domingo, 3 de mayo de 2026

Análisis crítico del artículo “Creer o no creer. Esa es la clave de la homeopatía” (Atención Primaria, 1998) a la luz de la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE), la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) y la Praxiología Naturopática

Resumen

El artículo de E. Fernández Herráez, publicado en Atención Primaria en 1998, representa una visión biomédica clásica sobre la homeopatía, concluyendo que carece de evidencia científica y que los médicos de familia deberían desaconsejarla. El presente análisis somete dicho artículo a crítica desde los fundamentos de la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE), la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) y la Praxiología Naturopática. Se argumenta que el error principal del artículo no es su exigencia de rigor metodológico —legítima en sí misma—, sino la aplicación acrítica de un modelo patocéntrico e iatrocéntrico (propio de la farmacología) a una intervención que, en la praxis Naturopática, opera sobre la fuerza vital con un enfoque semiótico‑cualitativo. Se analiza la contradicción epistemológica entre el método homeopático y el diseño del ensayo clínico aleatorizado, así como la posterior validación retrospectiva de la advertencia de OCNFENACO (2006) sobre la incorrecta clasificación de los productos homeopáticos como “medicamentos”. Se concluye que el artículo de 1998, pese a sus limitaciones cronológicas, prefigura las tensiones actuales entre evidencia, creencia y praxis, y que la solución no es abandonar la homeopatía, sino desmedicalizarla y enmarcarla en una categoría regulatoria y evaluativa acorde con su naturaleza.

Palabras clave: homeopatía, naturopatía basada en la evidencia, Metodología de Intervención Naturopática, praxiología, medicamento homeopático, similia similibus curentur, fuerza vital.

1. Introducción: el contexto del artículo de 1998 y su vigencia aparente

En mayo de 1998, la revista Atención Primaria publicó un artículo de opinión de E. Fernández Herráez titulado “Creer o no creer. Esa es la clave de la homeopatía”. En él, el autor —médico de familia y especialista en salud pública— exponía una postura escéptica hacia la homeopatía, basándose en la ausencia de “evidencias científicas claras de su eficacia” y en la imposibilidad de reproducir los ensayos positivos. Concluía que el médico de familia debía responder a sus pacientes que la homeopatía es “una visión distinta de la medicina, basada en unas teorías empíricas, científicamente inconsistentes y que todavía no dispone de medicamentos específicos que hayan demostrado su eficacia”.

A primera vista, el texto parece razonable y anclado en los cánones de la medicina basada en la evidencia (MBE) de finales de los años 90. Sin embargo, un análisis más profundo —a la luz de la evolución posterior del conocimiento sobre homeopatía, de la crítica epistemológica desarrollada por la Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO) y de los fundamentos de la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) y la Metodología de Intervención Naturopática (MIN)— revela varias limitaciones, contradicciones y presupuestos no declarados.

El presente artículo somete a análisis crítico el texto de Fernández Herráez, situándolo en el contexto del reciente informe de la AEMPS (2026) y de la postura histórica de OCNFENACO (2006). Se argumenta que el error fundamental del artículo no es su exigencia de pruebas —legítima en cualquier ámbito de salud—, sino la aplicación de un modelo de evaluación farmacocéntrico a una intervención que, por su naturaleza (estimulación de la fuerza vital, individualización extrema, altas diluciones), no es equiparable a un fármaco. Asimismo, se señala la contradicción —que el autor no podía prever en 1998— de que el propio sistema regulatorio español haya clasificado durante décadas los productos homeopáticos como “medicamentos” sin exigirles demostración de eficacia, para luego retirarlos masivamente en 2025 por no cumplir esos mismos requisitos.

2. Análisis crítico del artículo de Fernández Herráez (1998)

2.1 Aciertos y limitaciones metodológicas

El artículo de 1998 tiene varios aciertos que deben reconocerse antes de la crítica:

  • Exigencia de evidencia: En un momento histórico en el que la MBE se estaba consolidando, el autor reclama ensayos clínicos rigurosos para cualquier intervención terapéutica. Esta exigencia es legítima y compartida por la Naturopatía Basada en la Evidencia.
  • Mención a la individualización: Reconoce que la homeopatía clásica busca una sustancia que se ajuste a la sintomatología global del paciente, lo que implica una alta individualización.
  • Advertencia sobre reproducibilidad: Señala que los ensayos positivos mejor realizados no pudieron ser reproducidos satisfactoriamente, un problema real que ha afectado a la investigación homeopática.

Sin embargo, las limitaciones son significativas:

Limitación

Comentario crítico

Reducción de la homeopatía a dilución extrema

El autor equipara homeopatía con “diluciones tan elevadas que es muy poco probable que una molécula permanezca”, ignorando que existen bajas diluciones (1C, 2C, 3C, 6C) con moléculas detectables, así como el uso de tinturas madre (materia prima fitológica para preparados homeopáticos de origen vegetal)

Confusión entre dilución, disolución y hormesis

Reproduce sin crítica la analogía del “sobre de azúcar en el Mediterráneo”, que confunde dilución con disolución, e ignora las evidencias fisicoquímicas sobre nanopartículas y el concepto de hormesis.

Aplicación acrítica del modelo patocéntrico

El ensayo clínico aleatorizado evalúa fármacos que actúan sobre un síntoma o enfermedad. La homeopatía actúa sobre la fuerza vital, buscando una reacción sistémica. Evaluar lo segundo con herramientas diseñadas para lo primero es un error epistemológico.

Omisión del debate sobre el método cualitativo

El artículo no contempla la posibilidad de que una intervención altamente individualizada requiera métodos de investigación cualitativos o n=1, no solo ensayos de grupo.

Falta de contextualización de los metanálisis de la época

Cita el metanálisis de Linde et al. (1997) —que encontró un efecto específico de la homeopatía más allá del placebo— pero no discute sus matices: los autores concluyeron que “los resultados positivos no pueden atribuirse por completo a sesgos”.

2.2 El error epistemológico de fondo: iatrocentrismo y patocentrismo

El artículo de Fernández Herráez comete el mismo error que el informe de la AEMPS de 2026, pero casi tres décadas antes: aplica a la homeopatía un modelo iatrocéntrico (centrado en el médico y el fármaco) y patocéntrico (centrado en la enfermedad como entidad nosológica).

En palabras del propio Hahnemann (Organon, § 9): “La homeopatía no trata enfermedades, trata el estado del individuo capaz de enfermar”. Esto implica que el foco no es la patología (ej: “diarrea”), sino la totalidad de síntomas mentales, generales y locales que definen el simillimum. Un ensayo clínico convencional que asigna al azar a pacientes con “diarrea aguda” a homeopatía o placebo, sin individualizar el remedio, no está evaluando la homeopatía clásica (unicista), sino una versión estandarizada que ningún Naturópata que interviene con remedios homeopáticos reconocería como su práctica.

El autor menciona de pasada la individualización, pero no extrae sus consecuencias metodológicas: si cada paciente puede recibir un remedio diferente (hasta más de 3.000 posibles), ¿cómo se puede hacer un ensayo convencional? La respuesta es que no se puede, o que se requieren diseños alternativos (n=1, series de casos, métodos cualitativos, análisis de datos agregados por repertorización).

3. La homeopatía como intervención Naturopática: el marco de la NBE y la MIN

3.1 El lugar de la homeopatía en el Programa Graduado en Naturopatía

Según el diseño curricular Naturopático recogido en el Plan de Ordenación General del Sistema Educativo de la Naturopatía POGSEN, la homeopatía se estudia en el tercer curso del Programa Graduado en Naturopatía, dentro del Módulo de Naturopatía Funcional (Área: Tecnología Naturopática o Naturopatía Aplicada), bajo la asignatura “Métodos Especiales en Naturopatía: Fundamentos de Homeopatía”. Su uso en la intervención Naturopática se sitúa en la segunda fase del Programa Personal de Salud (PPS), una vez realizada la dialógica, el análisis vital y la identificación del terreno. No se utiliza como “medicamento” que combate enfermedades, sino como estimulador de la fuerza vital (Modulador de la Coeherencia).

Este encaje tiene implicaciones profundas para la evaluación de la evidencia:

Fase del PPS

Objetivo

Relación con la homeopatía

 

 

 

Fase 1: Dialógica y análisis vital

Identificar desequilibrios del terreno (Bazo, Hígado, etc.)

Previo a la recomendación, no homeopatía

 

 

 

Fase 2: Estimulación de la fuerza vital

Remedio homeopático (simillimum)

La homeopatía actúa aquí

 

 

 

Fase 3: Eliminación de hábitos tóxicos y dieta

Eliminar obstáculos a la recuperación vital

Complementario

 

 

 

Fase 4: Coadyuvantes y seguimiento

Ajustes, drenajes, herbología

Puede incluir bajas diluciones

 

 

 

En este modelo, la pregunta no es “¿cura la homeopatía tal patología?”, sino “¿en qué individuos y bajo qué condiciones el simillimum estimula la fuerza vital para que el organismo resuelva su propio desequilibrio?”. Esta pregunta es más compleja y no se responde con un ensayo clínico convencional.

3.2 La Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) y la Metodología de Intervención Naturopática (MIN)

La NBE no rechaza los ensayos clínicos, pero los integra en un sistema de evidencia jerarquizado y contextualizado que incluye:

  • Métodos cuantitativos (ensayos, metanálisis) para intervenciones estandarizables.
  • Métodos cualitativos (fenomenología, estudio de casos, investigación-acción) para intervenciones altamente individualizadas.
  • Método semiótico para el seguimiento de la evolución del caso, basado en signos y síntomas.

En concreto, para la homeopatía, la NBE propone:

  1. Subtipificar qué tipo de homeopatía se evalúa: unicista (individualizada) vs. complejista (fórmulas fijas). Los ensayos negativos de complejistas no invalidan la unicista.
  2. Utilizar diseños n=1 cruzados para evaluar la respuesta individual al simillimum.
  3. Aplicar metanálisis de datos de pacientes individuales, no solo de estudios agregados.
  4. Evaluar resultados reportados por pacientes (PROMs) y cambios en la calidad de vida, no solo variables biomédicas a corto plazo.

El artículo de 1998 ignora totalmente esta complejidad metodológica y reduce la evaluación a “ensayo aleatorizado doble ciego sí o no”.

4. La contradicción regulatoria: medicamento sin principio activo que luego se retira

4.1 La advertencia de OCNFENACO en 2006

Un punto que ningún médico de familia podía prever en 1998, pero que OCNFENACO señaló en 2006, es la contradicción legal de clasificar como “medicamento” un producto sin principio activo detectable.

La Organización Colegial Naturopática OCNFENACO argumentó entonces:

  • Un medicamento debe tener un principio activo cuya acción farmacológica pueda estudiarse.
  • Los productos homeopáticos a partir de 12CH no contienen ninguna molécula detectable.
  • Por tanto, o no son medicamentos, o la legislación es incoherente.

Esta incoherencia llevó a que, durante décadas, los productos homeopáticos se registraran con un procedimiento simplificado que no exigía demostración de eficacia. El resultado fue una situación anómala: se vendían como “medicamentos” en farmacias, pero no se exigían los mismos estándares.

4.2 La retirada masiva de 2025 y el informe de la AEMPS de 2026

En agosto de 2025, la AEMPS retiró 314 productos homeopáticos del mercado por carecer de indicación terapéutica probada. En abril de 2026, publicó el informe que afirma “no existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en ninguna patología”.

El artículo de 1998 es, en cierto sentido, profético: ya anticipaba que la falta de evidencia llevaría a una posición escéptica. Pero no pudo anticipar la contradicción de que esos mismos productos eran legales como “medicamentos” durante décadas. Lo que el artículo no discute, y que desde la perspectiva de la NBE y la MIN resulta central, es si la solución es prohibir o desmedicalizar.

5. Lecciones para la praxiología Naturopática: investigación y regulación

5.1 La necesidad de una categoría regulatoria propia

La posición de OCNFENACO en 2006 fue acertada: los productos homeopáticos (y los de plantas medicinales en idéntica situación) no deberían ser medicamentos, sino una categoría específica (ej: “registro de productos herbodietéticos y afines”), con etiquetado claro que indique que no sustituyen al tratamiento médico y que su eficacia no está probada según los estándares farmacológicos, es decir sin indicación terapéutica.

Este enfoque:

  • Respeta la naturaleza de la homeopatía.
  • Elimina la contradicción legal.
  • Permite la libre elección del salutantes con información suficiente.
  • No perjudica la salud pública (pues los productos homeopáticos, bien fabricados, son seguros).

5.2 El papel de la investigación cualitativa y n=1 en la NBE

El vacío que deja el informe de la AEMPS y el artículo de 1998 es metodológico. Ambos desconocen (el artículo de 1998 por desconocimiento, el informe de 2026 por omisión) que existen diseños de investigación apropiados para intervenciones altamente individualizadas:

Diseño

Aplicación a homeopatía unicista

Ensayo n=1 cruzado

Salutantes recibe alternativamente simillimum y placebo en períodos aleatorizados; se evalúa respuesta global.

Análisis de datos individuales (IPD meta-analysis)

Reúne datos brutos de múltiples ensayos para identificar subgrupos de respondedores.

Método semiótico estructurado

Seguimiento de la evolución de los síntomas mentales, generales y locales antes/después del remedio.

Investigación-acción participativa

Intervención Naturopática con remedios homeopáticos y salutantes definen conjuntamente variables de resultado significativas.

 

La NBE no rehúye el rigor; exige un rigor adecuado al objeto de estudio. Evaluar la intervención Naturopática con remedios homeopáticos con métodos de farmacología es como evaluar la psicoterapia con un ensayo de fármacos: posible, pero insuficiente.

6. Conclusiones: más allá de “creer o no creer”

El artículo de Fernández Herráez (1998) es hijo de su tiempo: refleja el auge de la MBE, el escepticismo hacia las terapias no convencionales y la exigencia de ensayos clínicos. Sus limitaciones son también las del paradigma biomédico dominante de entonces: incapacidad para reconocer la especificidad metodológica de intervenciones que no son fármacos.

Desde la perspectiva actual —con 28 años de investigación adicional, con el pronunciamiento de OCNFENACO en 2006, con la retirada de productos homeopáticos en 2025 y con el informe de la AEMPS de 2026— podemos extraer varias lecciones:

  1. El principal error no es exigir evidencia, sino exigir el tipo de evidencia equivocado. Aplicar el ensayo clínico convencional a la homeopatía unicista es un error epistemológico que conduce a conclusiones inválidas o engañosas.
  2. La homeopatía no es un medicamento. Su clasificación legal como tal fue un error que la propia Administración ha rectificado implícitamente al retirar los productos por falta de evidencia.
  3. La solución no es prohibir, sino regular de forma adecuada. Crear una categoría de “productos herbodietéticos y afines” con control de calidad, seguridad y etiquetado informativo, sin exigir demostración de eficacia farmacológica, respeta la autonomía del salutante y la naturaleza de la homeopatía.
  4. La Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) y la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) ofrecen marcos más adecuados para investigar y evaluar la homeopatía, basados en métodos mixtos (cualitativos, n=1, semiótica) y en una praxiología que distingue fases y objetivos.
  5. El debate “creer o no creer” es un falso dilema. En ciencia no se trata de creer, sino de aplicar métodos de investigación apropiados. Si esos métodos no se aplican o se aplican incorrectamente, la ciencia no ha hablado, solo se ha aplicado mal.

En el marco de la intervención Naturopática, la homeopatía tiene un lugar legítimo —siempre que se utilice con formación adecuada, en la segunda fase del PPS, y con información clara al salutante—. Los profesionales Naturópatas colegiados en OCNFENACO están capacitados para esta praxis, y su intervención debe ser respetada dentro del ámbito de sus competencias, con derivación médica cuando sea necesario.

Fue un error convertir la homeopatía en “medicamento”; sería un doble error, por reacción, prohibirla por completo. Entre la medicalización forzada y la prohibición dogmática existe un espacio de regulación inteligente, basado en la naturaleza del remedio homeopatico y en una filosofía científica pluralista. Ese es el camino que OCNFENACO lleva señalando desde 2006.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Homeopatía y productos homeopáticos: Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad. Madrid: Ministerio de Sanidad, 2026.
  • Fernández Herráez, E. “Creer o no creer. Esa es la clave de la homeopatía”. Atención Primaria 21, no. 9 (1998): 593-649.
  • Hahnemann, S. Organon de la Medicina. 6ª ed. Madrid: Ediciones Homeopáticas, 2017 (original 1842).
  • Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO). “FENACO propone enmiendas a la futura Ley del Medicamento”. Naturopatía Digital, 14 de marzo de 2006.
  • Naturopatía Digital, 22 de abril de 2026. “La homeopatía ante el espejo de la contradicción: análisis crítico de la nota de prensa del Ministerio de Sanidad”. .
  • Mathie, R. T., et al. “Randomised placebo-controlled trials of individualised homeopathic treatment: systematic review and meta-analysis”. Systematic Reviews 3, no. 142 (2014).
  • Witt, C. M., et al. “Homeopathy in routine care: a prospective observational study with 3,787 patients”. Forschende Komplementärmedizin 14, no. 4 (2007): 210‑217.

 Nota: Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de investigación en Praxiología Naturopática y Metodología de Intervención (MIN) de la Red de Investigación Naturopática RINA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es integrar los conceptos científicos más avanzados en la práctica profesional Naturopática, reafirmando el compromiso con la excelencia profesional y la autonomía disciplinar.

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