A principios del siglo XX, mientras Europa se debatía entre el progreso industrial y la nostalgia por lo natural, en Portugal germinaba una semilla que cambiaría para siempre el paradigma de la salud en el país. Lejos de los grandes focos de la medicina académica de Coimbra y Lisboa, un grupo visionario de hombres comenzó a difundir un mensaje revolucionario: la salud no es un bien que se compra en la farmacia, sino un estado que se cultiva a través de la vida en armonía con las leyes de la naturaleza. Esta es la historia de la pléyade pionera de la Naturopatía portuguesa: Pedro Indiveri Colucci, Amílcar de Sousa, João Bentes Castel-Branco, Luciano Silva, Lyon de Castro y Fred Vasques Homem. Juntos, trazaron los cimientos de una profesión que, partiendo del vitalismo europeo, buscó su identidad propia en la realidad lusa, combinando el rigor de la higiene con el calor de la divulgación popular.
1. Pedro Indiveri Colucci: El Puente Italo-Portugués
Si hubiera que buscar un nombre que simbolice la conexión entre la tradición Naturopática centroeuropea y su adaptación portuguesa, ese sería Pedro Indiveri Colucci. De origen italiano, Colucci fue mucho más que un traductor de conceptos; fue un adaptador cultural. Llegó a Portugal con el bagaje del vitalismo y las curas naturales que ya se practicaban en Alemania, Suiza e Italia, pero supo "vestirlas a la portuguesa". Su labor se centró en tres pilares fundamentales:
Traducción y Divulgación: Vertió al portugués obras fundamentales de Kneipp, Lahmann y otros precursores de la Naturopatía, haciendo accesibles sus principios al público luso. No se limitó a traducir, sino que prologaba y comentaba, contextualizando las enseñanzas para la realidad local.
Salutogénesis Práctica: Fue un gran defensor de la hidrohigene (en la línea de Kneipp) y de la dietética natural, pero siempre con un enfoque pedagógico. Insistía en que el salutante debía comprender el "porqué" de cada recomendación, convirtiendo intervención Naturopática en un acto de autoconocimiento.
Definición Profesional: En un momento de confusión entre curanderismo, medicina y prácticas alternativas, Colucci trabajó por delinear el perfil del "Naturópata" como un profesional serio, basado en el estudio y la observación, sentando las bases para lo que décadas después sería la Naturopatía regulada.
Su figura actuó como el catalizador que permitió que las ideas que luego desarrollarían sus colegas encontraran un terreno fértil y un lenguaje comprensible.
2. Amílcar de Sousa: El Apóstol de la Vida Sana
Médico de formación, Amílcar de Sousa (1876-1940) protagonizó una de las conversiones más significativas para el movimiento. Tras experimentar en su propia persona los beneficios de los salutes naturales, dedicó su vida a propagarlas con fervor evangélico. Su aporte es monumental:
Divulgación Masiva: A través de su emblemática revista "Vida Sana" (fundada en 1925) y de numerosos libros y conferencias, llevó los preceptos del naturismo a miles de hogares portugueses. Su lenguaje claro y directo, alejado del hermetismo, conectó con la población común.
Enfoque Holístico y Preventivo: De Sousa defendía una visión integral donde la alimentación vegetariana, el ejercicio al aire libre, la hidrohigiene y la actitud mental positiva eran los verdaderos pilares de la salud. Su lema era la prevención a través de un estilo de vida correcto.
Confrontación y Diálogo: No eludió el debate con la medicina de su tiempo, a la que criticaba por su excesivo focalismo y su dependencia de fármacos sintomáticos. Sin embargo, siempre lo hizo desde una posición de propuesta constructiva, buscando un lugar para la higiene vital dentro del espectro del cuidado de la salud.
Amílcar de Sousa fue, sin duda, el gran popularizador. Convirtió una doctrina para iniciados en un movimiento social amplio, creando una comunidad de seguidores que sería el semillero de futuros profesionales.
3. João Bentes Castel-Branco y Luciano Silva: El Binomio del Rigor y la Higiodinámica
Mientras De Sousa era el divulgador, João Bentes Castel-Branco y Luciano Silva representaron la vertiente más técnica y profesional de la primera generación.
João Bentes Castel-Branco se destacó por su labor de sistematización. Recopiló, organizó y estructuró los diversos métodos naturales de salud, buscando darles un marco coherente. Sus escritos tienen un tono más técnico y enciclopédico, siendo una referencia indispensable para quienes querían profundizar más allá de los principios básicos. Actuó como el arquitecto del corpus teórico Naturopático portugués.
Luciano Silva fue, por excelencia, el saludador práctico. Centró su trabajo en la aplicación concreta de las técnicas, especialmente en el ámbito de la herbología y los salutes detoxificantes. Se le recuerda por su trato directo con los salutantes y por su insistencia en la individualización de los procedimientos, principio fundamental de la praxiología Naturopática moderna. Su consulta fue un laboratorio vivo donde la teoría se ponía a prueba.
Juntos, Castel-Branco y Silva formaron un binomio perfecto: uno proporcionaba el mapa (la teoría sistematizada) y el otro guiaba el viaje (la aplicación profesional).
4. Lyon de Castro y Fred Vasques Homem: Los Consolidadores y Puentes con el Futuro
La siguiente generación, representada por Lyon de Castro y Fred Vasques Homem, tuvo la tarea de consolidar el camino abierto por los pioneros y tender puentes hacia la profesionalización futura.
Lyon de Castro es una figura de transición. Continuó con la labor divulgativa a través de publicaciones, pero ya en un contexto donde las ideas Naturopáticas eran más conocidas. Su contribución clave fue modernizar el discurso, incorporando, en la medida de lo posible, hallazgos de la ciencia de su tiempo (bioquímica, fisiología) para dar mayor solidez a los postulados Naturopáticos. Intentó tender un puente intelectual con la ciencia oficial.
Fred Vasques Homem representa el esfuerzo de organización gremial. Entendió que para que la Naturopatía sobreviviera y creciera, necesitaba dejar de ser un movimiento disperso y convertirse en una profesión con identidad propia. Trabajó para agrupar a los practicantes, establecer estándares mínimos y defender los intereses del colectivo ante la sociedad y las autoridades. Su labor fue fundamental para pasar de la fase pionera a la fase de institucionalización incipiente.
Conclusión: El Legado de una Pléyade Visionaria
La obra de estos seis hombres no se mide solo en libros publicados o "pacientes" atendidos. Su legado más profundo es paradigmático:
Naturalizaron un concepto: Lograron que en Portugal se instalara la idea de que es posible y deseable cuidar la salud de forma activa y natural, responsabilizando al individuo.
Crearon un lenguaje: Desarrollaron un vocabulario y unos conceptos ("toxemia", "fuerza vital", "crisis de curación", "alimentación racional") que pasaron a formar parte del acervo cultural sobre salud en el país.
Sentaron las bases profesionales: Con su trabajo teórico, práctico y organizativo, prepararon el terreno para el surgimiento, décadas después, de la naturopatía como profesión regulada en Portugal (Decreto-Ley 45/2003, uno de los primeros de Europa).
Hoy, cuando la Naturopatía portuguesa es reconocida a nivel europeo y se enseña en institutos superiores, es justo mirar atrás y recordar a esta pléyade de pioneros. Ellos fueron los sembradores que, contra viento y marea, plantaron la semilla de la "ciencia de la salud natural" en suelo luso. Su historia es un testimonio de convicción, coraje intelectual y amor por el bienestar del ser humano, valores que siguen siendo el alma de la Naturopatía contemporánea.
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