Resumen
El sistema de regulación de la Naturopatía en Filipinas, institucionalizado a través del Instituto Filipino de Medicina Tradicional y Alternativa (PITAHC) y su Comité Nacional de Certificación para la Naturopatía (NCCN), constituye un ejemplo paradigmático de los avances y las contradicciones que enfrenta la profesión en el ámbito internacional. Por un lado, Filipinas ha logrado establecer un marco regulatorio formal (requisitos de 1.500 horas de formación, examen de certificación, registro oficial), lo que ha permitido la acreditación de centros formativos como el de la Universidad Politécnica de Filipinas (PUP), recientemente incorporada como miembro educativo de la Federación Mundial de Naturopatía (WNF). Por otro lado, este marco se inscribe dentro de la categoría de “prácticas tradicionales y alternativas”, sin que exista una ley específica que regule la Naturopatía como profesión autónoma (los proyectos legislativos presentados desde 2008 se mantienen en estado de tramitación). El presente artículo analiza críticamente –desde el optimismo crítico– el modelo filipino, destacando sus logros (reconocimiento estatal, certificación, estandarización formativa) y sus limitaciones (ausencia de una ley propia, subsunción bajo un paraguas genérico, uso de la controvertida denominación “medicina Naturopática”). Se extraen lecciones para el debate iberoamericano sobre la regulación de la Naturopatía, enfatizando la importancia de la colegiación, la autonomía disciplinar y el reconocimiento de la Naturopatía con su propio nombre.
Palabras clave: Filipinas, PITAHC, WNF,
regulación de la Naturopatía, prácticas integrativas, autonomía disciplinar,
optimismo crítico.
1. Introducción: Filipinas en el mapa de la regulación Naturopática
En el panorama internacional de la regulación de la
Naturopatía, Filipinas ocupa un lugar singular. A diferencia de muchos países
donde la profesión carece de cualquier reconocimiento estatal, Filipinas ha
desarrollado desde 1997 –con la aprobación de la Ley de Medicina
Tradicional y Alternativa (TAMA) N.º 8423– un sistema de certificación y
acreditación para las llamadas “modalidades tradicionales y alternativas”
(Traditional and Complementary Medicine – TCIM), entre las que se incluye la
Naturopatía. Este sistema ha permitido la existencia de un Comité
Nacional de Certificación para la Naturopatía (NCCN), la fijación de
estándares formativos (no menos de 1.500 horas, incluyendo 400 de prácticas
clínicas supervisadas) y la acreditación de centros de formación.
En este contexto, la reciente admisión de la Universidad
Politécnica de Filipinas (PUP) como miembro educativo de la
Federación Mundial de Naturopatía (WNF) constituye un hito que merece
ser analizado con optimismo crítico: optimismo, porque supone un
reconocimiento internacional del trabajo realizado; crítica, porque obliga a
preguntarse si el marco regulatorio filipino es el más adecuado para garantizar
la autonomía disciplinar de la Naturopatía o si, por el
contrario, la reduce a una “práctica integrativa” más dentro del cajón de
sastre médico.
2. El marco regulatorio filipino: logros y
contradicciones
2.1. La Ley TAMA de 1997 y la creación de PITAHC
La Ley de Medicina Tradicional y Alternativa de 1997
(TAMA) creó el Instituto Filipino de Medicina Tradicional y
Alternativa (PITAHC) con el objetivo de “mejorar la calidad y la
prestación de los servicios de atención sanitaria al pueblo filipino mediante
el desarrollo de la atención sanitaria tradicional y alternativa y su
integración en el sistema nacional de prestación de servicios de salud”.
Aspecto positivo: Filipinas fue pionera en Asia
al dotarse de una legislación marco para las medicinas tradicionales y
complementarias, anticipándose a muchas naciones.
Aspecto crítico: La Naturopatía aparece dentro
de una categoría genérica –junto con la acupuntura, la quiropráctica, la
homeopatía, el tuina, la osteopatía y otras– como una “modalidad alternativa”.
Esta subsunción bajo un paraguas diluye la especificidad de la
Naturopatía, que no es una “técnica” ni una “práctica suelta”, sino un sistema
completo con su propia ontología, epistemología, metodología y
praxiología.
2.2. El Comité Nacional de Certificación para la
Naturopatía (NCCN)
El NCCN, adscrito al PITAHC, es el órgano encargado de:
- Deliberar
sobre las solicitudes de certificación de los profesionales.
- Revisar
los planes de estudio de los centros de formación.
- Administrar
los exámenes oficiales de certificación.
- Acreditar
los centros de formación.
El NCCN está compuesto por representantes del sector:
médicos naturópatas, profesionales naturópatas, representantes de centros
acreditados y de organizaciones de consumidores.
Aspecto positivo: Existe un mecanismo formal de
certificación y una estructura de gobierno participativa. En 2020 ya
había 152 naturópatas certificados, y en 2023 se reportaban 245
profesionales reconocidos.
Aspecto crítico: El NCCN depende del PITAHC, una
entidad gubernamental que también regula otras “terapias”. La Naturopatía no
tiene un colegio profesional autónomo, lo que limita su capacidad
de autorregulación y de defensa de sus intereses específicos.
2.3. Requisitos formativos: ¿suficientes pero estándar?
|
Requisito |
Especificación |
|
Horas mínimas de formación |
1.500 horas, incluyendo al menos 400 horas de
formación clínica supervisada |
|
Examen de certificación |
De carácter nacional, administrado por el NCCN |
|
Renovación |
No especificada en la documentación básica, pero se asume
la necesidad de formación continuada |
|
Base de referencia |
WHO Benchmark for Training in Naturopathy (Organización
Mundial de la Salud) |
Aspecto positivo: Filipinas ha adoptado el
estándar de la OMS (1.500 horas como mínimo para el nivel de practitioner),
lo que alinea su formación con las recomendaciones internacionales. Además, la
Universidad Politécnica de Filipinas, a través de su Instituto de Desarrollo
Profesional Continuo (PUP-ICPD), ha obtenido la acreditación del PITAHC y
ofrece un programa de certificación. La presencia de un miembro de PUP
como miembro educativo de la WNF es una prueba de que la
institución está trabajando hacia los más altos estándares.
Aspecto crítico: El estándar de la OMS es un
mínimo, no un techo. Los WHO Benchmarks distinguen dos
niveles: un programa de 2.500 horas para “practitioner” y otro
de 4.000+ horas para “doctor”. Filipinas se ha quedado en el
nivel básico, lo que puede limitar el desarrollo profesional y el
reconocimiento internacional de sus profesionales.
2.4. Ausencia de una ley específica de Naturopatía
A pesar de los avances regulatorios, no existe en
Filipinas una ley que regule específicamente la profesión de Naturópata. La
Ley TAMA de 1997 es un marco general para las “medicinas tradicionales y
alternativas”, pero no aborda las particularidades de la Naturopatía. Diversos
proyectos de ley presentados en el Senado filipino desde 2008 –entre ellos
el Senate Bill No. 2173 (2008) y el Senate Bill No.
1846 (2013)– han tratado de regular específicamente la “medicina
naturopática” o la “naturopatía”, pero todos ellos han quedado en
tramitación sin llegar a ser aprobados.
Aspecto crítico: Esta ausencia de una ley
específica deja la profesión en un limbo jurídico. Cualquier
modificación administrativa podría afectar a la certificación de los Naturópatas.
Además, la indefinición legal facilita la competencia desleal de
otros profesionales sanitarios que puedan “incorporar” técnicas naturopáticas
sin la formación específica.
3. La PUP como miembro educativo de la WNF: un hito con
matices
La reciente incorporación de la Universidad
Politécnica de Filipinas (PUP) como miembro educativo de la Federación
Mundial de Naturopatía (WNF) es una noticia que merece ser celebrada
con prudencia.
Valor positivo: Significa que la PUP se
compromete a seguir los estándares educativos internacionales de la WNF, a
colaborar con otras instituciones educativas del mundo y a participar en los
foros globales de la profesión. Como miembro educativo, podrá acceder a materiales,
información y oportunidades de colaboración internacional. La WNF exige a sus
miembros educativos que trabajen hacia los más altos estándares formativos de
su país.
Nota de cautela: La WNF es una federación que
promueve el reconocimiento y la regulación de la Naturopatía a nivel mundial, y
el hecho de que la PUP se haya adherido es un paso adelante. Sin embargo, la
PUP es un centro de formación, no una asociación
profesional. La ausencia de una asociación profesional filipina de pleno
derecho en la WNF limita la representación de los intereses de los
profesionales en el ámbito internacional.
4. Análisis desde el optimismo crítico: el dilema de la
“integración”
El modelo filipino encarna el dilema que enfrenta la
Naturopatía en muchos países: ser reconocida oficialmente, pero bajo el
paraguas de “prácticas integrativas”, o arriesgarse a quedar en la
marginalidad. En el caso de Filipinas, el debate sobre la “medicina
naturopática” o la “naturopatía” se ha visto empañado por el uso de una
terminología que subordina la disciplina al paradigma médico (la palabra
“medicina” antepuesta).
Repetidamente hemos argumentado que la Naturopatía no es
“medicina con apellidos”. Es una ciencia de la salud autónoma, con
su propia ontología, epistemología, metodología, tecnología, praxiología y
axiología. Encajarla dentro de las “prácticas tradicionales y alternativas”
puede ser un mal menor para conseguir un primer reconocimiento, pero a largo
plazo este encaje perpetúa la idea de que la Naturopatía es un “complemento” de
la medicina.
Pregunta clave: ¿Se regula la profesión (Naturopatía)
o se regulan las herramientas (acupuntura, fitoterapia,
homeopatía)? El sistema filipino, al tratar todas las “modalidades” por igual,
incurre en el error de fragmentar lo que es un sistema
integrado. Un Naturópata no es un “acupuntor” que usa “fitoterapia”; es un
profesional que utiliza múltiples herramientas bajo una metodología común (la
Metodología de Intervención Naturopática – MIN).
Respuesta que debe dar un Naturópata filipino: “No
soy homeópata, ni acupuntor, ni fitoterapeuta. Soy profesional Naturópata que
utiliza la homeopatía, la acupuntura y la fitoterapia como herramientas dentro
de una metodología de intervención propia y un marco conceptual de coherencia
biológica.”
5. Lecciones para la Naturopatía Internacional
La experiencia filipina ofrece varias lecciones para los
procesos regulatorios:
- Un
marco general para “prácticas integrativas” es mejor que la ausencia total
de regulación, pero no debe ser considerado suficiente. Es un primer
paso, no una meta.
- La
regulación debe ser de la profesión (Naturopatía), no de herramientas
aisladas. Si se regulan por separado la acupuntura, la homeopatía
o la fitoterapia, se fragmenta la identidad profesional y se facilita la
apropiación de estas técnicas por parte de otros profesionales sanitarios.
- La
formación debe estar alineada con los estándares internacionales (WHO
Benchmarks, directrices de la WNF). Filipinas ha adoptado el nivel de
1.500 horas; a nivel internacional tenesmos que avanzar hacía programas
graduales que permitan alcanzar los 2.500 horas y, eventualmente, los
4.000 horas para quienes deseen el máximo nivel de competencia.
- La
colegiación es un elemento irrenunciable. Un registro profesional
sin un colegio que vele por la deontología, la formación continuada y la
defensa de los intereses profesionales es una estructura débil.
- La
nomenclatura importa. Si Filipinas continúa usando el término
“medicina naturopática” o encuadrando la Naturopatía en un cajón de
sastre, estará alimentando la confusión entre el público y dando
argumentos a quienes pretenden subordinar la disciplina al paradigma
médico.
6. Conclusión: un paso adelante, pero no el definitivo
Filipinas merece ser reconocida por haber dado pasos
significativos hacia la regulación de la Naturopatía: existe un marco legal
general, un comité de certificación, estándares formativos basados en la OMS y
centros acreditados. La incorporación de la PUP a la WNF es una señal de que la
profesión avanza en el país.
Sin embargo, desde el optimismo crítico, debemos
señalar que el modelo filipino aún está lejos de garantizar la autonomía
disciplinar de la Naturopatía. La ausencia de una ley específica, la
subsunción bajo la categoría de “prácticas integrativas” y la falta de una
asociación profesional fuerte son asignaturas pendientes.
Naturopatía, ahora más que nunca. Filipinas tiene la
oportunidad de pasar del paraguas genérico a la identidad propia. Nosotros
estaremos allí para apoyarlos.
Referencias
- Philippine
Institute of Traditional and Alternative Health Care (PITAHC). Naturopathy. https://pitahc.gov.ph/naturopathy/
- PITAHC
Circular No. 02, series of 2013. *Guidelines Implementing R.A. 8423
IRR on the National Certification of Naturopaths and Accreditation of
Naturopathy Training Programs, Training Centers and Naturopathy
Centers/Facilities*.
- Republic
Act No. 8423. Traditional and Alternative Medicine Act (TAMA) of
1997.
- World
Naturopathic Federation (WNF). Educational Members. https://worldnaturopathicfederation.org/educational-members/
- Senate
Bill No. 2173, 14th Congress of the Republic. Naturopathic
Medicine Act of 2008.
- Senate
Bill No. 1846, 16th Congress of the Republic. Naturopathic
Medicine Act.
- World
Health Organization (WHO). WHO Benchmarks for Training in
Naturopathy (2022).
- Organización
Colegial Naturopática (OCNFENACO). Código Deontológico de la
Profesión Naturopática (CDPN).
Nota final: Este artículo ha sido redactado en
el marco de la línea de investigación en Praxiología Naturopática y Metodología
de Intervención (MIN) del Grupo de Estudios para la Sistematización de la
Naturopatía GESNA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía
Digital. Su objetivo es proporcionar un análisis crítico, riguroso y
adaptado a la especificidad Naturopática sobre la situación de la Naturopatía
en Filipinas, contribuyendo así a la formación de los profesionales y al
fortalecimiento de la autonomía disciplinar en el ámbito internacional. Naturopatía,
ahora más que nunca.
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