1. Un samurái en busca de la libertad de pensamiento
Cuando se cumplen 112 años del nacimiento de Itsuo
Tsuda, la Profesión Naturopática detiene un instante su mirada para
recordar la vida y obra de uno de los grandes puentes entre Oriente y
Occidente, entre la tradición del Ki (aliento, energía) y la
praxis del No Hacer como camino de regeneración personal.
Nacido el 3 de mayo de 1914 en el seno de una familia de samuráis —que con la modernización Meiji se habían convertido en capitanes de industria—, Tsuda parecía destinado a heredar una fortuna y un estatus. Sin embargo, a los 16 años se rebeló contra la voluntad de su padre. Negándose a seguir la vía que le habían trazado, abandonó su hogar y se dedicó a vagabundear en búsqueda de la libertad de pensamiento.
Esa primera ruptura fue el germen de toda su trayectoria
vital: nunca aceptó los caminos prefijados. En 1934, reconciliado con su padre,
decidió irse a Francia a emprender estudios superiores. Allí seguiría la
enseñanza de Marcel Granet, Sinólogo, y de Marcel Mauss,
sociólogo, hasta el estallido de la guerra. Tsuda evocó en estos términos la
importancia de aquella formación:
“Me han enseñado —escribe a propósito de sus maestros— a
extraer un hecho de contextos inextricables, a poner en duda los valores
establecidos.”
Esa capacidad de poner en duda lo establecido sería la llave
que le permitiría más tarde integrar el Seitaï (reordenación
corporal), el Aikidō y la respiración profunda en una
propuesta que hoy consideramos parte fundamental del Corpus
Naturopáticum.
2. De la guerra al encuentro con el Ki
En 1940, Tsuda fue movilizado y debió regresar a Japón. Tras
la guerra, mientras trabajaba en Air France en Tokio, dirigió
su interés hacia los aspectos culturales de su país natal y estudió en
particular la recitación del Nô al lado del Maestro Kanze
Kasetsu.
Más tarde explicó en Le Non‑Faire (El No‑Hacer):
“El Japón, gracias a la distancia que le separa del hogar
europeo, ha sabido conservar su autonomía cultural. Llamemos ‘filosofía de la
acción’ a las bases que apuntalan sus tradiciones. La esencia de la acción es
la respiración, el aliento, el Ki.”
Fue en los años de posguerra, hacia los treinta años, cuando
Tsuda empezó el aprendizaje del Seitaï con el Maestro Noguchi, una
formación que duró unos veinte años. El Seitaï —literalmente
“reordenación del cuerpo”— es una disciplina que trabaja la postura, la
respiración y la conciencia corporal para restaurar la salud, muy cercana a los
principios de la Naturopatía (fuerza vital, autonomía del
organismo, promoción de la salud).
Tenía cuarenta y cinco años cuando encontró al Maestro Morihei
Ueshiba, el fundador del Aikidō. Tsuda fue su alumno hasta la
muerte de Ueshiba en 1969. Del fundador del Aikidō aprendió no solo un arte
marcial, sino una filosofía de la no‑resistencia, la unificación mente‑cuerpo
y la circulación del Ki.
3. La revelación del aliento y la aventura europea
En el prólogo de Le Non‑Faire, Tsuda relata el
momento decisivo:
“Desde el día en que tuve la revelación del ‘Ki’, del
aliento (yo tenía entonces más de cuarenta años), no cesaba de aumentar en mí
el deseo de expresar lo inexpresable, de comunicar lo incomunicable. En 1970, a
la edad de cincuenta y seis años, abandoné mi empleo asalariado y me lancé en
una aventura sin garantía ni promesa. Después de haber recorrido los Estados
Unidos, llegué a París.”
En París, Tsuda comenzó a escribir con pasión. Difundió sus
manuscritos con los pocos medios de que disponía hasta que un grupo de personas
que habían organizado una demostración en su favor en 1969 le invitó a utilizar
la asociación que habían fundado. Eso le permitió conocer mejor el clima
europeo y adaptar su enseñanza.
En 1973 publicó su primer libro, Le
Non‑Faire, en la editorial Courrier du Livre. Le seguirían ocho
títulos más, hasta completar una obra que abarca la filosofía, la ciencia, la
práctica corporal y la espiritualidad.
4. La obra escrita de Itsuo Tsuda (nueve libros
fundamentales)
La producción literaria de Tsuda es un pilar del Corpus
Naturopáticum desde una perspectiva humanística y energética. Todos
sus libros fueron escritos originalmente en francés (lengua que dominaba con
precisión y poesía) y reflejan su experiencia del Seitaï, el Aikidō y
la respiración consciente. La lista completa es la siguiente:
|
Título original |
Traducción al español |
Temática central |
|
Le Non‑Faire |
El No‑Hacer |
La acción sin esfuerzo, la respiración como base de toda
acción verdadera. |
|
La Voie du dépouillement |
La Vía del Desprendimiento |
Despojarse de lo superfluo para acceder a lo esencial. |
|
La Science du particulier |
La Ciencia de lo Particular |
Crítica al universalismo abstracto; defensa de lo
singular, lo vivido. |
|
Un |
Uno |
La unidad cuerpo‑mente‑respiración. |
|
Le Dialogue du silence |
El Diálogo del Silencio |
La comunicación no verbal, la presencia. |
|
Le Triangle instable |
El Triángulo Inestable |
La tensión dinámica entre cuerpo, mente y ki. |
|
Même si je ne pense pas, je suis |
Mientras no pienso, soy |
Reflexión sobre la conciencia sin contenido mental. |
|
La Voie des dieux |
La Vía de los Dioses |
Lo sagrado en la tradición japonesa y su vigencia. |
|
Face à la science |
Frente a la Ciencia |
Diálogo crítico entre la ciencia moderna y la sabiduría
tradicional. |
Estas obras no son manuales técnicos, sino ensayos
filosóficos de experiencia vivida que han nutrido a generaciones de
profesionales de la salud, especialmente a aquellos que trabajan con la
respiración, la postura, la energía y el movimiento consciente.
5. Aportación al Corpus Naturopáticum
¿Qué ha dejado Itsuo Tsuda a la Naturopatía como disciplina
autónoma?
5.1. El concepto de “No‑Hacer” (Wu Wei) aplicado la
autogestión de la salud
Frente al activismo terapéutico, Tsuda recordaba que la
fuerza vital actúa mejor cuando no se la fuerza. El “No‑Hacer” no es
pasividad, sino la máxima eficacia con el mínimo esfuerzo: dejar que el
organismo se reequilibre por sí mismo, eliminando los obstáculos en lugar de
añadir más intervenciones. Este principio es consustancial a la Naturopatía más
genuina..
5.2. La respiración como eje de la praxis
Para Tsuda, la esencia de la acción es la
respiración. A través de la práctica respiratoria (seitaï) se puede
armonizar el sistema nervioso autónomo, regular las emociones, mejorar la
digestión y, en definitiva, restaurar la salud. Hoy en día, la coherencia
cardiorrespiratoria y las técnicas de respiración son intervenciones Naturopáticas
de primera línea, con respaldo científico creciente.
5.3. La ciencia de lo particular: crítica al paradigma
reduccionista
En La Science du particulier, Tsuda anticipa
muchas de las críticas que hoy se hacen desde la Naturopatía Basada en la
Evidencia (NBE) al modelo patocéntrico y iatrocéntrico. No se trata de
rechazar la ciencia, sino de recordar que el individuo no es un caso de
una enfermedad, sino una totalidad irreductible. Esta mirada es la que
justifica la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) y
su enfoque en nodos convergentes, más que en diagnósticos nosológicos.
5.4. El Ki, el aliento, como mediador entre lo físico y
lo mental
Tsuda integró el concepto de Ki (energía
vital) de una manera no dogmática, como una experiencia directa que
cualquier persona puede verificar mediante la práctica respiratoria. Eso ha
permitido que la Naturopatía hable de “energía” sin caer en el esoterismo, sino
como un fenómeno psico‑fisiológico real: la circulación del aliento, la tensión
muscular, la postura, la atención.
6. El legado: más allá del mito, una praxis viva
Itsuo Tsuda falleció en 1984, pero su legado
sigue vivo en las asociaciones de Seitaï y Aikidō con
enfoque regenerador, así como en el pensamiento de muchos profesionales Naturópatas
que encontraron en sus libros una fuente de inspiración y de rigor intelectual.
Tsuda nunca quiso fundar una escuela ortodoxa ni un
movimiento mesiánico. Su aspiración fue siempre comunicar lo
incomunicable, compartir una experiencia que trasciende las palabras. Por
eso escribió: “No cesaba de aumentar en mí el deseo de expresar lo
inexpresable, de comunicar lo incomunicable.”
En ese deseo reside la esencia de su obra: no es un sistema
cerrado, sino una invitación a la práctica y a la reflexión
personal.
7. Conclusión: el samurái que nos enseñó a respirar
En el 112º aniversario de su nacimiento, la Profesión
Naturopática reconoce en Itsuo Tsuda a un precursor de la integración
entre Oriente y Occidente, un hombre que supo unir la tradición samurái con
la vanguardia intelectual europea, el Seitaï con la filosofía
del No‑Hacer, la respiración con la conciencia.
Su obra forma parte del Corpus Naturopáticum no
porque ofrezca recetas técnicas, sino porque proporciona un sustrato
filosófico y experiencial indispensable para cualquier profesional que
quiera comprender la profundidad del modelo Naturopático: la sanación viene de
dentro, y la labor del Naturópata es facilitar, no forzar; acompañar, no
sustituir.
Como él mismo escribió:
“La esencia de la acción es la respiración, el aliento,
el Ki.”
Recordar a Itsuo Tsuda es, por tanto, recordar la
importancia de la respiración consciente en nuestra praxis
cotidiana, la necesidad de poner en duda los valores establecidos para
avanzar, y el valor de expresar lo inexpresable —incluso si
solo se logra a medias— porque de ese esfuerzo nace la verdadera comunicación salutogénica.
“Mientras no pienso, soy” — Itsuo Tsuda (1914‑1984)
Nota final: Este artículo se enmarca en la línea
de investigación histórica y praxiológica de Cuadernos de Historia de la
Naturopatía, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital.
Su objetivo es integrar la memoria de los grandes referentes de la Naturopatía
en el desarrollo de su Corpus teórico y metodológico, reafirmando el compromiso
con la excelencia profesional y la autonomía disciplinar.
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