Introducción
La Naturopatía, cuya sabiduría se remonta a los albores de la humanidad y el uso ancestral de los Agentes Naturales de Salud, ha transitado un extenso y arduo camino hacia la profesionalización en la era moderna. Si bien su actividad ha gozado de legalidad sociolaboral en España desde 1990 y es una realidad socialmente aceptada, su pleno reconocimiento como profesión sanitaria sigue siendo una asignatura pendiente. Esta falta de estatus no solo limita los derechos fundamentales de los Profesionales Naturópatas, sino que genera una situación de competencia desleal flagrante, especialmente en lo concerniente a la fiscalidad, que pone en desventaja a un sector profesional vital para la Salutogénesis y la Higiene Vital.
1. Naturopatía: Una Profesión con Raíz Histórica y Exigencia de Reconocimiento
Desde sus orígenes, la Naturopatía se ha adaptado y evolucionado, consolidando hace poco más de un siglo un camino de profesionalización que la ha convertido en una Ciencia de la Salud con ontología, epistemología, metodología, tecnología, praxiología y axiología propias. Sin embargo, este desarrollo intrínseco no ha sido acompañado por el reconocimiento legal y social que merece, lo que se traduce en una vulneración de los derechos sociolaborales fundamentales de los Profesionales Naturópatas.
Exigimos igualdad de trato profesional y laboral, equiparable al de las demás profesiones y actividades reconocidas en España. Los Profesionales Naturópatas clamamos por un reconocimiento que permita un empleo de calidad y estable, y por un trato en igualdad de derechos que el resto de los trabajadores. Es imprescindible una regulación con validez en toda España que garantice la cohesión formativa y laboral, así como nuestro derecho al desarrollo y la carrera profesional. La Administración Central y Autonómica deben comprometerse con esta regulación, garantizando los mismos derechos que a las demás profesiones reguladas. El ejercicio de la actividad profesional Naturopática, siendo una realidad legal y aceptada por amplios sectores de la sociedad, demanda estos derechos elementales:
Derecho a ejercer la Naturopatía con libertad, sin presiones de cualquier naturaleza y en igualdad de condiciones interprofesionales.
Derecho a desempeñar las intervenciones Naturopáticas en un entorno que garantice la estabilidad laboral y profesional.
Derecho a contar con los recursos necesarios que nos permitan el óptimo desempeño de nuestras funciones profesionales.
Derecho a tener acceso a las diferentes opciones de desarrollo profesional en igualdad de oportunidades que los demás profesionales.
La Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO), desde 1984, ha venido reclamando a las distintas Administraciones el reconocimiento de la invaluable labor sociosanitaria que los Profesionales Naturópatas realizan en España. Este reconocimiento resolvería los problemas que arrastra el colectivo, principalmente vinculados a la necesaria regulación por Ley de la Profesión Naturopática con validez en todo el territorio nacional.
2. La Paradoja del IVA: Un Caso de Competencia Desleal Intolerable
Uno de los problemas más acuciantes y que visibiliza la inequidad del actual estatus es la cuestión del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). A los Profesionales Naturópatas, dado que nuestra actividad profesional está legalizada desde 1990 y ejercemos de forma autónoma con todos los requisitos sociolaborales y profesionales exigidos, se nos aplica el tipo general del 21% de IVA sobre nuestros servicios.
Esta situación genera una clara competencia desleal. Mientras los Profesionales Naturópatas asumen esta carga fiscal, otros profesionales considerados "sanitarios" –aunque sus actividades en ocasiones se solapen o incluyan elementos de las higio-praxiologías Naturopáticas (e.g., consejo nutricional, gestión de estilos de vida, orientación sobre remedios naturales)– están exentos del 21% de IVA por el simple hecho de estar reconocidos como "profesión sanitaria". El argumento esgrimido por los distintos gobiernos, e incluso por el Defensor del Pueblo, es que, dado que la Naturopatía no está considerada profesión sanitaria, no está exenta de este gravamen.
Esta distinción tributaria es un castigo injustificado para una profesión que cumple con sus obligaciones fiscales y laborales, y que, además, ofrece servicios esenciales para la Salutogénesis y la Higiene Vital. La asimetría fiscal distorsiona el mercado, perjudica directamente la viabilidad económica de los Profesionales Naturópatas y limita el acceso de los ciudadanos a servicios de salud vitalista, empujándolos a optar por otras alternativas que, aunque no siempre holísticas o preventivas, resultan económicamente más accesibles por la exención del IVA. No se trata de "intrusismo profesional" por parte de otros, ya que la actividad Naturopática está legalizada, sino de una manifiesta y perniciosa competencia desleal amparada por un vacío regulatorio.
3. Hacia la Plena Regulación y sus Beneficios: Un Imperativo para la Salud Pública
El reconocimiento de la Naturopatía como profesión sanitaria, mediante una regulación legal a nivel nacional, resolvería de manera estructural los problemas que aquejan al colectivo de Profesionales Naturópatas. No solo permitiría el acceso a una estabilidad laboral de calidad y un desarrollo profesional justo, así como una mejora de las condiciones de trabajo, sino que, en última instancia, se traduciría en una mejor asistencia al ciudadano que recurre a los Servicios de Naturopatía.
La inclusión de la Naturopatía en el marco de las profesiones sanitarias españolas no solo corregiría una injusticia histórica y económica, sino que potenciaría la salud pública al integrar plenamente una disciplina centrada en la prevención, el empoderamiento del Salutante y el uso de Agentes Naturales de Salud. Los problemas de la Profesión Naturopática no pueden esperar más; es imperativo que las diferentes administraciones públicas se coordinen y actúen para darles solución, con la colaboración de todos los implicados, para beneficio de la profesión y, fundamentalmente, de la sociedad.
Conclusión
La Naturopatía, arraigada en la historia y proyectada hacia el futuro como una Ciencia de la Salud autónoma, demanda con urgencia su reconocimiento como profesión sanitaria. Esta reivindicación, que abarca desde la equiparación de derechos sociolaborales hasta la eliminación de la competencia desleal fiscal, es un acto de justicia profesional y un paso necesario para fortalecer el sistema de salud en su conjunto. Es hora de superar las ambigüedades y los perjuicios sistémicos, permitiendo que los Profesionales Naturópatas contribuyan plenamente, y en igualdad de condiciones, al bienestar y la Salutogénesis de la población española.

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