Desde la Organización Colegial Naturopática
(OCNFENACO) , desde la Red de Investigación Naturopática
(RINA) y desde la Federación Mundial de Naturopatía (WNF),
queremos expresar nuestro más firme apoyo a las reflexiones de Dellamonica y
sumarnos a su llamada de atención. No lo hacemos desde la nostalgia de un
pasado supuestamente idílico, sino desde la convicción de que la Naturopatía,
como ciencia de la salud autónoma, sólo puede crecer sobre los
cimientos de la formación rigurosa, la experiencia clínica, el código
deontológico y la colegiación. Las redes sociales no son el enemigo; el
enemigo es vaciar la naturopatía de su contenido para convertirla en un
producto de consumo más.
1. El problema no es la visibilidad, sino la sustitución
del fondo por la forma
Dellamonca acierta plenamente cuando afirma: “Être
visible ne signifie pas être compétent. Avoir une belle communication ne
signifie pas avoir une vraie expérience de terrain. Savoir vendre un programme
en ligne ne signifie pas savoir accompagner une personne en cabinet.”
En los últimos años, hemos asistido a una explosión de
cursos exprés, formaciones de fin de semana y supuestos “métodos
revolucionarios” que prometen convertir a cualquier persona en un experto Naturópata
en cuestión de meses. La mayoría de estos programas no están
acreditados, no incluyen prácticas clínicas supervisadas, no garantizan un
conocimiento sólido de fisiología, patología, herbología o nutrición avanzada,
y, lo que es peor, no enseñan la postura interior que requiere
el acompañamiento de un Salutante.
La Naturopatía no es una lista de protocolos para vender
suplementos. No es un sistema de “recetas” para “curar” enfermedades con
plantas. Es, ante todo, una pedagogía de la salud, una relación de
corresponsabilidad en la que el profesional –formado durante años– ayuda al
Salutante a comprender su terreno, a activar su propia fuerza vital y a
adquirir las competencias necesarias para gestionar su bienestar a largo plazo.
Esto no se aprende en un cursillo de fin de semana, ni se improvisa con un
guion de ventas.
2. La deriva de las “promesas espectaculares” y el
“marketing agresivo”
Uno de los aspectos más preocupantes de esta nueva ola de
influencers es la exageración sistemática de los resultados y
la promesa de soluciones mágicas. Se venden “métodos únicos” para
perder peso sin esfuerzo, para “desintoxicar” el organismo en tres días, para
“curar” enfermedades crónicas con un puñado de suplementos. Todo ello
acompañado de testimonios cuidadosamente seleccionados, fotos de “antes y
después” y un discurso que roza lo milagroso.
Esto no solo es engañoso; es peligroso.
Porque hay personas vulnerables que, confiando en estas promesas, abandonan
tratamientos médicos esenciales, retrasan diagnósticos que podrían ser vitales
o gastan grandes sumas de dinero en productos y protocolos sin ningún
fundamento científico. La Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) exige
honestidad: informar al Salutante de las limitaciones de la evidencia, no
generar falsas expectativas y derivar al médico cuando sea necesario. La
espectacularidad es incompatible con la deontología.
Como recuerda el Artículo 72 del Código Deontológico
de la Profesión Naturopática (CDPN): “No está permitido ninguna
promesa de ‘curación’”. La publicidad engañosa y las afirmaciones
taxativas sobre la eficacia de las intervenciones son una falta grave, y los
profesionales colegiados estamos obligados a denunciarlas.
3. Dónde está el verdadero valor: formación, experiencia,
ética y colegiación
Dellamonica subraya con acierto que un profesional serio se
construye desde la competencia, la ética, la rigurosidad,
la experiencia y la coherencia. Añadamos un
elemento más: la colegiación en OCNFENACO.
Un Naturópata Colegiado acredita:
- Formación
de grado (Programa Graduado en Naturopatía, PGN), con miles de
horas de estudio en ciencias biomédicas, metodología de intervención, herbología,
nutrición, hidrohigiene, etc.
- Prácticas
clínicas supervisadas, que garantizan la adquisición de competencias
reales en el acompañamiento de Salutantes.
- Sujeción
al CDPN, que le obliga a derivar al médico ante cualquier sospecha de
proceso patológico, a no prometer curas y a actuar con transparencia.
- Formación
continuada y recertificación periódica.
- Seguro
de responsabilidad civil.
Nada de esto aparece en las fotos cuidadas de los
influencers, ni en sus promesas de ingresos fáciles. Pero es la única garantía
de que el profesional que tienes delante realmente sabe lo que hace y antepone
la salud del Salutante a cualquier otro interés.
4. Un llamamiento a los profesionales jóvenes y a los
estudiantes
Desde OCNFENACO y RINA, dirigimos un mensaje muy claro a los
estudiantes de Naturopatía y a los profesionales que se inician:
- No
os dejéis deslumbrar por el brillo de las redes sociales. La
popularidad no equivale a competencia. Un profesional con cien seguidores,
pero con una sólida formación y una práctica ética vale infinitamente más
que un influencer con miles de seguidores, pero sin oficio ni beneficio.
- Invertid
en formación de calidad. Buscad escuelas acreditadas por
OCNFENACO, que sigan los estándares de la WNF y de la OMS. Exigid
programas que incluyan prácticas clínicas supervisadas y asignaturas
deontológicas.
- Colegiaos. La
colegiación es el acto más poderoso de autoestima profesional. Es la
manera de decir: “Pertenezco a un colectivo que tiene estándares, que se
exige, que se protege y que defiende a sus miembros”.
- Construid
vuestra práctica desde la paciencia y la honestidad. El éxito
profesional no se logra con trucos de marketing, sino con la confianza que
genera un acompañamiento honesto y competente. Los Salutantes no son
“clientes” a los que hay que “fidelizar” con estrategias agresivas; son
personas que confían en nosotros su salud.
5. La Naturopatía no necesita vendedores de sueños;
necesita educadores de salud
Dellamonica concluye con una frase que debería ser el lema
de nuestra profesión: “La Naturopatía tiene necesidad de practicantes
sólidos, humanos, cultos, responsables, capaces de acompañar realmente a las
personas. Ella no tiene necesidad de una nueva generación de vendedores de
sueños. Ella tiene necesidad de educadores de salud. Ella tiene necesidad de
practicantes arraigados.”
Compartimos plenamente esta visión. La Naturopatía no es un
producto de marketing; es una ciencia de la salud autónoma con
130 años de historia. Su futuro no se construye sobre imágenes de Instagram o
promesas de ingresos pasivos, sino sobre la calidad de la formación,
el rigor de la investigación, la coherencia deontológica y
la colegiación responsable.
Invito a todos los profesionales que lean este artículo
a compartir el texto de Jean‑Philippe Dellamonica, a debatir en sus
asociaciones y escuelas sobre la deriva de los “influencers”, y a redoblar
su compromiso con la excelencia profesional.
Naturopatía, ahora más que nunca. No a los vendedores de
sueños; sí a los educadores de salud. La unión, la formación y la colegiación
nos harán fuertes.
Referencias:
- Código
Deontológico de la Profesión Naturopática (CDPN), Artículo 72.
- Organización
Colegial Naturopática (OCNFENACO). Programa Graduado en
Naturopatía (PGN).
- World
Naturopathic Federation (WNF). WHO Benchmarks for Training in
Naturopathy.
- Naturopatía
Digital. (2026). Ética, formación y colegiación: pilares de la
profesión.
- Articulo:
https://www.linkedin.com/pulse/naturopathes-influenceurs-sommes-nous-en-train-de-des-dellamonica--qe4zf/
Nota final: Este artículo ha sido redactado en
el marco de la línea de defensa profesional de la Red de Investigación
Naturopática RINA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía
Digital. Su objetivo es apoyar la reflexión crítica sobre la deriva de
algunos “influencers” y reivindicar la naturopatía como una ciencia autónoma,
ética y basada en la formación y la colegiación. Naturopatía, ahora más
que nunca
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