
el autor entre 1908 y 1916, a los que añadió capítulos inéditos centrados en la
unidad nerviosa, la unidad psíquica y la unidad funcional. El libro, de
aproximadamente 350 páginas, fue publicado por la Editorial Minerva en su
colección “Biblioteca de Cultura moderna y Contemporánea” (número 8), en un
formato de bolsillo o cartoné de 12,5 x 18 cm.
La obra recoge diez capítulos que abordan “las cuestiones
más candentes que tenía planteada la nueva fisiología en el segundo decenio del
siglo XX”. Entre los temas tratados se encuentran “los principios teleológicos
y la unidad funcional; diez años de fisiología en el siglo XX; correlaciones y
adaptaciones motrices en el aparato digestivo”, entre otros.
3.2. La tesis central: la fisiología interorgánica
La tesis que atraviesa toda la obra es la siguiente: el
organismo, a través de su exquisita y compleja estructura y de sus múltiples
actividades, constituye, en el fondo, una sola unidad funcional; existe una
correlación interorgánica que hace que ningún órgano trabaje de forma
independiente. Pi Suñer lo formula con claridad: “la más simple observación de
la vida demuestra que no cabe trabajo independiente de los órganos que nada
serían a no ser por esas relaciones interfuncionales, cuyo estudio es una nueva
ciencia en lo fisiológico y una doctrina revolucionaria en la patología
interna”.
Esta “nueva ciencia” es la fisiología interorgánica:
el estudio de las correlaciones y adaptaciones que permiten que los órganos
funcionen como un todo. Para Pi Suñer, la unidad funcional no es una metáfora,
sino un hecho fisiológico que puede y debe ser investigado
experimentalmente.
3.3. El sistema nervioso como coordinador de la unidad
El análisis de la obra revela que Pi Suñer atribuye al sistema
nervioso un papel central en la coordinación de la unidad funcional. Las
correlaciones fisiológicas observadas en los organismos, “a través de estímulos
químicos y respuestas mecánicas, alcanzan su máxima coherencia al entrar en
acción el sistema nervioso”, que se constituye como “el elemento coordinador de
las diferentes funciones orgánicas”. El sistema nervioso “remata la
personalidad fisiológica, dando unidad al conjunto orgánico, completando y
haciendo más exacta la coordinación que empezó por otros mecanismos”.
Este planteamiento tiene una consecuencia relevante para la
Naturopatía: la coherencia del biosistema no es una suma de funciones aisladas,
sino el resultado de una jerarquía coordinadora donde el sistema
nervioso integra los estímulos del entorno con las respuestas efectoras. La
unidad funcional es, en última instancia, psicoorgánica, como señaló
Pedro Laín Entralgo al comentar la obra.
3.4. La dimensión evolutiva y la unidad psíquica
Pi Suñer no se limita a la fisiología. Su obra incluye una
reflexión sobre la unidad psíquica y sobre la evolución como
clave explicativa de los procesos fisiológicos. El autor establece una “escala
filogenética de la unidad funcional del organismo que culmina en la aparición
de lo que él denomina psiquismo consciente”. Esta dimensión evolutiva conecta
con la filosofía Naturopática que considera la evolución como primera ley
natural: la unidad funcional no es un estado, sino un grado de organización
que se despliega en el tiempo.
La obra también aborda la relación entre fisiología y
psicología. Pi Suñer sostiene que “en la conjunción de la fisiología y la
psicología, en la noción de que el hombre es un todo orgánico y sus distintas
actividades una continuación, resultado de unos mismos procesos, y no una suma
más o menos homogénea de dos unidades distintas, habrán de encontrar la ciencia
de las funciones del cuerpo y la ciencia del espíritu una renovada fecundidad y
un ancho campo de progreso”. Esta concepción del ser humano como unidad
psicoorgánica es plenamente convergente con la ontología Naturopática del Salutante
como sujeto integral.
4. Recepción y legado: la huella de Pi Suñer en la
fisiología y en la Naturopatía
4.1. Recepción en la fisiología de su tiempo
La obra tuvo una recepción significativa en el pensamiento
científico y médico de la época. Fue reeditada en Buenos Aires en 1920 y en
México en 1944, lo que indica su circulación internacional. Pedro Laín
Entralgo, historiador de la medicina y referente del pensamiento español del
siglo XX, le dedicó un artículo específico: “Augusto Pi i Sunyer y la unidad
funcional del organismo” (Arbor: Ciencia, Pensamiento y Cultura, 1990),
lo que confirma la relevancia historiográfica de su contribución.
La obra se sitúa en un momento de consolidación de la
fisiología como disciplina experimental, y Pi Suñer fue uno de sus promotores
institucionales en España. Su enfoque holístico y dinámico dejó “una profunda
huella en el pensamiento científico y médico de la época”.
4.2. Relevancia para el Corpus Naturopaticum
La contribución de Pi Suñer al Corpus Naturopathicum no
reside en una influencia directa sobre la práctica Naturopática —no hay
evidencia de que los Naturópatas de su tiempo leyeran a Pi Suñer—, sino en la convergencia
epistemológica. Su fisiología interorgánica proporciona un fundamento
científico a la intuición Naturopática de que el organismo es una unidad y que
la intervención sobre una parte afecta al todo.
Esta convergencia se hace explícita en la literatura
Naturopática posterior. La “Ley de la Unidad Orgánica”, uno de los principios
que la Iridología Naturopática invoca, muestra “una estricta conformidad con
los principios y las concepciones más científicas expuestas en obras como Unidad
funcional y Los mecanismos de correlación fisiológica de Pi y
Suñer”. Es decir, la obra de Pi Suñer fue incorporada al Corpus
Naturopathicum como referencia científica que legitima y fundamenta el
principio de unidad del organismo.
Tabla 1. Convergencias entre la fisiología interorgánica
de Pi Suñer y los principios Naturopáticos
|
Concepto en Pi Suñer |
Principio Naturopático |
Implicación para el Corpus Naturopathicum |
|
Unidad funcional del organismo |
Tolle totum: el Salutante es una totalidad |
El organismo no puede tratarse por partes aisladas |
|
Fisiología interorgánica: correlación entre órganos |
Coherencia del biosistema |
La intervención en un nodo afecta a la red completa |
|
Sistema nervioso como coordinador |
Integración neuro-endocrino-inmune |
La coherencia requiere un centro de integración |
|
Unidad psicoorgánica |
El Salutante es una unidad ecobiopsicosocial |
Cuerpo y psique no son compartimentos separados |
|
Escala filogenética de la unidad |
La evolución como primera ley natural |
La unidad funcional es un grado de organización, no un
estado |
5. Implicaciones para la NBE, la MIN y la COPRANA
5.1. Para la NBE: la fisiología interorgánica como
evidencia de plausibilidad
La NBE exige fundamentar las decisiones en la mejor
evidencia disponible. La obra de Pi Suñer no es un ensayo clínico ni un
metaanálisis, pero proporciona una base fisiológica de plausibilidad
para la concepción Naturopática del organismo como unidad. La NBE puede
incorporar la fisiología interorgánica como marco interpretativo que explica
por qué los mediadores de coherencia actúan de forma sistémica y no aislada.
5.2. Para la MIN: la unidad funcional como horizonte del
PPS
La MIN diseña el Programa Personal de Salud (PPS)
orientado a la coherencia del biosistema. La lección de Pi Suñer es que esa
coherencia no se logra sumando intervenciones aisladas, sino integrando
las dimensiones del Salutante en una unidad funcional. El PPS no es una lista
de “terapias”, sino un plan que busca la unidad psicoorgánica del
Salutante.
5.3. Para la COPRANA: la coordinación como expresión de
la unidad funcional
La COPRANA —sincronización, armonización y
secuenciación— encuentra en la fisiología interorgánica un fundamento
conceptual: la coordinación no es un añadido administrativo, sino la expresión
praxiológica de la unidad funcional del biosistema. Si los órganos se coordinan,
la intervención profesional también debe hacerlo.
6. Conclusión: un fisiólogo en el Corpus Naturopathicum
Augusto Pi Suñer no fue un Naturópata, pero su “La Unidad
Funcional” (1917-1918) aportó al Corpus Naturopaticum algo que la disciplina
necesitaba: una fundamentación fisiológica de la unidad del organismo.
Su fisiología interorgánica demostró, con rigor experimental y reflexión
filosófica, que los órganos no trabajan aislados, que el sistema nervioso
coordina la unidad y que el ser humano es una totalidad psicoorgánica. Esa es,
exactamente, la concepción del Salutante que la Naturopatía sostiene
desde 1896. La cuarta etapa de la Historia de la Naturopatía —el aporte de
otros autores al Corpus Naturopaticum— encuentra en Pi Suñer uno de sus
exponentes más lúcidos. A 130 años de la fundación de la Naturopatía
(1896-2026), su obra sigue recordándonos que la coherencia no es una
construcción teórica, sino un hecho fisiológico.
Nota final. Este artículo de investigación
histórica ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Historia
y Filosofía Naturopática de la Red de Investigación Naturopática (RINA), en
diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital, y se inscribe en la
línea editorial del blog en defensa de la Ciencia y Profesión Naturopática
frente al patocentrismo, el panmedicalismo y el iatrocentrismo. El sujeto de la
intervención es el Salutante; la finalidad del Acto Naturopático es salutogénica,
higiogénica y diasóstica, nunca terapéutica; y el proceso se nombra como vis
regeneratrix naturae, autopoiesis o autoregeneración, nunca
como “autocuidado”.
Para más información sobre Naturopatía, disciplina de
carácter autónomo dentro del marco de las Ciencias de la Salud, visita: https://naturopatiadigital2.blogspot.com/
Referencias
- Pi
Suñer A. La Unidad Funcional: Ensayos de fisiología interorgánica.
Barcelona: Editorial Minerva; ca. 1917-1918 (Biblioteca de Cultura moderna
y Contemporánea, n.º 8).
- Díaz
Moreno MI, Sáiz Roca M. August Pi i Sunyer (1879-1965): Una figura a
recuperar para la historia de la escuela psicológica de Barcelona. Revista
de Historia de la Psicología. 2013;34(2):15-45.
- Laín
Entralgo P. Augusto Pi i Sunyer y la unidad funcional del organismo. Arbor:
Ciencia, Pensamiento y Cultura. 1990:19-34.
- Pi
Suñer A. Los mecanismos de correlación fisiológica, adaptación interna
y unificación de funciones. Barcelona; 1920.
- Ley
de la unidad orgánica (Iridología Naturopática). Cita la conformidad
con Unidad funcional y Los mecanismos de correlación fisiológica
de Pi y Suñer.
- World
Naturopathic Federation. Naturopathic Principles and Philosophy.
Toronto: WNF; 2024.
- Organización
Colegial Naturopática (OCNFENACO). Código Deontológico de la Profesión
Naturopática.
- Tralles,
Alejandro de. Therapeutica (s. VI). Fuente clásica de la vis
regeneratrix naturae.
- Maturana
H, Varela F. De máquinas y seres vivos: autopoiesis, la organización de
lo vivo. Santiago: Editorial Universitaria; 1972.

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