domingo, 3 de mayo de 2026

Itsuo Tsuda (1914‑1984): memoria viva de la Naturopatía. En el 112º aniversario de su nacimiento, la Profesión Naturopática recuerda su vida y obra

1. Un samurái en busca de la libertad de pensamiento

Cuando se cumplen 112 años del nacimiento de Itsuo Tsuda, la Profesión Naturopática detiene un instante su mirada para recordar la vida y obra de uno de los grandes puentes entre Oriente y Occidente, entre la tradición del Ki (aliento, energía) y la praxis del No Hacer como camino de regeneración personal.

Nacido el 3 de mayo de 1914 en el seno de una familia de samuráis —que con la modernización Meiji se habían convertido en capitanes de industria—, Tsuda parecía destinado a heredar una fortuna y un estatus. Sin embargo, a los 16 años se rebeló contra la voluntad de su padre. Negándose a seguir la vía que le habían trazado, abandonó su hogar y se dedicó a vagabundear en búsqueda de la libertad de pensamiento.

Esa primera ruptura fue el germen de toda su trayectoria vital: nunca aceptó los caminos prefijados. En 1934, reconciliado con su padre, decidió irse a Francia a emprender estudios superiores. Allí seguiría la enseñanza de Marcel Granet, Sinólogo, y de Marcel Mauss, sociólogo, hasta el estallido de la guerra. Tsuda evocó en estos términos la importancia de aquella formación:

“Me han enseñado —escribe a propósito de sus maestros— a extraer un hecho de contextos inextricables, a poner en duda los valores establecidos.”

Esa capacidad de poner en duda lo establecido sería la llave que le permitiría más tarde integrar el Seitaï (reordenación corporal), el Aikidō y la respiración profunda en una propuesta que hoy consideramos parte fundamental del Corpus Naturopáticum.

2. De la guerra al encuentro con el Ki

En 1940, Tsuda fue movilizado y debió regresar a Japón. Tras la guerra, mientras trabajaba en Air France en Tokio, dirigió su interés hacia los aspectos culturales de su país natal y estudió en particular la recitación del  al lado del Maestro Kanze Kasetsu.

Más tarde explicó en Le Non‑Faire (El No‑Hacer):

“El Japón, gracias a la distancia que le separa del hogar europeo, ha sabido conservar su autonomía cultural. Llamemos ‘filosofía de la acción’ a las bases que apuntalan sus tradiciones. La esencia de la acción es la respiración, el aliento, el Ki.”

Fue en los años de posguerra, hacia los treinta años, cuando Tsuda empezó el aprendizaje del Seitaï con el Maestro Noguchi, una formación que duró unos veinte años. El Seitaï —literalmente “reordenación del cuerpo”— es una disciplina que trabaja la postura, la respiración y la conciencia corporal para restaurar la salud, muy cercana a los principios de la Naturopatía (fuerza vital, autonomía del organismo, promoción de la salud).

Tenía cuarenta y cinco años cuando encontró al Maestro Morihei Ueshiba, el fundador del Aikidō. Tsuda fue su alumno hasta la muerte de Ueshiba en 1969. Del fundador del Aikidō aprendió no solo un arte marcial, sino una filosofía de la no‑resistencia, la unificación mente‑cuerpo y la circulación del Ki.

3. La revelación del aliento y la aventura europea

En el prólogo de Le Non‑Faire, Tsuda relata el momento decisivo:

“Desde el día en que tuve la revelación del ‘Ki’, del aliento (yo tenía entonces más de cuarenta años), no cesaba de aumentar en mí el deseo de expresar lo inexpresable, de comunicar lo incomunicable. En 1970, a la edad de cincuenta y seis años, abandoné mi empleo asalariado y me lancé en una aventura sin garantía ni promesa. Después de haber recorrido los Estados Unidos, llegué a París.”

En París, Tsuda comenzó a escribir con pasión. Difundió sus manuscritos con los pocos medios de que disponía hasta que un grupo de personas que habían organizado una demostración en su favor en 1969 le invitó a utilizar la asociación que habían fundado. Eso le permitió conocer mejor el clima europeo y adaptar su enseñanza.

En 1973 publicó su primer libro, Le Non‑Faire, en la editorial Courrier du Livre. Le seguirían ocho títulos más, hasta completar una obra que abarca la filosofía, la ciencia, la práctica corporal y la espiritualidad.

4. La obra escrita de Itsuo Tsuda (nueve libros fundamentales)

La producción literaria de Tsuda es un pilar del Corpus Naturopáticum desde una perspectiva humanística y energética. Todos sus libros fueron escritos originalmente en francés (lengua que dominaba con precisión y poesía) y reflejan su experiencia del Seitaï, el Aikidō y la respiración consciente. La lista completa es la siguiente:

 

Título original

Traducción al español

Temática central

Le Non‑Faire

El No‑Hacer

La acción sin esfuerzo, la respiración como base de toda acción verdadera.

La Voie du dépouillement

La Vía del Desprendimiento

Despojarse de lo superfluo para acceder a lo esencial.

La Science du particulier

La Ciencia de lo Particular

Crítica al universalismo abstracto; defensa de lo singular, lo vivido.

Un

Uno

La unidad cuerpo‑mente‑respiración.

Le Dialogue du silence

El Diálogo del Silencio

La comunicación no verbal, la presencia.

Le Triangle instable

El Triángulo Inestable

La tensión dinámica entre cuerpo, mente y ki.

Même si je ne pense pas, je suis

Mientras no pienso, soy

Reflexión sobre la conciencia sin contenido mental.

La Voie des dieux

La Vía de los Dioses

Lo sagrado en la tradición japonesa y su vigencia.

Face à la science

Frente a la Ciencia

Diálogo crítico entre la ciencia moderna y la sabiduría tradicional.

Estas obras no son manuales técnicos, sino ensayos filosóficos de experiencia vivida que han nutrido a generaciones de profesionales de la salud, especialmente a aquellos que trabajan con la respiración, la postura, la energía y el movimiento consciente.

5. Aportación al Corpus Naturopáticum

¿Qué ha dejado Itsuo Tsuda a la Naturopatía como disciplina autónoma?

5.1. El concepto de “No‑Hacer” (Wu Wei) aplicado la autogestión de la salud

Frente al activismo terapéutico, Tsuda recordaba que la fuerza vital actúa mejor cuando no se la fuerza. El “No‑Hacer” no es pasividad, sino la máxima eficacia con el mínimo esfuerzo: dejar que el organismo se reequilibre por sí mismo, eliminando los obstáculos en lugar de añadir más intervenciones. Este principio es consustancial a la Naturopatía más genuina..

5.2. La respiración como eje de la praxis

Para Tsuda, la esencia de la acción es la respiración. A través de la práctica respiratoria (seitaï) se puede armonizar el sistema nervioso autónomo, regular las emociones, mejorar la digestión y, en definitiva, restaurar la salud. Hoy en día, la coherencia cardiorrespiratoria y las técnicas de respiración son intervenciones Naturopáticas de primera línea, con respaldo científico creciente.

5.3. La ciencia de lo particular: crítica al paradigma reduccionista

En La Science du particulier, Tsuda anticipa muchas de las críticas que hoy se hacen desde la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) al modelo patocéntrico y iatrocéntrico. No se trata de rechazar la ciencia, sino de recordar que el individuo no es un caso de una enfermedad, sino una totalidad irreductible. Esta mirada es la que justifica la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) y su enfoque en nodos convergentes, más que en diagnósticos nosológicos.

5.4. El Ki, el aliento, como mediador entre lo físico y lo mental

Tsuda integró el concepto de Ki (energía vital) de una manera no dogmática, como una experiencia directa que cualquier persona puede verificar mediante la práctica respiratoria. Eso ha permitido que la Naturopatía hable de “energía” sin caer en el esoterismo, sino como un fenómeno psico‑fisiológico real: la circulación del aliento, la tensión muscular, la postura, la atención.

6. El legado: más allá del mito, una praxis viva

Itsuo Tsuda falleció en 1984, pero su legado sigue vivo en las asociaciones de Seitaï y Aikidō con enfoque regenerador, así como en el pensamiento de muchos profesionales Naturópatas que encontraron en sus libros una fuente de inspiración y de rigor intelectual.

Tsuda nunca quiso fundar una escuela ortodoxa ni un movimiento mesiánico. Su aspiración fue siempre comunicar lo incomunicable, compartir una experiencia que trasciende las palabras. Por eso escribió: “No cesaba de aumentar en mí el deseo de expresar lo inexpresable, de comunicar lo incomunicable.”

En ese deseo reside la esencia de su obra: no es un sistema cerrado, sino una invitación a la práctica y a la reflexión personal.

7. Conclusión: el samurái que nos enseñó a respirar

En el 112º aniversario de su nacimiento, la Profesión Naturopática reconoce en Itsuo Tsuda a un precursor de la integración entre Oriente y Occidente, un hombre que supo unir la tradición samurái con la vanguardia intelectual europea, el Seitaï con la filosofía del No‑Hacer, la respiración con la conciencia.

Su obra forma parte del Corpus Naturopáticum no porque ofrezca recetas técnicas, sino porque proporciona un sustrato filosófico y experiencial indispensable para cualquier profesional que quiera comprender la profundidad del modelo Naturopático: la sanación viene de dentro, y la labor del Naturópata es facilitar, no forzar; acompañar, no sustituir.

Como él mismo escribió:

“La esencia de la acción es la respiración, el aliento, el Ki.”

Recordar a Itsuo Tsuda es, por tanto, recordar la importancia de la respiración consciente en nuestra praxis cotidiana, la necesidad de poner en duda los valores establecidos para avanzar, y el valor de expresar lo inexpresable —incluso si solo se logra a medias— porque de ese esfuerzo nace la verdadera comunicación salutogénica.

“Mientras no pienso, soy” — Itsuo Tsuda (1914‑1984)

Nota final: Este artículo se enmarca en la línea de investigación histórica y praxiológica de Cuadernos de Historia de la Naturopatía, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es integrar la memoria de los grandes referentes de la Naturopatía en el desarrollo de su Corpus teórico y metodológico, reafirmando el compromiso con la excelencia profesional y la autonomía disciplinar.

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