1. Introducción: un artículo necesario, pero con graves limitaciones conceptuales
En 2018, James, Wardle, Steel y Adams publicaron en BMJ Global Health una revisión sistemática sobre el uso de medicinas tradicionales, complementarias y alternativas (MTCA/TCAM) en el África subsahariana (ASS). El artículo es, sin duda, un esfuerzo loable por sistematizar una evidencia dispersa y por visibilizar unas prácticas que la biomedicina occidental ha tendido a ignorar o despreciar. Sin embargo, desde la perspectiva de la Naturopatía como ciencia autónoma, el trabajo presenta graves sesgos que limitan su utilidad real para comprender el fenómeno y, más aún, para diseñar políticas de salud basadas en el respeto a la diversidad de saberes.
El objetivo de
este análisis crítico es:
- Desmontar el marco
conceptual MTCA/TCAM como un cajón de sastre iatrocéntrico
que subordina todos los saberes no biomédicos a una lógica ajena.
- Demostrar que las
prácticas descritas (uso de plantas, terapias manuales,
ayunos, rituales) corresponden al criterio Naturopático (higiológico,
vitalista, promotor de la salud, basado en recursos naturales y
comunitarios), aunque los autores no lo nombren.
- Señalar el sesgo
pandemicalista, iatrocéntrico y patocéntrico de la revisión, que reduce el interés por las medicinas
tradicionales a su capacidad para “tratar enfermedades” dentro de un
sistema sanitario formal, ignorando su dimensión preventiva, comunitaria y
salutogénica.
- Reivindicar la necesidad
de un marco teórico‑conceptual propio de la Naturopatía para estudiar estas prácticas, en lugar de forzarlas a encajar
en categorías biomédicas.
2. El marco
MTCA/TCAM: un cajón de sastre iatrocéntrico
La sigla MTCA (o
TCAM) –medicina tradicional, complementaria y alternativa– es un producto de la
biomedicina para clasificar todo aquello que no cabe en su paradigma. Su uso
implica:
- Una perspectiva iatrocéntrica:
las prácticas se definen por su relación (de subordinación) con la
medicina (“alternativa”, “complementaria”). No se definen por sí mismas.
- Una indiferenciación forzada: se
agrupan bajo la misma etiqueta realidades muy dispares (plantas, rituales
espirituales, acupuntura, quiropráctica, naturopatía, ayurveda, etc.),
borrando sus lógicas internas.
- Un sesgo de selección: se
estudia lo que interesa al sistema dominante (seguridad, eficacia frente a
enfermedades, integración en hospitales), no lo que es valioso para las
comunidades que las practican (autonomía, bajo coste, sostenibilidad,
dimensión comunitaria y espiritual).
En el artículo
de James et al., esta limitación es evidente. Los autores se esfuerzan por
cuantificar el “uso” de MTCA, comparar las características de los usuarios con
los no usuarios, medir la “no divulgación” a los médicos, etc. Todo ello desde
una óptica que naturaliza que el sistema de salud formal debe ser el centro y
que las medicinas tradicionales son un satélite que hay que vigilar, medir y,
en el mejor de los casos, “integrar”.
¿Qué pasaría
si invirtiéramos la mirada? Si se
utilizara un marco Naturopático, se preguntaría: ¿cómo estas
comunidades mantienen su salud mediante recursos naturales, alimentos, plantas,
agua y prácticas corporales? ¿Qué principios higiológicos (alimentación,
eliminación, equilibrio) están en la base de esas tradiciones? ¿Cómo se
transmite el conocimiento de generación en generación? Pero ninguna de estas
preguntas aparece en la revisión.
3. El criterio
Naturopático: lo que los autores no supieron (o no quisieron) nombrar
A pesar del
marco MTCA, si se lee con atención los resultados del artículo (accesibles en
el resumen), se pueden identificar prácticas y principios que son plenamente
coherentes con la Naturopatía:
- Uso predominante de remedios
herbales: la herbología (en el sentido amplio) es un
pilar de la Naturopatía, que busca no el principio aislado, sino el
fitocomplejo y su acción sinérgica.
- Empleo de técnicas
manuales, masajes y manipulaciones: la ergasia y las
técnicas corporales son mediadores de coherencia fundamentales en la MIN.
- Ayunos y restricciones
dietéticas: la trofología, incluyendo el ayuno salutogénico
supervisado, es un recurso tradicional Naturopático.
- Enfoque comunitario y
preventivo: muchas de estas prácticas no esperan a que
aparezca la enfermedad, sino que se utilizan para mantener la vitalidad y
la armonía con el entorno. Esto es la salutogénesis.
- Valoración de los recursos
locales: uso de plantas, agua, arcilla, luz solar,
etc. La Naturopatía “de los pobres” es a menudo la más auténtica.
Si los autores
hubieran empleado un marco conceptual Naturopático (Naturopatía
Digital, 2026), habrían podido:
- Clasificar las prácticas por mediadores
de coherencia (herbología, ergasia, hidrohigiene, trofología,
técnicas energéticas, etc.).
- Analizar cómo estas prácticas estimulan
la vis regeneratrix y restauran nodos convergentes en
el contexto del terreno de la comunidad.
- Destacar la autonomía de
estos sistemas, en lugar de presentarlos como un “complemento” de la
biomedicina.
No se trata de
negar la importancia del acceso a cuidados médicos en África subsahariana, pero
reducir las medicinas tradicionales a meros recursos para “tratar enfermedades”
(en un marco patocéntrico) es empobrecer su significado y función social.
4. Sesgo
patocéntrico, iatrocéntrico y pandemicalista
4.1. Patocentrismo
El artículo se
centra en el “uso de MTCA para tratar condiciones de salud específicas”. El
énfasis está en la enfermedad, no en la salud. Se cuantifica en cuántas
personas con malaria, VIH, diabetes, etc., acuden a terapias tradicionales.
Pero no se pregunta: ¿en qué medida estas prácticas mantienen la salud de
quienes no están enfermos? ¿Previenen la aparición de enfermedades crónicas?
¿Fortalecen la resiliencia comunitaria? El patocentrismo es inherente al
enfoque biomédico, y el artículo lo reproduce sin matices.
4.2. Iatrocéntrismo
El sistema de
referencia es siempre la “medicina”. Los autores miden la “no divulgación” a
los “proveedores de atención médica”. Se asume que estos proveedores (médicos,
enfermeras) son los que deben saber y que la no divulgación es un problema de
comunicación, no la expresión de una desconfianza legítima o de una lógica de
cuidados paralela y autónoma.
Nunca se
plantean que, desde una perspectiva Naturopática, la “no divulgación” podría
ser una respuesta racional: si el médico va a descalificar la terapia
tradicional o a presionar para abandonarla, es sensato no mencionarla. El
problema no es la falta de comunicación, sino la asimetría de poder y
la falta de respeto a otros sistemas de conocimiento.
4.3. Pandemicalismo
La revisión
sistematiza la evidencia sobre el uso de MTCA en ASS, pero lo hace desde la
lógica de la salud pública global (pandemicalista), que tiende
a homogeneizar contextos muy diversos y a imponer soluciones estandarizadas. El
artículo menciona que la mayoría de los estudios provienen de unos pocos países
(Nigeria, Sudáfrica, Ghana), pero no reflexiona sobre cómo la globalización y
el extractivismo de datos pueden reproducir desigualdades. ¿Quién decide qué se
investiga? ¿Quién financia? ¿Qué intereses hay detrás de la demanda de
“integración” de las medicinas tradicionales en los sistemas nacionales de
salud? Preguntas incómodas que no se abordan.
5. La ausencia
del análisis del “criterio Naturopático” transcultural
Un hallazgo
relevante de la revisión es que las prácticas tradicionales en ASS
comparten principios comunes con otros sistemas no
occidentales: individualización (el curandero pregunta por la historia
personal, familiar, espiritual), uso de recursos naturales, énfasis en la
prevención y en la armonía con la naturaleza, atención a la dimensión
psicoemocional y social, etc. Esos principios constituyen lo que denominamos criterio
Naturopático. La Naturopatía no es una tradición cultural específica
(aunque históricamente beba de la tradición griega (corpus hipocraticum, la
hidrohigiene centroeuropea, la herbología amerindia, etc.), sino una reelaboración
científica de esos principios con una metodología propia (MIN,
praxiología, NBE).
Por tanto, el
artículo de James et al. podría haberse enriquecido si hubiera reconocido que,
bajo la diversidad de las medicinas tradicionales en ASS, subyace un tronco
común de criterios que también está presente en la Naturopatía
profesionalizada. Esto habría permitido tender puentes de colaboración
basados en igualdad, en lugar de perpetuar la relación colonial de
“integración” subordinada.
6.
Implicaciones para la NBE, la MIN y la Praxiología Naturopática
|
Ámbito |
Implicación |
|
NBE |
La revisión de James et al.
muestra cómo un diseño metodológico correcto (revisión sistemática) puede
estar sesgado por un marco conceptual inadecuado. Para la Naturopatía, es
esencial desarrollar metodologías de investigación que respeten la
lógica de los sistemas no biomédicos (ej., estudios de casos
cualitativos, investigación participativa, análisis de redes de saberes). |
|
MIN |
La tabla de mediadores de
coherencia y nodos convergentes podría utilizarse para categorizar
las prácticas tradicionales de forma no iatrocéntrica. Por ejemplo,
el uso de plantas amargas en ayunas se entendería como un mediador sobre el
nodo de desintoxicación hepática; el baño de hierbas calientes, como hidrohigiene
con efecto sobre la circulación y el estrés. |
|
Praxiología Naturopática |
El artículo evidencia la
necesidad de una acción fundamentada que parta del respeto a los
otros sistemas. La praxis Naturopática no puede limitarse a reproducir
los protocolos biomédicos, sino que debe estar abierta al diálogo de saberes.
Esto implica, por ejemplo, diseñar proyectos de colaboración con sanadores
tradicionales donde el criterio Naturopático sirva de puente, no de
imposición. |
7. Conclusiones
- El artículo de James et al. (2018) aporta
datos valiosos sobre la magnitud y características del uso de medicinas
tradicionales en África subsahariana, pero su marco conceptual
MTCA/TCAM es insuficiente y sesgado desde la perspectiva de la
Naturopatía.
- Los autores desperdician la
oportunidad de reconocer que muchas de las prácticas descritas
encarnan un criterio Naturopático (higiológico,
vitalista, basado en recursos naturales, preventivo, comunitario). Al no
hacerlo, perpetúan una visión iatrocéntrica y patocéntrica.
- El sesgo pandemicalista del artículo, común
en la salud global, tiende a homogeneizar y a subordinar los saberes
locales a la agenda de la biomedicina. No se cuestiona la asimetría de
poder ni los intereses que impulsan la “integración” de las medicinas tradicionales.
- Recomendaciones para
futuras investigaciones:
- Abandonar la categoría MTCA/TCAM y
adoptar marcos conceptuales basados en los principios de cada
sistema (p. ej., criterio naturopático).
- Incluir métodos cualitativos y
participativos que den voz a los propios sanadores tradicionales y a las
comunidades.
- Abordar las prácticas no solo como
“tratamiento de enfermedades”, sino como estrategias de mantenimiento
de la salud y de resiliencia ecológica.
- Promover investigaciones dirigidas por
investigadores locales y que se publiquen en revistas accesibles para la
región.
- Desde la Naturopatía, nos
compormetemos activamente en este debate,
ofreciendo nuestra reflexión epistemológica y nuestra metodología (MIN,
em) como herramientas para estudiar las medicinas tradicionales y
populares sin reduccionismos. La Naturopatía no puede ser cómplice de un
modelo que, bajo la apariencia de inclusión, sigue colonizando los
saberes.
Referencias
- James, P. B., Wardle, J., Steel, A., &
Adams, J. (2018). Traditional, complementary and alternative medicine use
in Sub‑Saharan Africa: a systematic review. BMJ Global Health,
3(5), e000895.
- Naturopatía Digital. (2026). Corpus
Naturopaticum: Fundamentos, Metodología y Praxiología.
- Naturopatía Digital. (2026). Nodos
convergentes y mediadores de coherencia en la MIN.
Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Praxiología Naturopática y Metodología de Intervención (MIN) de la Red de Investigacion Naturopática RINA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es ofrecer una crítica constructiva y fundamentada a un trabajo académico de amplia difusión, demostrando la necesidad de marcos conceptuales autónomos (el de la Naturopatía) para estudiar fenómenos que trascienden los límites del paradigma biomédico.

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