1. Introducción: un médico en busca del alma
La historia de la Naturopatía, como disciplina de carácter autónomo dentro del marco de las Ciencias de la Salud, se ha construido sobre las aportaciones de múltiples figuras que, a lo largo de los siglos, intuyeron que la salud no es una imposición externa, sino una expresión de la coherencia del biosistema. Entre estas figuras, Edward Bach ocupa un lugar singular. No fue un Naturópata en el sentido moderno del término, pero su aportación filosófica y metodológica a los Métodos Naturales de Salud constituye un elemento fundamental para el equilibrio psicoemocional.
La Profesión Naturopática rememora hoy su vida y obra cuando
se cumplen 140 años de su nacimiento, que tuvo lugar el 24 de
septiembre de 1886 en Moseley, Inglaterra. Bach fue el descubridor de la
denominada "terapia floral" y su obra aporta al Corpus
Naturopáticum un conjunto de sistematizaciones que hacen posible el
desarrollo científico de una práctica salutógena de gran alcance y eficacia.
La terapia floral se integra en el Módulo de
Naturopatía Fitocomplementaria – Flosacología del Programa Graduado en
Naturopatía (PGN), donde se estudia como una de las técnicas que utilizan
estímulos sutiles para modular la coherencia del biosistema.
2. Contexto histórico y biográfico
Edward Bach nació en Moseley, cerca de Birmingham, el
24 de septiembre de 1886. Fue el mayor de sus hermanos: dos niños y una
niña. Tuvo una salud delicada de bebé que fue mejorando a medida que maduraba,
aunque conservó una sensibilidad muy agudizada que le sería de gran
ayuda en el futuro. Ya de niño poseía la comprensión de las aflicciones de los
demás, y esa certidumbre le determinó la tarea que había de desempeñar: encontrar
un método sencillo y universal para aquietar las mentes y sanar los cuerpos.
De los dieciséis a los diecinueve años, Edward trabajó en la
fundición de su padre, lo que le permitió adquirir conocimientos y
comprensión de la naturaleza humana, al convivir diariamente con sus compañeros
de trabajo. Allí vivenció cómo el temor a la enfermedad, con las
consecuencias económicas que acarreaba, estaba siempre presente en la mente de
sus compañeros. Decidió, pues, empezar la tarea que ya desde niño había tenido
clara: redescubrir verdades acerca de la enfermedad y de la curación de la
humanidad por experiencia directa.
Su decisión de ser médico fue precoz. Estudió en la cercana Universidad
de Birmingham, se graduó en 1912 e inició su práctica clínica en Londres.
Los primeros años de trabajo estuvieron caracterizados por un gran entusiasmo y
por el deseo, que nunca abandonó, de hacer aún más, de ir más allá,
experimentando nuevos caminos.
3. La crítica al modelo reduccionista: el hombre no es
una máquina
El joven médico pensaba que el hombre no es una máquina,
con engranajes que van lubricados y sustituidos. El hombre es un ser
complejo en el que la mente y el cuerpo no pueden tomarse por separado, en
el que cada singular aparato se relaciona con todo el resto. Cada hombre tiene
su historia, emociones, sensaciones, sueños y necesidades que no se
pueden ignorar.
Sin embargo, la atención de sus colegas y del mundo
académico estaba siempre dirigida solo a la enfermedad. Para Bach no
quedaban dudas: lo que debía ser curado era el ser humano en su complejidad.
No era suficiente conformarse con tamponar los síntomas.
Este principio —que el Salutante es una totalidad y
que la intervención debe dirigirse a la persona, no solo a la enfermedad— es un
pilar del paradigma ecobiopsicosocial que fundamenta la Naturopatía
contemporánea.
4. La investigación bacteriológica y los nosodos
Después de un año en el departamento de cirugía del Hospital
de la University College de Londres, el joven Bach decidió pasar a la inmunología.
Sus estudios lo llevaron a descubrir en el estómago de algunos enfermos
crónicos un tipo particular de bacterias que estaban casi ausentes en el
organismo de las personas sanas. Al final de esta investigación consiguió
producir una vacuna que obtuvo óptimos resultados.
Absolutamente absorbido por sus estudios, Bach se preocupaba
poco por su propia salud. En julio de 1917, después de años de trabajo
duro a causa de la Primera Guerra Mundial, fue operado de urgencia. El
diagnóstico era terrible: le daban solo tres meses de vida a causa de un
tumor en el bazo, ya extendido.
De frente a la perspectiva de una muerte inminente, Bach
reaccionó como cualquier otro ser humano: cayó en una profunda depresión, de la
cual salió alimentándose de energías inesperadas. Si tenía que morir, no había
tiempo que perder; tenía muchas cosas para hacer, tenía que estudiar y
experimentar. Se concentró en el trabajo. Pasaron tres meses, cuatro, cinco...
Sus colegas lo miraban estupefactos. No solo todavía estaba vivo, sino que los
análisis no dejaban lugar a dudas: su enfermedad estaba regresando.
Bach descubrió así, a costa de sí mismo, que la energía
producida por una gran pasión era capaz de vencer cualquier negatividad.
Aquella que se había presentado como una tragedia se volvió el punto de partida
para sus nuevas y fundamentales investigaciones, que lo habrían llevado, años
después, a la identificación de sus "remedios": las hoy
famosas Flores de Bach.
5. La influencia de Hahnemann y la homeopatía
Sus intuiciones, sin embargo, no conseguían encontrar el
camino para llegar a una investigación sistematizada. Fundamental fue la
lectura del Organon de Samuel Hahnemann, uno de los padres
fundadores de la Homeopatía, quien, como Bach, pensaba que el paciente visto
como persona era mucho más importante que la enfermedad. Además, Hahnemann
no usaba vacunas; curaba con hierbas, plantas, metales y hasta venenos, usados
en dosis infinitesimales.
Gracias a la Homeopatía, Bach consiguió sistematizar sus
propios descubrimientos, llegando, junto a su colega Paterson, a la
preparación de nuevas vacunas llamadas "nosodos", que aún hoy
se aplican homeopáticamente, sobre todo en la cura de algunas enfermedades
crónicas.
Prosiguiendo con estos estudios, dividió las bacterias
responsables de estas enfermedades en siete grupos y, fiel a su idea de
poner al hombre en el centro de la investigación, empezó a estudiar las características
comunes de las personas que necesitaban la misma vacuna. Resultaron siete
perfiles psicológicos diferentes.
Bach empezó entonces a hacerse una pregunta revolucionaria
para aquella época: ¿y si fuese la índole, el estado de ánimo, el que
provocaba la enfermedad? Esta pregunta sentaría las bases para sus estudios
sucesivos, aquellos que lo habrían llevado a la identificación de sus
extraordinarios "remedios". Decidió abandonar entonces su estudio
médico de Londres para dedicarse completamente a la investigación de un nuevo
método de cura, totalmente basado en el estudio del alma humana.
6. El retorno a la naturaleza: las primeras flores
En 1912 volvió a Gales, a su amada campiña.
Sus vacunas, los "nosodos", se iban perfeccionando y funcionaban,
pero no con todos sus pacientes, y a veces las enfermedades, después de un
período de regresión, se volvían a presentar. Además, los nosodos eran todavía
producidos por bacterias.
Durante sus largos paseos inmerso en la naturaleza, Bach
llegó a recoger e identificar los dos primeros remedios: Mimulus e Impatiens.
Con estas flores preparó nuevos nosodos. Para elegir los sujetos aptos para
recibir este método de cura se dejó guiar por su intuición, buscando la semejanza
entre la planta y el perfil psicológico del paciente.
- Mimulus,
una flor que aparece frágil, fue subministrada a sujetos que mostraban timidez,
pequeños miedos.
- Impatiens,
la flor "impulsiva", que proyecta lejos de sí sus propias
semillas, fue subministrada a sujetos más nerviosos y apurados.
Los resultados fueron inmediatamente satisfactorios. El
camino estaba trazado.
7. La identificación de las 38 flores
El período sucesivo, y hasta 1932, lo vio pasar horas
y horas en estado de contemplación de las plantas de su infancia, con la
intención de "entender" a las flores, estudiando sus aspectos
y características. Llegó así a la identificación de las primeras doce flores.
El método funcionaba, pero aún una vez más, no con todos los
pacientes. Edward Bach decidió entonces profundizar los conocimientos del alma
humana, buscando las miles sutilezas posibles que hacen de cada hombre un
ser diferente a todos los demás. Las emociones negativas fundamentales
habían sido identificadas: el miedo, el terror, el pánico, la actitud mental
que lleva a torturarse, a rumiar los pensamientos, la indecisión, la
indiferencia y el aburrimiento que llevan a no amar más a la vida, la
invadencia, la debilidad y la poca estima por sí mismo y por las propias
capacidades, la impaciencia, la soledad, el entusiasmo devastante...
Cada uno de estos sentimientos debía ser ulteriormente
analizado. El miedo, por ejemplo, podía concentrarse sobre algo preciso como la
muerte o la enfermedad, pero también hacerlo en forma vaga, indeterminada.
Bach recomenzó su investigación y la concluyó en 1935,
con la identificación de 38 remedios que aún hoy forman la estructura de
su método de cura. Al mismo tiempo se ocupó de divulgar lo que había
descubierto. Trató de enseñarlo a sus colegas, y esto le procuró no pocos
problemas con los representantes más conservadores de la clase médica. Tal vez
fue por ello que pidió ser cancelado de la Orden de los Médicos,
declarando que quería ser considerado solo un herboristero.
8. Los principios filosóficos de Edward Bach
Antes de marchar, enfatizó la importancia de mantener el
sistema lo más sencillo posible, luchando contra cualquier intento de
alterar su pureza. Y nos dejó un escrito que constituye una verdadera declaración
de principios éticos:
"Queridos amigos: Sería maravilloso construir una
pequeña Hermandad, sin rangos ni categorías, donde nadie fuera más ni menos que
los otros, para dedicar nuestras vidas a cumplimentar los siguientes
principios:
- Se
nos ha deparado un sistema curativo sin precedentes en la memoria de la
humanidad; con la simplicidad de estos remedios florales podremos tener la
absoluta certeza de contar con sus maravillosas virtudes para vencer la
enfermedad.
- No
criticar, ni condenar jamás los pensamientos, las opiniones o las ideas de
los demás, recordando siempre que todos los seres humanos somos criaturas
de Dios, y cada uno de nosotros recorre su camino hacia la Gloria del
Divino Padre.
- Llevamos
en nuestra mano diestra, como los Caballeros del pasado, las armas para
vencer al dragón del Miedo, sabiendo que nunca deberemos pronunciar una
palabra de desaliento, sino que, por el contrario, debemos llevar
esperanza y sobre todo seguridad, a aquellos que sufren.
- Jamás
debemos dejarnos llevar por los éxitos o las adulaciones que podamos
encontrar en nuestra misión, recordando siempre que no somos otra cosa que
los mensajeros del Gran Poder.
- Cuanto
más profundicemos en la confianza de quienes nos rodean, mejor podremos
influenciarles nuestra convicción de que todos nosotros somos solamente
agentes de la Divinidad, enviados para socorrerlos en sus necesidades.
- A
medida que los enfermos mejoren, debemos explicarles que las hierbas de
los campos, que son las que los están curando, son dones de la Naturaleza:
que son dones de Dios.
De esta forma, lograremos que crean nuevamente en el
Amor, la Misericordia, la Compasión y la Fuerza Omnipotente del Más Alto.
Edward Bach."
Este texto, más allá de su dimensión espiritual, contiene principios
éticos fundamentales para la práctica Naturopática: la humildad, la no
criticidad, la esperanza, la no adulación, la confianza
y la gratitud hacia la naturaleza. Estos principios resuenan con el Código
Deontológico de la Profesión Naturopática.
9. La aportación al Corpus Naturopáticum
El Corpus Naturopáticum es el cuerpo sistematizado de
conocimiento que define la identidad de la Naturopatía. La obra de Edward Bach
contribuye a este corpus en varios niveles:
|
Aportación |
Relevancia para el Corpus Naturopáticum |
|
Sistematización de la terapia floral |
Proporciona un método estructurado para abordar el
equilibrio psicoemocional |
|
Visión integral del ser humano |
Fundamenta el paradigma ecobiopsicosocial: mente y cuerpo
no pueden separarse |
|
Centralidad del Salutante |
Pone a la persona, no a la enfermedad, en el centro de la
investigación y la intervención |
|
Confianza en la naturaleza |
Las flores de los campos son dones de la naturaleza que
restauran la coherencia del biosistema |
|
Dimensión ética |
Los principios de Bach constituyen un antecedente del
Código Deontológico Naturopático |
|
Puente entre tradición y modernidad |
Integra el saber tradicional con la observación
sistemática y la intuición guiada |
10. Implicaciones para la NBE, la MIN y la COPRANA
10.1. Para la NBE (Naturopatía Basada en la Evidencia)
La obra de Bach nos recuerda que la evidencia no se
limita a los ensayos clínicos aleatorizados. La NBE integra la mejor evidencia
disponible con la experiencia profesional y los valores del Salutante
, pero también reconoce el valor de la tradición y de la observación
clínica sistemática como fuentes de conocimiento. La terapia floral, aunque
controvertida desde el punto de vista de la medicina, cuenta con estudios
observacionales y con una larga tradición de uso que merecen ser considerados.
10.2. Para la MIN (Metodología de la Intervención
Naturopática)
La visión integral de Bach —que aborda la dimensión
emocional como parte fundamental del terreno— resuena con la fase de
exploración de la MIN, que evalúa el estado emocional del Salutante
como parte de su biosistema. Su método personalizado —basado en
el perfil psicológico del Salutante— anticipa la fase de propuesta
de la MIN, que diseña un Programa Personal de Salud (PPS) adaptado a las
necesidades individuales.
10.3. Para la COPRANA (Coordinación Praxiológica
Naturopática)
La sincronización, armonización y secuenciación de
las intervenciones Naturopáticas encuentra en Bach un antecedente conceptual:
la idea de que las flores, como mediadores de coherencia, deben combinarse
de forma coherente y adaptada a las circunstancias del Salutante
. Bach no imponía un régimen dogmático; acompañaba a las personas en un
proceso de recuperación gradual.
11. Conclusiones: la vigencia de una mirada olvidada
Edward Bach es una figura puente entre la medicina
vitalista del siglo XX y la Naturopatía contemporánea. Su sistematización de
la terapia floral, su visión integral del ser humano y su dimensión
ética y espiritual lo sitúan en el criterio Naturopático: la
confianza en la capacidad autorreguladora del organismo, la visión holística de
la salud y la comprensión del ser vivo como un sistema en constante interacción
con su entorno.
Recuperar su figura no es un ejercicio de nostalgia, sino
un acto de justicia histórica y de rigor epistemológico. La Naturopatía,
como disciplina autónoma, tiene el derecho y la responsabilidad de conocer sus
raíces, de reconocer a quienes, como Bach, contribuyeron a forjar su identidad.
Y tiene, sobre todo, la responsabilidad de mantener vivo su legado: una mirada
sobre la salud que no se reduce a la enfermedad, sino que abraza la vida en
toda su complejidad.
Unas semanas antes de abandonar este mundo, Bach afirmó a
sus colaboradores: "Mi tarea está cumplida… Mi misión en este mundo ya
ha finalizado…". Murió durante el sueño, en su casa de Mount Vernon,
en el Sussex, hoy sede del Bach Center, el 27 de noviembre de 1936.
Habían transcurrido 19 años desde aquel diagnóstico de la medicina que
le había dado tres meses de vida.
Edward Bach nos deja un método que, luego de más de sesenta
años, sigue difundiéndose y desarrollándose, y tres simples libros: "Cúrate
a ti mismo", "Los doce curadores" y "Líbrate
a ti mismo", que son todavía capaces de ilustrarnos sobre el proceder
humano.
Edward Bach no fue un Naturópata titulado, pero su
criterio Naturopático sigue siendo una guía filosófica de enorme valor.
Nota final. Este artículo ha sido redactado en el
marco de la línea de investigación en Historia y Onomástica Naturopática
de la Red de Investigación Naturopática (RINA) , en diálogo con las
contribuciones de Naturopatía Digital.
Para más información sobre Naturopatía, disciplina de
carácter autónomo dentro del marco de las Ciencias de la Salud, visita: https://naturopatiadigital2.blogspot.com/
Referencias
- Edward
Bach. Wikipedia, la enciclopedia libre.
- Bach
E. Cúrate a ti mismo.
- Bach
E. Los doce curadores.
- Bach
E. Líbrate a ti mismo.
- Organización
Colegial Naturopática (OCNFENACO). Código Deontológico de la Profesión
Naturopática.
- Red
de Investigación Naturopática (RINA). Líneas de investigación en historia
y onomástica Naturopática.
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