viernes, 5 de junio de 2026

El Orden Terapéutico como caballo de Troya: análisis crítico de Zeff, Snider y Myers (2006) y la medicalización de la Naturopatía

Resumen

El artículo de Zeff, Snider y Myers (2006) “A Hierarchy of Healing: The Therapeutic Order” es ampliamente citado en la literatura Naturopática como una sistematización de la praxis clínica. Sin embargo, un análisis crítico desde los fundamentos de la Naturopatía como disciplina autónoma revela que el texto está impregnado de una terminología medicalizante que subordina la Naturopatía al paradigma biomédico. Los autores utilizan indistintamente “naturopathy”, “naturopathic medicine”, “naturopathic physicians” y la sigla ND (Naturopathic Doctor), equiparando al Naturópata con un “médico” y a la Naturopatía con una “especialidad” de la medicina. Esta elección terminológica no es inocente: refleja una estrategia de asimilación que diluye la identidad propia de la Naturopatía (basada en la fuerza vital, la salutogénesis y el acompañamiento) y la convierte en una “medicina natural” subsidiaria del sistema iatrocéntrico. El presente artículo analiza críticamente el texto de Zeff et al., señala cómo su narrativa histórica (con la afirmación de que Lust “inventó” la naturopatía) y su marco conceptual contribuyen a la desposesión epistemológica de la profesión, y reivindica la necesidad de recuperar una terminología y una praxis autónomas, como la que promueve la Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO) a través de la NBE, la MIN y la Praxiología Naturopática.

Palabras clave: Orden Terapéutico, naturopathic medicine, medicalización, autonomía disciplinar, Zeff, Snider, Myers.

1. Introducción: un texto influyente pero problemático

El artículo “A Hierarchy of Healing: The Therapeutic Order” de Zeff, Snider y Myers (publicado en 2006 en la revista medical education) ha sido adoptado como una referencia para la enseñanza de la praxis Naturopática en muchas escuelas de Norteamérica. Su propuesta de una jerarquía de intervenciones —desde la estimulación de la fuerza vital hasta la derivación a tratamientos farmacológicos— es útil para ordenar la actuación profesional y evitar el intervencionismo innecesario. Sin embargo, un examen detenido del texto revela una carga semántica y conceptual que contradice los principios de autonomía de la Naturopatía.

El objetivo de este análisis crítico no es desechar el valor del Orden Terapéutico como herramienta metodológica, sino señalar los peligros de su marco terminológico y epistemológico. Al hablar de “naturopathic medicine” y de “naturopathic physicians”, los autores están alineando a la Naturopatía con el paradigma iatrocéntrico (centrado en el médico) y patocéntrico (centrado en la enfermedad), cuando la esencia de la Naturopatía es salutogénica (centrada en la salud) y corresponsable (centrada en el Salutante).

2. Análisis del uso terminológico: “naturopathic medicine”, “physician”, “ND”

2.1. El deslizamiento de “naturopathy” a “naturopathic medicine”

En el propio título del artículo aparece “A Hierarchy of Healing: The Therapeutic Order”, sin adjetivación. Sin embargo, en la introducción y en el desarrollo, los autores utilizan sistemáticamente la expresión “naturopathic medicine”. Por ejemplo:

“In 1900 Benedict Lust ‘invented’ naturopathy, a practice that combined many natural therapies … As such, naturopathic medicine has deep historical roots…”

Obsérvese el deslizamiento: Lust “inventó la Naturopatía” (término original), pero los autores inmediatamente la rebautizan como “naturopathic medicine”. No son sinónimos. “Naturopathic medicine” es un constructo posterior que intenta asimilar la Naturopatía al modelo de la medicina (diagnóstico, tratamiento, prescripción, relación vertical). La Naturopatía original, la de Lust, no se denominaba a sí misma “medicina”; se definía como un sistema de salud natural, un arte de vivir, una ciencia de la salud.

Al imponer el apellido “medicine”, los autores están aceptando implícitamente que el marco de referencia es la medicina, y que la Naturopatía es una de sus “especialidades” o “modalidades”. Esto es exactamente lo que permite luego que la “medicina integrativa” la absorba.

2.2. “Naturopathic physicians” y la sigla ND (Naturopathic Doctor)

A lo largo del texto, los autores se refieren a los profesionales como “naturopathic physicians” y usan la sigla ND (Doctor of Naturopathy). Por ejemplo:

“By 1957, there was only one naturopathic college left. By 1975, only eight states still licensed naturopathic physicians…”

En España y en la mayor parte de Europa, los Naturópatas no son “médicos” ni “doctores”. La utilización del término “physician” (médico) o “doctor” es engañosa y puede constituir intrusismo en jurisdicciones donde solo los titulados en Medicina pueden usar esos títulos. Pero más allá de la legalidad, el problema es epistemológico: al llamarse “médicos”, los Naturópatas adoptan el rol central del sistema sanitario (diagnosticar, prescribir, tratar), cuando la esencia de la Naturopatía es educar, acompañar y potenciar la fuerza vital, no diagnosticar enfermedades.

Esta medicalización de la identidad profesional es la que ha llevado a que en algunos estados de EE.UU. los ND tengan un ámbito de práctica casi superponible al de los médicos de familia, perdiendo así la especificidad de la Naturopatía. Como advierte el artículo 71 del Código Deontológico de OCNFENACO, el naturópata no diagnostica enfermedades, sino que deriva ante sospecha patológica. La figura del “naturopathic physician” borra esa diferencia y confunde al público.

2.3. La narrativa histórica: “Lust inventó la naturopatía”

El texto afirma: “In 1900 Benedict Lust ‘invented’ naturopathy, a practice that combined many natural therapies…” Decir que Lust “inventó” la Naturopatía es una simplificación excesiva. Lust sistematizó y organizó una tradición que ya existía (el naturismo europeo, la hidrohigiene de Kneipp, el higienismo, etc.). Pero al usar el término “invented”, los autores están sugiriendo que la Naturopatía es una creación artificial, no un paradigma con raíces profundas.

Además, la frase “naturopathic medicine has deep historical roots that can be traced back to Roman, Greek, Egyptian, and Mesopotamian cultures” es una reivindicación de legitimidad por antigüedad que, aunque puede ser útil para defender la profesión, también puede ser usada para descalificarla como “precientífica”. Lo importante no es la antigüedad, sino la coherencia interna y la eficacia de su paradigma.

3. El “Orden Terapéutico” como herramienta medicalizante

La jerarquía de intervenciones que proponen Zeff et al. tiene una estructura que, aunque útil, perpetúa la lógica del “tratamiento”:

  • Nivel 1: Establecer las condiciones para la salud (vis medicatrix naturae) → aún no es “terapéutico”.
  • Nivel 2: Eliminar obstáculos → sigue siendo higiénico, no terapéutico.
  • Nivel 3: Estimular la fuerza vital con agentes naturales → aquí empieza la “terapia”.
  • Nivel 4: Abordar la integridad estructural o patológica → intervenciones más invasivas.
  • Nivel 5: Usar sustancias farmacológicas o sintéticas → derivación al médico.

El problema no es la secuencia, sino que todo se enmarque como “terapéutico” (del griego therapeuein, cuidar, tratar – en contexto médico, combatir la enfermedad). La Naturopatía no habla de “terapia”, sino de higiopedia (educación para la salud), acompañamiento y sincronización (coherencia biológica). Al adoptar el lenguaje terapéutico, los autores están aceptando que el objetivo de la Naturopatía es tratar enfermedades, cuando en realidad es generar salud (salutogénesis).

Como hemos argumentado en artículos anteriores (traducción del Orden Terapéutico a “Orden de Coherencia Biológica”), es posible reformular la jerarquía sin caer en el iatrocetrismo. Pero el texto de Zeff et al. no lo hace.

4. La tensión interna: “green allopathy” y la pérdida de identidad

En el fragmento proporcionado, los autores mencionan un debate actual dentro de la profesión:

“A current debate … is about the role of ‘green allopathy’ within the profession: the tendency to use botanical medicine or nutritional supplements as a simple ‘green drug’ or pharmaceutical replacement versus the importance of implementing the full range of healing practices derived from Nature Cure to stimulate health restoration.”

Es decir, reconocen que existe el riesgo de que la Naturopatía se convierta en una “alopatía verde”: usar plantas y suplementos de la misma manera que la medicina usa fármacos, como “balas mágicas” contra enfermedades, en lugar de aplicar el enfoque holístico de la “cura natural” (estimular la fuerza vital, eliminar obstáculos, educar al paciente).

Este debate es crucial. Sin embargo, el propio texto de Zeff et al. contribuye a esa medicalización al llamar “naturopathic physicians” a los profesionales y “naturopathic medicine” a la disciplina. Si se es “médico”, lo natural es pensar en “tratamientos” y “terapias”. Si se es “acompañante salutogénico”, el enfoque es diferente.

Los autores señalan que “la profesión parece tener un consenso fuerte en que toda la gama de prácticas de cura natural debe ser retenida”. Pero ese consenso se ve socavado por su propia terminología. La batalla entre la Naturopatía auténtica (basada en la fuerza vital, el terreno y la educación) y su versión medicalizada (“green allopathy”) se libra, en buena medida, en el lenguaje.

5. Consecuencias para la autonomía disciplinar

El artículo de Zeff et al., al adoptar el término “naturopathic medicine” y la figura del “naturopathic physician”, ha tenido una influencia desafortunada en la percepción de la Naturopatía, especialmente en el ámbito anglosajón. Ha contribuido a:

  • Legitimar la regulación de la Naturopatía como una “profesión sanitaria” subordinada a la medicina (en muchos estados, los ND están bajo la junta médica).
  • Difuminar la línea entre Naturopatía y medicina , llevando a que muchos ND practiquen como “médicos de atención primaria” olvidando los principios de la vis regeneratrix naturae.
  • Crear confusión en el público, que no sabe si acudir a un ND o a un médico de cabecera, y que espera del ND un “diagnóstico” y “tratamiento” al estilo médico.

En contraposición, la línea promovida por el Grupo de Estudios para la Sistematización de la Naturopatía (GESNA) aboga por:

  • Utilizar el término Naturopatía (no “naturopathic medicine”).
  • Denominar al profesional Naturópata o Profesional Naturópata (no “physician” ni “doctor”).
  • Hablar de Salutante (no paciente) y de diasóstico (no diagnóstico).
  • Enfatizar que la Naturopatía no trata enfermedades, sino que acompaña a las personas en su proceso de salud (salutogénesis).
  • Mantener el principio ético de derivación (Artículo 71 del CDPN) ante sospecha de patología.

Esta es la única manera de preservar la autonomía de la Naturopatía y de diferenciarla nítidamente de la medicina, evitando que sea absorbida por el paraguas de la “medicina integrativa”.

6. Conclusiones: volver a las fuentes para recuperar la identidad

El artículo de Zeff, Snider y Myers (2006) es un texto influyente que contiene elementos valiosos (como la jerarquía de intervenciones), pero que adolece de un sesgo medicalizante grave. Al hablar de “naturopathic medicine”, “naturopathic physicians” y “ND”, los autores están contribuyendo a la desposesión de la identidad autónoma de la Naturopatía, equiparándola a una especialidad más de la medicina.

Frente a ello, es necesario volver a los textos fundacionales (Spitler, Wendel, Lust) que no utilizaban esa terminología, y a la tradición europea de la Naturopatía como “higienismo” y “cura natural”, no como “medicina natural”. Desde GESNA, promovemos una Naturopatía científica, autónoma y ética, que colabora con la medicina cuando es necesario pero que no se subordina a ella.

El Orden Terapéutico puede ser reformulado como Orden de Coherencia Biológica, eliminando el lenguaje iatrocéntrico y patocéntrico. Y los profesionales deben recordar que no son “médicos”: son Profesionales Naturópatas Colegiados, con una formación específica, un código deontológico propio y un compromiso con la salud de los Salutantes que no pasa por usurpar funciones médicas, sino por ejercer las suyas propias con excelencia.

Naturopatía, ahora más que nunca. Con identidad propia, sin apellidos medicalizantes.

Referencias

  • Zeff, J. L., Snider, P., & Myers, S. P. (2006). A hierarchy of healing: The therapeutic order. Medical Education, 3, 15.
  • Spitler, H. R. (1948). Basic Naturopathy: A Textbook. New York: American Naturopathic Association.
  • Wendel, P. (1951). Standardized Naturopathy. Brooklyn: Paul Wendel.
  • Lust, B. (1914). Universal Naturopathic Directory. New York: Lust Publications.
  • Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO). (2025). Código Deontológico de la Profesión Naturopática (CDPN). Artículo 71.
  • Naturopatía Digital. (2026). Teoría de la Coherencia Biológica. 
  • GESNA. (2025). Fundamentos de Praxiología Naturopática. Madrid: OCNFENACO.

Nota final: Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Filosofía de la Ciencia aplicada a la Naturopatía del Grupo de Estudios para la Sistematización de la Naturopatía (GESNA), en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es proporcionar a los Profesionales Naturópatas colegiados en OCNFENACO un análisis crítico que les permita detectar y rechazar las terminologías medicalizantes que amenazan la autonomía disciplinar. Naturopatía, ahora más que nunca.

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