Resumen
El artículo de E. Fernández Herráez, publicado en Atención Primaria en 1998, representa una visión biomédica clásica sobre la homeopatía, concluyendo que carece de evidencia científica y que los médicos de familia deberían desaconsejarla. El presente análisis somete dicho artículo a crítica desde los fundamentos de la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE), la Metodología de Intervención Naturopática (MIN) y la Praxiología Naturopática. Se argumenta que el error principal del artículo no es su exigencia de rigor metodológico —legítima en sí misma—, sino la aplicación acrítica de un modelo patocéntrico e iatrocéntrico (propio de la farmacología) a una intervención que, en la praxis Naturopática, opera sobre la fuerza vital con un enfoque semiótico‑cualitativo. Se analiza la contradicción epistemológica entre el método homeopático y el diseño del ensayo clínico aleatorizado, así como la posterior validación retrospectiva de la advertencia de OCNFENACO (2006) sobre la incorrecta clasificación de los productos homeopáticos como “medicamentos”. Se concluye que el artículo de 1998, pese a sus limitaciones cronológicas, prefigura las tensiones actuales entre evidencia, creencia y praxis, y que la solución no es abandonar la homeopatía, sino desmedicalizarla y enmarcarla en una categoría regulatoria y evaluativa acorde con su naturaleza.
Palabras
clave: homeopatía, naturopatía
basada en la evidencia, Metodología de Intervención Naturopática, praxiología,
medicamento homeopático, similia similibus curentur, fuerza vital.
1.
Introducción: el contexto del artículo de 1998 y su vigencia aparente
En mayo de
1998, la revista Atención Primaria publicó un artículo de
opinión de E. Fernández Herráez titulado “Creer o no creer. Esa es la
clave de la homeopatía”. En él, el autor —médico de familia y especialista
en salud pública— exponía una postura escéptica hacia la homeopatía, basándose
en la ausencia de “evidencias científicas claras de su eficacia” y en la
imposibilidad de reproducir los ensayos positivos. Concluía que el médico de
familia debía responder a sus pacientes que la homeopatía es “una visión
distinta de la medicina, basada en unas teorías empíricas, científicamente
inconsistentes y que todavía no dispone de medicamentos específicos que hayan demostrado
su eficacia”.
A primera
vista, el texto parece razonable y anclado en los cánones de la medicina basada
en la evidencia (MBE) de finales de los años 90. Sin embargo, un análisis más
profundo —a la luz de la evolución posterior del conocimiento sobre homeopatía,
de la crítica epistemológica desarrollada por la Organización Colegial
Naturopática (OCNFENACO) y de los fundamentos de la Naturopatía Basada en la
Evidencia (NBE) y la Metodología de Intervención Naturopática (MIN)— revela
varias limitaciones, contradicciones y presupuestos no declarados.
El presente
artículo somete a análisis crítico el texto de Fernández Herráez, situándolo en
el contexto del reciente informe de la AEMPS (2026) y de la postura histórica
de OCNFENACO (2006). Se argumenta que el error fundamental del artículo no es
su exigencia de pruebas —legítima en cualquier ámbito de salud—, sino la
aplicación de un modelo de evaluación farmacocéntrico a una
intervención que, por su naturaleza (estimulación de la fuerza vital,
individualización extrema, altas diluciones), no es equiparable a un fármaco.
Asimismo, se señala la contradicción —que el autor no podía prever en 1998— de
que el propio sistema regulatorio español haya clasificado durante décadas los
productos homeopáticos como “medicamentos” sin exigirles demostración de
eficacia, para luego retirarlos masivamente en 2025 por no cumplir esos mismos
requisitos.
2. Análisis
crítico del artículo de Fernández Herráez (1998)
2.1 Aciertos y limitaciones metodológicas
El artículo de
1998 tiene varios aciertos que deben reconocerse antes de la crítica:
- Exigencia de evidencia: En un momento histórico en el que la MBE se estaba consolidando,
el autor reclama ensayos clínicos rigurosos para cualquier intervención
terapéutica. Esta exigencia es legítima y compartida por la Naturopatía
Basada en la Evidencia.
- Mención a la
individualización: Reconoce que la homeopatía clásica
busca una sustancia que se ajuste a la sintomatología global del paciente,
lo que implica una alta individualización.
- Advertencia sobre
reproducibilidad: Señala que los ensayos positivos mejor
realizados no pudieron ser reproducidos satisfactoriamente, un problema
real que ha afectado a la investigación homeopática.
Sin embargo,
las limitaciones son significativas:
|
Limitación |
Comentario crítico |
|
Reducción de la homeopatía a
dilución extrema |
El autor equipara homeopatía
con “diluciones tan elevadas que es muy poco probable que una molécula
permanezca”, ignorando que existen bajas diluciones (1C, 2C, 3C, 6C) con
moléculas detectables, así como el uso de tinturas madre (materia prima
fitológica para preparados homeopáticos de origen vegetal) |
|
Confusión entre dilución,
disolución y hormesis |
Reproduce sin crítica la
analogía del “sobre de azúcar en el Mediterráneo”, que confunde dilución con
disolución, e ignora las evidencias fisicoquímicas sobre nanopartículas y el
concepto de hormesis. |
|
Aplicación acrítica del
modelo patocéntrico |
El ensayo clínico
aleatorizado evalúa fármacos que actúan sobre un síntoma o
enfermedad. La homeopatía actúa sobre la fuerza vital, buscando
una reacción sistémica. Evaluar lo segundo con herramientas diseñadas para lo
primero es un error epistemológico. |
|
Omisión del debate sobre el
método cualitativo |
El artículo no contempla la
posibilidad de que una intervención altamente individualizada requiera
métodos de investigación cualitativos o n=1, no solo ensayos de grupo. |
|
Falta de contextualización de
los metanálisis de la época |
Cita el metanálisis de Linde
et al. (1997) —que encontró un efecto específico de la homeopatía más allá
del placebo— pero no discute sus matices: los autores concluyeron que “los
resultados positivos no pueden atribuirse por completo a sesgos”. |
2.2 El error epistemológico de fondo: iatrocentrismo y
patocentrismo
El artículo de
Fernández Herráez comete el mismo error que el informe de la AEMPS de 2026,
pero casi tres décadas antes: aplica a la homeopatía un modelo
iatrocéntrico (centrado en el médico y el fármaco) y patocéntrico (centrado
en la enfermedad como entidad nosológica).
En palabras
del propio Hahnemann (Organon, § 9): “La homeopatía no trata
enfermedades, trata el estado del individuo capaz de enfermar”. Esto implica
que el foco no es la patología (ej: “diarrea”), sino la totalidad de síntomas
mentales, generales y locales que definen el simillimum. Un ensayo
clínico convencional que asigna al azar a pacientes con “diarrea aguda” a
homeopatía o placebo, sin individualizar el remedio, no está evaluando la
homeopatía clásica (unicista), sino una versión estandarizada que ningún Naturópata
que interviene con remedios homeopáticos reconocería como su práctica.
El autor
menciona de pasada la individualización, pero no extrae sus consecuencias
metodológicas: si cada paciente puede recibir un remedio diferente (hasta más
de 3.000 posibles), ¿cómo se puede hacer un ensayo convencional? La respuesta
es que no se puede, o que se requieren diseños alternativos (n=1, series de
casos, métodos cualitativos, análisis de datos agregados por repertorización).
3. La
homeopatía como intervención Naturopática: el marco de la NBE y la MIN
3.1 El lugar de la homeopatía en el Programa Graduado
en Naturopatía
Según el diseño
curricular Naturopático recogido en el Plan de Ordenación General del Sistema Educativo
de la Naturopatía POGSEN, la homeopatía se estudia en el tercer curso del Programa
Graduado en Naturopatía, dentro del Módulo de Naturopatía Funcional (Área:
Tecnología Naturopática o Naturopatía Aplicada), bajo la asignatura “Métodos
Especiales en Naturopatía: Fundamentos de Homeopatía”. Su uso en la
intervención Naturopática se sitúa en la segunda fase del Programa
Personal de Salud (PPS), una vez realizada la dialógica, el análisis vital
y la identificación del terreno. No se utiliza como “medicamento” que combate
enfermedades, sino como estimulador de la fuerza vital (Modulador de la
Coeherencia).
Este encaje
tiene implicaciones profundas para la evaluación de la evidencia:
|
Fase del PPS |
Objetivo |
Relación con la homeopatía |
|
|
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Fase 1: Dialógica y análisis
vital |
Identificar desequilibrios
del terreno (Bazo, Hígado, etc.) |
Previo a la recomendación, no
homeopatía |
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Fase 2: Estimulación de la
fuerza vital |
Remedio homeopático
(simillimum) |
La homeopatía actúa aquí |
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|
Fase 3: Eliminación de
hábitos tóxicos y dieta |
Eliminar obstáculos a la recuperación
vital |
Complementario |
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Fase 4: Coadyuvantes y
seguimiento |
Ajustes, drenajes, herbología |
Puede incluir bajas
diluciones |
|
|
|
En este
modelo, la pregunta no es “¿cura la homeopatía tal patología?”, sino “¿en
qué individuos y bajo qué condiciones el simillimum estimula la fuerza vital
para que el organismo resuelva su propio desequilibrio?”. Esta pregunta es
más compleja y no se responde con un ensayo clínico convencional.
3.2 La Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) y la
Metodología de Intervención Naturopática (MIN)
La NBE no
rechaza los ensayos clínicos, pero los integra en un sistema de
evidencia jerarquizado y contextualizado que incluye:
- Métodos cuantitativos (ensayos, metanálisis) para intervenciones estandarizables.
- Métodos cualitativos (fenomenología, estudio de casos, investigación-acción) para
intervenciones altamente individualizadas.
- Método semiótico para el seguimiento de la evolución del caso, basado en signos y
síntomas.
En concreto,
para la homeopatía, la NBE propone:
- Subtipificar qué tipo de homeopatía se evalúa: unicista (individualizada) vs.
complejista (fórmulas fijas). Los ensayos negativos de complejistas no
invalidan la unicista.
- Utilizar diseños n=1 cruzados para
evaluar la respuesta individual al simillimum.
- Aplicar metanálisis de datos de
pacientes individuales, no solo de estudios agregados.
- Evaluar resultados reportados por
pacientes (PROMs) y cambios en la calidad de vida, no
solo variables biomédicas a corto plazo.
El artículo de
1998 ignora totalmente esta complejidad metodológica y reduce la evaluación a
“ensayo aleatorizado doble ciego sí o no”.
4. La
contradicción regulatoria: medicamento sin principio activo que luego se retira
4.1 La advertencia de OCNFENACO en 2006
Un punto que
ningún médico de familia podía prever en 1998, pero que OCNFENACO señaló en
2006, es la contradicción legal de clasificar como “medicamento” un
producto sin principio activo detectable.
La
Organización Colegial Naturopática OCNFENACO argumentó entonces:
- Un medicamento debe tener un principio
activo cuya acción farmacológica pueda estudiarse.
- Los productos homeopáticos a partir de 12CH
no contienen ninguna molécula detectable.
- Por tanto, o no son medicamentos, o la
legislación es incoherente.
Esta
incoherencia llevó a que, durante décadas, los productos homeopáticos se
registraran con un procedimiento simplificado que no exigía
demostración de eficacia. El resultado fue una situación anómala: se
vendían como “medicamentos” en farmacias, pero no se exigían los mismos
estándares.
4.2 La retirada masiva de 2025 y el informe de la
AEMPS de 2026
En agosto de
2025, la AEMPS retiró 314 productos homeopáticos del mercado por carecer de
indicación terapéutica probada. En abril de 2026, publicó el informe que afirma
“no existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en
ninguna patología”.
El artículo de
1998 es, en cierto sentido, profético: ya anticipaba que la falta
de evidencia llevaría a una posición escéptica. Pero no pudo anticipar la
contradicción de que esos mismos productos eran legales como “medicamentos”
durante décadas. Lo que el artículo no discute, y que desde la perspectiva de
la NBE y la MIN resulta central, es si la solución es prohibir o
desmedicalizar.
5. Lecciones
para la praxiología Naturopática: investigación y regulación
5.1 La necesidad de una categoría regulatoria propia
La posición de
OCNFENACO en 2006 fue acertada: los productos homeopáticos (y los de
plantas medicinales en idéntica situación) no deberían ser medicamentos,
sino una categoría específica (ej: “registro de productos herbodietéticos y
afines”), con etiquetado claro que indique que no sustituyen al tratamiento
médico y que su eficacia no está probada según los estándares farmacológicos,
es decir sin indicación terapéutica.
Este enfoque:
- Respeta la naturaleza de la homeopatía.
- Elimina la contradicción legal.
- Permite la libre elección del salutantes con
información suficiente.
- No perjudica la salud pública (pues los
productos homeopáticos, bien fabricados, son seguros).
5.2 El papel de la investigación cualitativa y n=1 en
la NBE
El vacío que
deja el informe de la AEMPS y el artículo de 1998 es metodológico. Ambos
desconocen (el artículo de 1998 por desconocimiento, el informe de 2026 por
omisión) que existen diseños de investigación apropiados para intervenciones
altamente individualizadas:
|
Diseño |
Aplicación a homeopatía
unicista |
|
Ensayo n=1 cruzado |
Salutantes recibe
alternativamente simillimum y placebo en períodos aleatorizados; se evalúa
respuesta global. |
|
Análisis de datos
individuales (IPD meta-analysis) |
Reúne datos brutos de
múltiples ensayos para identificar subgrupos de respondedores. |
|
Método semiótico estructurado |
Seguimiento de la evolución
de los síntomas mentales, generales y locales antes/después del remedio. |
|
Investigación-acción
participativa |
Intervención Naturopática con
remedios homeopáticos y salutantes definen conjuntamente variables de
resultado significativas. |
La NBE no
rehúye el rigor; exige un rigor adecuado al objeto de estudio.
Evaluar la intervención Naturopática con remedios homeopáticos con métodos de
farmacología es como evaluar la psicoterapia con un ensayo de fármacos:
posible, pero insuficiente.
6.
Conclusiones: más allá de “creer o no creer”
El artículo de
Fernández Herráez (1998) es hijo de su tiempo: refleja el auge de la MBE, el
escepticismo hacia las terapias no convencionales y la exigencia de ensayos
clínicos. Sus limitaciones son también las del paradigma biomédico dominante de
entonces: incapacidad para reconocer la especificidad metodológica de
intervenciones que no son fármacos.
Desde la
perspectiva actual —con 28 años de investigación adicional, con el
pronunciamiento de OCNFENACO en 2006, con la retirada de productos homeopáticos
en 2025 y con el informe de la AEMPS de 2026— podemos extraer varias lecciones:
- El principal error no es
exigir evidencia, sino exigir el tipo de evidencia equivocado. Aplicar el ensayo clínico convencional a la homeopatía unicista
es un error epistemológico que conduce a conclusiones inválidas o
engañosas.
- La homeopatía no es un
medicamento. Su clasificación legal como tal fue un
error que la propia Administración ha rectificado implícitamente al
retirar los productos por falta de evidencia.
- La solución no es
prohibir, sino regular de forma adecuada. Crear una categoría de “productos herbodietéticos y afines” con
control de calidad, seguridad y etiquetado informativo, sin exigir
demostración de eficacia farmacológica, respeta la autonomía del salutante
y la naturaleza de la homeopatía.
- La Naturopatía Basada en
la Evidencia (NBE) y la Metodología de Intervención Naturopática (MIN)
ofrecen marcos más adecuados para investigar y
evaluar la homeopatía, basados en métodos mixtos (cualitativos, n=1,
semiótica) y en una praxiología que distingue fases y objetivos.
- El debate “creer o no
creer” es un falso dilema. En ciencia no se
trata de creer, sino de aplicar métodos de investigación apropiados. Si
esos métodos no se aplican o se aplican incorrectamente, la ciencia no ha
hablado, solo se ha aplicado mal.
En el marco de
la intervención Naturopática, la homeopatía tiene un lugar legítimo —siempre
que se utilice con formación adecuada, en la segunda fase del PPS, y con
información clara al salutante—. Los profesionales Naturópatas colegiados en
OCNFENACO están capacitados para esta praxis, y su intervención debe ser
respetada dentro del ámbito de sus competencias, con derivación médica cuando
sea necesario.
Fue un error
convertir la homeopatía en “medicamento”; sería un doble error, por reacción,
prohibirla por completo. Entre la medicalización forzada y la prohibición
dogmática existe un espacio de regulación inteligente, basado en la naturaleza del
remedio homeopatico y en una filosofía científica pluralista. Ese es el camino
que OCNFENACO lleva señalando desde 2006.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos
Sanitarios (AEMPS). Homeopatía y productos homeopáticos:
Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad.
Madrid: Ministerio de Sanidad, 2026.
- Fernández Herráez, E. “Creer o no creer. Esa
es la clave de la homeopatía”. Atención Primaria 21, no.
9 (1998): 593-649.
- Hahnemann, S. Organon de la Medicina.
6ª ed. Madrid: Ediciones Homeopáticas, 2017 (original 1842).
- Organización Colegial Naturopática
(OCNFENACO). “FENACO propone enmiendas a la futura Ley del
Medicamento”. Naturopatía Digital, 14 de marzo de 2006.
- Naturopatía Digital, 22 de abril de 2026. “La homeopatía ante el espejo de la
contradicción: análisis crítico de la nota de prensa del Ministerio de
Sanidad”. .
- Mathie, R. T., et al. “Randomised
placebo-controlled trials of individualised homeopathic treatment:
systematic review and meta-analysis”. Systematic Reviews 3,
no. 142 (2014).
- Witt, C. M., et al. “Homeopathy in routine
care: a prospective observational study with 3,787 patients”. Forschende
Komplementärmedizin 14, no. 4 (2007): 210‑217.

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