lunes, 1 de junio de 2026

Análisis crítico del artículo “Traditional, complementary and alternative medicine use in Sub‑Saharan Africa” (James et al., 2018): un ejemplo de mirada iatrocéntrica, patocéntrica y pandemicalista que invisibiliza el criterio naturopático

1. Introducción: un artículo necesario, pero con graves limitaciones conceptuales

En 2018, James, Wardle, Steel y Adams publicaron en BMJ Global Health una revisión sistemática sobre el uso de medicinas tradicionales, complementarias y alternativas (MTCA/TCAM) en el África subsahariana (ASS). El artículo es, sin duda, un esfuerzo loable por sistematizar una evidencia dispersa y por visibilizar unas prácticas que la biomedicina occidental ha tendido a ignorar o despreciar. Sin embargo, desde la perspectiva de la Naturopatía como ciencia autónoma, el trabajo presenta graves sesgos que limitan su utilidad real para comprender el fenómeno y, más aún, para diseñar políticas de salud basadas en el respeto a la diversidad de saberes.

El objetivo de este análisis crítico es:

  1. Desmontar el marco conceptual MTCA/TCAM como un cajón de sastre iatrocéntrico que subordina todos los saberes no biomédicos a una lógica ajena.
  2. Demostrar que las prácticas descritas (uso de plantas, terapias manuales, ayunos, rituales) corresponden al criterio Naturopático (higiológico, vitalista, promotor de la salud, basado en recursos naturales y comunitarios), aunque los autores no lo nombren.
  3. Señalar el sesgo pandemicalista, iatrocéntrico y patocéntrico de la revisión, que reduce el interés por las medicinas tradicionales a su capacidad para “tratar enfermedades” dentro de un sistema sanitario formal, ignorando su dimensión preventiva, comunitaria y salutogénica.
  4. Reivindicar la necesidad de un marco teórico‑conceptual propio de la Naturopatía para estudiar estas prácticas, en lugar de forzarlas a encajar en categorías biomédicas.

2. El marco MTCA/TCAM: un cajón de sastre iatrocéntrico

La sigla MTCA (o TCAM) –medicina tradicional, complementaria y alternativa– es un producto de la biomedicina para clasificar todo aquello que no cabe en su paradigma. Su uso implica:

  • Una perspectiva iatrocéntrica: las prácticas se definen por su relación (de subordinación) con la medicina (“alternativa”, “complementaria”). No se definen por sí mismas.
  • Una indiferenciación forzada: se agrupan bajo la misma etiqueta realidades muy dispares (plantas, rituales espirituales, acupuntura, quiropráctica, naturopatía, ayurveda, etc.), borrando sus lógicas internas.
  • Un sesgo de selección: se estudia lo que interesa al sistema dominante (seguridad, eficacia frente a enfermedades, integración en hospitales), no lo que es valioso para las comunidades que las practican (autonomía, bajo coste, sostenibilidad, dimensión comunitaria y espiritual).

En el artículo de James et al., esta limitación es evidente. Los autores se esfuerzan por cuantificar el “uso” de MTCA, comparar las características de los usuarios con los no usuarios, medir la “no divulgación” a los médicos, etc. Todo ello desde una óptica que naturaliza que el sistema de salud formal debe ser el centro y que las medicinas tradicionales son un satélite que hay que vigilar, medir y, en el mejor de los casos, “integrar”.

¿Qué pasaría si invirtiéramos la mirada? Si se utilizara un marco Naturopático, se preguntaría: ¿cómo estas comunidades mantienen su salud mediante recursos naturales, alimentos, plantas, agua y prácticas corporales? ¿Qué principios higiológicos (alimentación, eliminación, equilibrio) están en la base de esas tradiciones? ¿Cómo se transmite el conocimiento de generación en generación? Pero ninguna de estas preguntas aparece en la revisión.

3. El criterio Naturopático: lo que los autores no supieron (o no quisieron) nombrar

A pesar del marco MTCA, si se lee con atención los resultados del artículo (accesibles en el resumen), se pueden identificar prácticas y principios que son plenamente coherentes con la Naturopatía:

  • Uso predominante de remedios herbales: la herbología (en el sentido amplio) es un pilar de la Naturopatía, que busca no el principio aislado, sino el fitocomplejo y su acción sinérgica.
  • Empleo de técnicas manuales, masajes y manipulaciones: la ergasia y las técnicas corporales son mediadores de coherencia fundamentales en la MIN.
  • Ayunos y restricciones dietéticas: la trofología, incluyendo el ayuno salutogénico supervisado, es un recurso tradicional Naturopático.
  • Enfoque comunitario y preventivo: muchas de estas prácticas no esperan a que aparezca la enfermedad, sino que se utilizan para mantener la vitalidad y la armonía con el entorno. Esto es la salutogénesis.
  • Valoración de los recursos locales: uso de plantas, agua, arcilla, luz solar, etc. La Naturopatía “de los pobres” es a menudo la más auténtica.

Si los autores hubieran empleado un marco conceptual Naturopático (Naturopatía Digital, 2026), habrían podido:

  • Clasificar las prácticas por mediadores de coherencia (herbología, ergasia, hidrohigiene, trofología, técnicas energéticas, etc.).
  • Analizar cómo estas prácticas estimulan la vis regeneratrix y restauran nodos convergentes en el contexto del terreno de la comunidad.
  • Destacar la autonomía de estos sistemas, en lugar de presentarlos como un “complemento” de la biomedicina.

No se trata de negar la importancia del acceso a cuidados médicos en África subsahariana, pero reducir las medicinas tradicionales a meros recursos para “tratar enfermedades” (en un marco patocéntrico) es empobrecer su significado y función social.

4. Sesgo patocéntrico, iatrocéntrico y pandemicalista

4.1. Patocentrismo

El artículo se centra en el “uso de MTCA para tratar condiciones de salud específicas”. El énfasis está en la enfermedad, no en la salud. Se cuantifica en cuántas personas con malaria, VIH, diabetes, etc., acuden a terapias tradicionales. Pero no se pregunta: ¿en qué medida estas prácticas mantienen la salud de quienes no están enfermos? ¿Previenen la aparición de enfermedades crónicas? ¿Fortalecen la resiliencia comunitaria? El patocentrismo es inherente al enfoque biomédico, y el artículo lo reproduce sin matices.

4.2. Iatrocéntrismo

El sistema de referencia es siempre la “medicina”. Los autores miden la “no divulgación” a los “proveedores de atención médica”. Se asume que estos proveedores (médicos, enfermeras) son los que deben saber y que la no divulgación es un problema de comunicación, no la expresión de una desconfianza legítima o de una lógica de cuidados paralela y autónoma.

Nunca se plantean que, desde una perspectiva Naturopática, la “no divulgación” podría ser una respuesta racional: si el médico va a descalificar la terapia tradicional o a presionar para abandonarla, es sensato no mencionarla. El problema no es la falta de comunicación, sino la asimetría de poder y la falta de respeto a otros sistemas de conocimiento.

4.3. Pandemicalismo

La revisión sistematiza la evidencia sobre el uso de MTCA en ASS, pero lo hace desde la lógica de la salud pública global (pandemicalista), que tiende a homogeneizar contextos muy diversos y a imponer soluciones estandarizadas. El artículo menciona que la mayoría de los estudios provienen de unos pocos países (Nigeria, Sudáfrica, Ghana), pero no reflexiona sobre cómo la globalización y el extractivismo de datos pueden reproducir desigualdades. ¿Quién decide qué se investiga? ¿Quién financia? ¿Qué intereses hay detrás de la demanda de “integración” de las medicinas tradicionales en los sistemas nacionales de salud? Preguntas incómodas que no se abordan.

5. La ausencia del análisis del “criterio Naturopático” transcultural

Un hallazgo relevante de la revisión es que las prácticas tradicionales en ASS comparten principios comunes con otros sistemas no occidentales: individualización (el curandero pregunta por la historia personal, familiar, espiritual), uso de recursos naturales, énfasis en la prevención y en la armonía con la naturaleza, atención a la dimensión psicoemocional y social, etc. Esos principios constituyen lo que denominamos criterio Naturopático. La Naturopatía no es una tradición cultural específica (aunque históricamente beba de la tradición griega (corpus hipocraticum, la hidrohigiene centroeuropea, la herbología amerindia, etc.), sino una reelaboración científica de esos principios con una metodología propia (MIN, praxiología, NBE).

Por tanto, el artículo de James et al. podría haberse enriquecido si hubiera reconocido que, bajo la diversidad de las medicinas tradicionales en ASS, subyace un tronco común de criterios que también está presente en la Naturopatía profesionalizada. Esto habría permitido tender puentes de colaboración basados en igualdad, en lugar de perpetuar la relación colonial de “integración” subordinada.

6. Implicaciones para la NBE, la MIN y la Praxiología Naturopática

Ámbito

Implicación

NBE

La revisión de James et al. muestra cómo un diseño metodológico correcto (revisión sistemática) puede estar sesgado por un marco conceptual inadecuado. Para la Naturopatía, es esencial desarrollar metodologías de investigación que respeten la lógica de los sistemas no biomédicos (ej., estudios de casos cualitativos, investigación participativa, análisis de redes de saberes).

MIN

La tabla de mediadores de coherencia y nodos convergentes podría utilizarse para categorizar las prácticas tradicionales de forma no iatrocéntrica. Por ejemplo, el uso de plantas amargas en ayunas se entendería como un mediador sobre el nodo de desintoxicación hepática; el baño de hierbas calientes, como hidrohigiene con efecto sobre la circulación y el estrés.

Praxiología Naturopática

El artículo evidencia la necesidad de una acción fundamentada que parta del respeto a los otros sistemas. La praxis Naturopática no puede limitarse a reproducir los protocolos biomédicos, sino que debe estar abierta al diálogo de saberes. Esto implica, por ejemplo, diseñar proyectos de colaboración con sanadores tradicionales donde el criterio Naturopático sirva de puente, no de imposición.

7. Conclusiones

  1. El artículo de James et al. (2018) aporta datos valiosos sobre la magnitud y características del uso de medicinas tradicionales en África subsahariana, pero su marco conceptual MTCA/TCAM es insuficiente y sesgado desde la perspectiva de la Naturopatía.
  2. Los autores desperdician la oportunidad de reconocer que muchas de las prácticas descritas encarnan un criterio Naturopático (higiológico, vitalista, basado en recursos naturales, preventivo, comunitario). Al no hacerlo, perpetúan una visión iatrocéntrica y patocéntrica.
  3. El sesgo pandemicalista del artículo, común en la salud global, tiende a homogeneizar y a subordinar los saberes locales a la agenda de la biomedicina. No se cuestiona la asimetría de poder ni los intereses que impulsan la “integración” de las medicinas tradicionales.
  4. Recomendaciones para futuras investigaciones:
    • Abandonar la categoría MTCA/TCAM y adoptar marcos conceptuales basados en los principios de cada sistema (p. ej., criterio naturopático).
    • Incluir métodos cualitativos y participativos que den voz a los propios sanadores tradicionales y a las comunidades.
    • Abordar las prácticas no solo como “tratamiento de enfermedades”, sino como estrategias de mantenimiento de la salud y de resiliencia ecológica.
    • Promover investigaciones dirigidas por investigadores locales y que se publiquen en revistas accesibles para la región.
  5. Desde la Naturopatía, nos compormetemos activamente en este debate, ofreciendo nuestra reflexión epistemológica y nuestra metodología (MIN, em) como herramientas para estudiar las medicinas tradicionales y populares sin reduccionismos. La Naturopatía no puede ser cómplice de un modelo que, bajo la apariencia de inclusión, sigue colonizando los saberes.

Referencias

  • James, P. B., Wardle, J., Steel, A., & Adams, J. (2018). Traditional, complementary and alternative medicine use in Sub‑Saharan Africa: a systematic review. BMJ Global Health, 3(5), e000895.
  • Naturopatía Digital. (2026). Corpus Naturopaticum: Fundamentos, Metodología y Praxiología.
  • Naturopatía Digital. (2026). Nodos convergentes y mediadores de coherencia en la MIN
Nota final:
Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Praxiología Naturopática y Metodología de Intervención (MIN) de la Red de Investigacion Naturopática RINA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es ofrecer una crítica constructiva y fundamentada a un trabajo académico de amplia difusión, demostrando la necesidad de marcos conceptuales autónomos (el de la Naturopatía) para estudiar fenómenos que trascienden los límites del paradigma biomédico.

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