sábado, 30 de mayo de 2026

La Naturopatía en Filipinas: un modelo de regulación bajo el paraguas de las “prácticas integrativas”. Análisis desde el optimismo crítico y lecciones para la autonomía disciplinar

Resumen

El sistema de regulación de la Naturopatía en Filipinas, institucionalizado a través del Instituto Filipino de Medicina Tradicional y Alternativa (PITAHC) y su Comité Nacional de Certificación para la Naturopatía (NCCN), constituye un ejemplo paradigmático de los avances y las contradicciones que enfrenta la profesión en el ámbito internacional. Por un lado, Filipinas ha logrado establecer un marco regulatorio formal (requisitos de 1.500 horas de formación, examen de certificación, registro oficial), lo que ha permitido la acreditación de centros formativos como el de la Universidad Politécnica de Filipinas (PUP), recientemente incorporada como miembro educativo de la Federación Mundial de Naturopatía (WNF). Por otro lado, este marco se inscribe dentro de la categoría de “prácticas tradicionales y alternativas”, sin que exista una ley específica que regule la Naturopatía como profesión autónoma (los proyectos legislativos presentados desde 2008 se mantienen en estado de tramitación). El presente artículo analiza críticamente –desde el optimismo crítico– el modelo filipino, destacando sus logros (reconocimiento estatal, certificación, estandarización formativa) y sus limitaciones (ausencia de una ley propia, subsunción bajo un paraguas genérico, uso de la controvertida denominación “medicina Naturopática”). Se extraen lecciones para el debate iberoamericano sobre la regulación de la Naturopatía, enfatizando la importancia de la colegiación, la autonomía disciplinar y el reconocimiento de la Naturopatía con su propio nombre.

Palabras clave: Filipinas, PITAHC, WNF, regulación de la Naturopatía, prácticas integrativas, autonomía disciplinar, optimismo crítico.

1. Introducción: Filipinas en el mapa de la regulación Naturopática

En el panorama internacional de la regulación de la Naturopatía, Filipinas ocupa un lugar singular. A diferencia de muchos países donde la profesión carece de cualquier reconocimiento estatal, Filipinas ha desarrollado desde 1997 –con la aprobación de la Ley de Medicina Tradicional y Alternativa (TAMA) N.º 8423– un sistema de certificación y acreditación para las llamadas “modalidades tradicionales y alternativas” (Traditional and Complementary Medicine – TCIM), entre las que se incluye la Naturopatía. Este sistema ha permitido la existencia de un Comité Nacional de Certificación para la Naturopatía (NCCN), la fijación de estándares formativos (no menos de 1.500 horas, incluyendo 400 de prácticas clínicas supervisadas) y la acreditación de centros de formación.

En este contexto, la reciente admisión de la Universidad Politécnica de Filipinas (PUP) como miembro educativo de la Federación Mundial de Naturopatía (WNF) constituye un hito que merece ser analizado con optimismo crítico: optimismo, porque supone un reconocimiento internacional del trabajo realizado; crítica, porque obliga a preguntarse si el marco regulatorio filipino es el más adecuado para garantizar la autonomía disciplinar de la Naturopatía o si, por el contrario, la reduce a una “práctica integrativa” más dentro del cajón de sastre médico.

2. El marco regulatorio filipino: logros y contradicciones

2.1. La Ley TAMA de 1997 y la creación de PITAHC

La Ley de Medicina Tradicional y Alternativa de 1997 (TAMA) creó el Instituto Filipino de Medicina Tradicional y Alternativa (PITAHC) con el objetivo de “mejorar la calidad y la prestación de los servicios de atención sanitaria al pueblo filipino mediante el desarrollo de la atención sanitaria tradicional y alternativa y su integración en el sistema nacional de prestación de servicios de salud”.

Aspecto positivo: Filipinas fue pionera en Asia al dotarse de una legislación marco para las medicinas tradicionales y complementarias, anticipándose a muchas naciones.

Aspecto crítico: La Naturopatía aparece dentro de una categoría genérica –junto con la acupuntura, la quiropráctica, la homeopatía, el tuina, la osteopatía y otras– como una “modalidad alternativa”. Esta subsunción bajo un paraguas diluye la especificidad de la Naturopatía, que no es una “técnica” ni una “práctica suelta”, sino un sistema completo con su propia ontología, epistemología, metodología y praxiología.

2.2. El Comité Nacional de Certificación para la Naturopatía (NCCN)

El NCCN, adscrito al PITAHC, es el órgano encargado de:

  • Deliberar sobre las solicitudes de certificación de los profesionales.
  • Revisar los planes de estudio de los centros de formación.
  • Administrar los exámenes oficiales de certificación.
  • Acreditar los centros de formación.

El NCCN está compuesto por representantes del sector: médicos naturópatas, profesionales naturópatas, representantes de centros acreditados y de organizaciones de consumidores.

Aspecto positivo: Existe un mecanismo formal de certificación y una estructura de gobierno participativa. En 2020 ya había 152 naturópatas certificados, y en 2023 se reportaban 245 profesionales reconocidos.

Aspecto crítico: El NCCN depende del PITAHC, una entidad gubernamental que también regula otras “terapias”. La Naturopatía no tiene un colegio profesional autónomo, lo que limita su capacidad de autorregulación y de defensa de sus intereses específicos.

2.3. Requisitos formativos: ¿suficientes pero estándar?

Requisito

Especificación

Horas mínimas de formación

1.500 horas, incluyendo al menos 400 horas de formación clínica supervisada

Examen de certificación

De carácter nacional, administrado por el NCCN

Renovación

No especificada en la documentación básica, pero se asume la necesidad de formación continuada

Base de referencia

WHO Benchmark for Training in Naturopathy (Organización Mundial de la Salud)

Aspecto positivo: Filipinas ha adoptado el estándar de la OMS (1.500 horas como mínimo para el nivel de practitioner), lo que alinea su formación con las recomendaciones internacionales. Además, la Universidad Politécnica de Filipinas, a través de su Instituto de Desarrollo Profesional Continuo (PUP-ICPD), ha obtenido la acreditación del PITAHC y ofrece un programa de certificación. La presencia de un miembro de PUP como miembro educativo de la WNF es una prueba de que la institución está trabajando hacia los más altos estándares.

Aspecto crítico: El estándar de la OMS es un mínimo, no un techo. Los WHO Benchmarks distinguen dos niveles: un programa de 2.500 horas para “practitioner” y otro de 4.000+ horas para “doctor”. Filipinas se ha quedado en el nivel básico, lo que puede limitar el desarrollo profesional y el reconocimiento internacional de sus profesionales.

2.4. Ausencia de una ley específica de Naturopatía

A pesar de los avances regulatorios, no existe en Filipinas una ley que regule específicamente la profesión de Naturópata. La Ley TAMA de 1997 es un marco general para las “medicinas tradicionales y alternativas”, pero no aborda las particularidades de la Naturopatía. Diversos proyectos de ley presentados en el Senado filipino desde 2008 –entre ellos el Senate Bill No. 2173 (2008) y el Senate Bill No. 1846 (2013)– han tratado de regular específicamente la “medicina naturopática” o la “naturopatía”, pero todos ellos han quedado en tramitación sin llegar a ser aprobados.

Aspecto crítico: Esta ausencia de una ley específica deja la profesión en un limbo jurídico. Cualquier modificación administrativa podría afectar a la certificación de los Naturópatas. Además, la indefinición legal facilita la competencia desleal de otros profesionales sanitarios que puedan “incorporar” técnicas naturopáticas sin la formación específica.

3. La PUP como miembro educativo de la WNF: un hito con matices

La reciente incorporación de la Universidad Politécnica de Filipinas (PUP) como miembro educativo de la Federación Mundial de Naturopatía (WNF) es una noticia que merece ser celebrada con prudencia.

Valor positivo: Significa que la PUP se compromete a seguir los estándares educativos internacionales de la WNF, a colaborar con otras instituciones educativas del mundo y a participar en los foros globales de la profesión. Como miembro educativo, podrá acceder a materiales, información y oportunidades de colaboración internacional. La WNF exige a sus miembros educativos que trabajen hacia los más altos estándares formativos de su país.

Nota de cautela: La WNF es una federación que promueve el reconocimiento y la regulación de la Naturopatía a nivel mundial, y el hecho de que la PUP se haya adherido es un paso adelante. Sin embargo, la PUP es un centro de formación, no una asociación profesional. La ausencia de una asociación profesional filipina de pleno derecho en la WNF limita la representación de los intereses de los profesionales en el ámbito internacional.

4. Análisis desde el optimismo crítico: el dilema de la “integración”

El modelo filipino encarna el dilema que enfrenta la Naturopatía en muchos países: ser reconocida oficialmente, pero bajo el paraguas de “prácticas integrativas”, o arriesgarse a quedar en la marginalidad. En el caso de Filipinas, el debate sobre la “medicina naturopática” o la “naturopatía” se ha visto empañado por el uso de una terminología que subordina la disciplina al paradigma médico (la palabra “medicina” antepuesta).

Repetidamente hemos argumentado que la Naturopatía no es “medicina con apellidos”. Es una ciencia de la salud autónoma, con su propia ontología, epistemología, metodología, tecnología, praxiología y axiología. Encajarla dentro de las “prácticas tradicionales y alternativas” puede ser un mal menor para conseguir un primer reconocimiento, pero a largo plazo este encaje perpetúa la idea de que la Naturopatía es un “complemento” de la medicina.

Pregunta clave: ¿Se regula la profesión (Naturopatía) o se regulan las herramientas (acupuntura, fitoterapia, homeopatía)? El sistema filipino, al tratar todas las “modalidades” por igual, incurre en el error de fragmentar lo que es un sistema integrado. Un Naturópata no es un “acupuntor” que usa “fitoterapia”; es un profesional que utiliza múltiples herramientas bajo una metodología común (la Metodología de Intervención Naturopática – MIN).

Respuesta que debe dar un Naturópata filipino: “No soy homeópata, ni acupuntor, ni fitoterapeuta. Soy profesional Naturópata que utiliza la homeopatía, la acupuntura y la fitoterapia como herramientas dentro de una metodología de intervención propia y un marco conceptual de coherencia biológica.”

5. Lecciones para la Naturopatía Internacional

La experiencia filipina ofrece varias lecciones para los procesos regulatorios:

  1. Un marco general para “prácticas integrativas” es mejor que la ausencia total de regulación, pero no debe ser considerado suficiente. Es un primer paso, no una meta.
  2. La regulación debe ser de la profesión (Naturopatía), no de herramientas aisladas. Si se regulan por separado la acupuntura, la homeopatía o la fitoterapia, se fragmenta la identidad profesional y se facilita la apropiación de estas técnicas por parte de otros profesionales sanitarios.
  3. La formación debe estar alineada con los estándares internacionales (WHO Benchmarks, directrices de la WNF). Filipinas ha adoptado el nivel de 1.500 horas; a nivel internacional tenesmos que avanzar hacía programas graduales que permitan alcanzar los 2.500 horas y, eventualmente, los 4.000 horas para quienes deseen el máximo nivel de competencia.
  4. La colegiación es un elemento irrenunciable. Un registro profesional sin un colegio que vele por la deontología, la formación continuada y la defensa de los intereses profesionales es una estructura débil.
  5. La nomenclatura importa. Si Filipinas continúa usando el término “medicina naturopática” o encuadrando la Naturopatía en un cajón de sastre, estará alimentando la confusión entre el público y dando argumentos a quienes pretenden subordinar la disciplina al paradigma médico.

6. Conclusión: un paso adelante, pero no el definitivo

Filipinas merece ser reconocida por haber dado pasos significativos hacia la regulación de la Naturopatía: existe un marco legal general, un comité de certificación, estándares formativos basados en la OMS y centros acreditados. La incorporación de la PUP a la WNF es una señal de que la profesión avanza en el país.

Sin embargo, desde el optimismo crítico, debemos señalar que el modelo filipino aún está lejos de garantizar la autonomía disciplinar de la Naturopatía. La ausencia de una ley específica, la subsunción bajo la categoría de “prácticas integrativas” y la falta de una asociación profesional fuerte son asignaturas pendientes.

Naturopatía, ahora más que nunca. Filipinas tiene la oportunidad de pasar del paraguas genérico a la identidad propia. Nosotros estaremos allí para apoyarlos.


Referencias

  • Philippine Institute of Traditional and Alternative Health Care (PITAHC). Naturopathy. https://pitahc.gov.ph/naturopathy/
  • PITAHC Circular No. 02, series of 2013. *Guidelines Implementing R.A. 8423 IRR on the National Certification of Naturopaths and Accreditation of Naturopathy Training Programs, Training Centers and Naturopathy Centers/Facilities*.
  • Republic Act No. 8423. Traditional and Alternative Medicine Act (TAMA) of 1997.
  • World Naturopathic Federation (WNF). Educational Members. https://worldnaturopathicfederation.org/educational-members/
  • Senate Bill No. 2173, 14th Congress of the Republic. Naturopathic Medicine Act of 2008.
  • Senate Bill No. 1846, 16th Congress of the Republic. Naturopathic Medicine Act.
  • World Health Organization (WHO). WHO Benchmarks for Training in Naturopathy (2022).
  • Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO). Código Deontológico de la Profesión Naturopática (CDPN).

Nota final: Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Praxiología Naturopática y Metodología de Intervención (MIN) del Grupo de Estudios para la Sistematización de la Naturopatía GESNA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es proporcionar un análisis crítico, riguroso y adaptado a la especificidad Naturopática sobre la situación de la Naturopatía en Filipinas, contribuyendo así a la formación de los profesionales y al fortalecimiento de la autonomía disciplinar en el ámbito internacional. Naturopatía, ahora más que nunca.

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