Introducción: La Necesidad de un Lenguaje Común
En el panorama actual de la salud, caracterizado por la cronicidad, la multimorbilidad y la creciente demanda de abordajes integrales, la colaboración entre profesionales se ha convertido en una necesidad imperiosa. Sin embargo, esta colaboración se ve frecuentemente dificultada por la falta de comprensión mutua de los marcos paradigmáticos, objetivos y ámbitos de competencia de cada disciplina.
Este artículo se dirige específicamente a médicos,
enfermeros, farmacéuticos, psicólogos y demás profesionales sanitarios, con el
objetivo de clarificar los fundamentos de la Naturopatía contemporánea. La
tesis central es la siguiente: comprender que la finalidad del acto Naturopático
es salutogénica, higiogénica y diasóstica —y no terapéutica— es el requisito
indispensable para establecer un diálogo interdisciplinar fructífero,
constructivo y seguro.
Superar la percepción de la Naturopatía como una mera
"terapia alternativa, natural o complementaria" (TAC) permite
reconocerla como lo que es: una profesión sanitaria de carácter
autónomo, con un objeto de estudio, una metodología y unos fines propios y
diferenciados, que ocupa un lugar esencial en el continuum de la autogestión
de la salud y la cultura de la salud.
1. Desmontando el Equívoco: Naturopatía no es Sinónimo de
"Terapia"
El primer y mayor obstáculo para la colaboración es terminológico y conceptual. En el modelo biomédico dominante, el paradigma es iatrocentrico, patocéntrico y terapéutico: se identifica una entidad nosológica (enfermedad) y se aplica un tratamiento para eliminarla, controlarla o paliarla.
La Naturopatía opera desde un paradigma radicalmente
distinto: el paradigma salutocéntrico. Su objetivo último no es
combatir la pathos (enfermedad), sino promover y facilitar
la salus (salud) en su sentido más amplio. Por ello, sus actos
profesionales se definen por tres finalidades intrínsecas:
- Finalidad Salutogénica (Génesis de la Salud): Se
centra en los orígenes de la salud. Investiga y potencia
los Recursos Generales de Resistencia del individuo y
su Sentido de Coherencia (comprensión, manejo y
significado de los eventos vitales). Su pregunta no es "¿qué
tienes?", sino "¿qué te hace estar y mantenerte sano?".
- Finalidad Higiogénica (Génesis de lo Saludable): Se
ocupa de las condiciones, hábitos y entornos que generan y
mantienen la salud. Es la dimensión práctica y educativa, que trabaja
en la creación de un "nicho vital" óptimo a través de la
nutrición, la gestión del estrés, la actividad física y la relación con el
entorno.
- Finalidad Diasóstica (Conocimiento a Través del Diálogo): Es
el proceso de valoración holística para conocer el estado
de equilibrio funcional del "terreno" biológico del individuo.
No busca diagnosticar una enfermedad, sino identificar desequilibrios
funcionales, bloqueos en la capacidad de autorregulación y los puntos
de leverage donde una intervención puede reorientar el
sistema hacia un mayor equilibrio.
Implicación clave: Cuando un profesional Naturópata atiende a una persona con, por
ejemplo, una hepatopatía diagnosticada, no está tratando la hepatopatía.
Está aplicando su diasóstica para evaluar el impacto de la
disfunción hepática en el terreno global, y diseñando un Programa
Personal de Salud (PPS) con acciones higiogénicas (como
una pauta alimentaria higiohepática) con el fin saulotogénico último
de fortalecer la capacidad intrínseca de detoxificación y regeneración del
organismo.
2. Consecuencias para la Práctica Colaborativa: Del Solapamiento a la Complementariedad
Entender esta distinción fundamental disipa confusiones y delimita claramente los ámbitos de actuación:
|
Aspecto |
Profesional Sanitario Terapéutico (Ej: Médico) |
Profesional Naturopático Salutogénico |
Naturaleza de la Colaboración Interdisciplinar |
|
Objeto central |
La enfermedad (diagnóstico,
pronóstico, tratamiento). |
El estado de salud y el terreno (evaluación
funcional, potenciación de la autorregulación). |
Complementaria. Se enfocan en aspectos diferentes del mismo continuum. |
|
Relación con el usuario |
Relación clínico-paciente. |
Relación docere-salutante o facilitador-salutante. |
Sinérgica. El
usuario es paciente para uno y salutante para
el otro, roles que pueden coexistir. |
|
Tipo de intervención |
Terapéutica: Fármacos,
cirugía, etc., dirigidos a la patología. |
Higiogénica/Salutogénica: Educación, modificación de hábitos, fitocomplejos, técnicas
naturales para optimizar la función. |
Secuencial y coordinada. La intervención médica puede ser prioritaria en fase aguda; la Naturopática,
en fases de reducción del riesgo, recuperación funcional y mantenimiento. |
|
Criterio de éxito |
Remisión de la enfermedad, control de síntomas,
normalización de parámetros patológicos. |
Mejora de la calidad de vida, aumento de la
energía y resiliencia, adopción de hábitos saludables, optimización de
parámetros funcionales. |
Integrativa. El
éxito global del cuidado se mide por ambos conjuntos de criterios. |
Este marco evita:
- Duplicidades peligrosas: El naturopático no modifica la
medicación prescrita.
- Expectativas erróneas: El salutante entiende que el PPS no
sustituye su tratamiento, sino que optimiza su estado general para
afrontarlo mejor.
- Desconfianza: El médico comprende que el colega
naturopático no "interfiere", sino que trabaja en un plano
diferente y complementario.
3. La Naturopatía como Eslabón Autónomo en el Continuum del Servicio de
Salud
Reconocer la Naturopatía como disciplina autónoma
significa aceptar que posee su propia estructura de conocimiento:
- Ontología propia: Su objeto de estudio es el proceso
vital saludable del ser humano en interacción con su entorno.
- Epistemología propia: Integra evidencia científica,
conocimiento tradicional crítico y la experiencia profesional sistematizada
desde su paradigma.
- Metodología propia: Desarrolla herramientas de valoración
funcional (diasóstica) y de intervención (Guía de Orientación de
Intervenciones Naturopáticas - GOIN) adaptadas a su fin salutogénico.
- Axiología propia: Se rige por principios como la Vis Regeneratrix Naturae, el Primum Non Nocere, el
empoderamiento del salutante y la búsqueda de Tolle System.
En el continuum del servicio sanitario, la
Naturopatía encuentra su espacio natural:
- En ATENCION PRIMARIA: Como disciplina higiogénica por
excelencia, educando y propiciando entornos saludables.
- DURANTE un proceso agudo o crónico: Como soporte
salutogénico, trabajando para mantener la integridad del terreno,
mitigar efectos secundarios de tratamientos y sostener la resiliencia
psico-física.
- En la Fase de RECUPERACIÓN y REHABILITACIÓN: Como
facilitadora de la recuperación activa de la salud, acelerando
y consolidando la vuelta al equilibrio funcional.
Conclusión: Invitación a un Diálogo Basado en el Reconocimiento Mutuo
El futuro de la atención sanitaria es, necesariamente,
interdisciplinar. Para que esta colaboración sea efectiva, es fundamental pasar
de la tolerancia a la comprensión activa, y de la percepción de
competencia a la conciencia de complementariedad.
Para el profesional sanitario terapéutico, extender la
mano al profesional Naturópata significa ganar un aliado especializado
en fortalecer la salud de base del paciente / salutante, lo que puede
traducirse en mejor adherencia terapéutica, menor toxicidad de los
tratamientos, mejor calidad de vida y mejores resultados globales.
Llamada a la acción:
- Reconocer la Naturopatía por sus fines propios
(salutogénesis, higiogénesis, diasóstica).
- Valorar su marco teórico-práctico autónomo y
basado en evidencia.
- Establecer canales de comunicación claros,
respetuosos y regulares para coordinar cuidados.
- Derivar adecuadamente: Saber que el profesional Naturópata es el interlocutor idóneo cuando el objetivo es la educación para la
salud, el cambio de hábitos, el soporte funcional durante un tratamiento o
la recuperación activa tras un proceso de perdida de salud.
La Naturopatía no viene a ocupar el lugar de nadie.
Viene a ocupar su propio lugar –el de propiciar la autogestión de la salud y la
potenciación de la salud– en un sistema que, hasta ahora, había estado
predominantemente volcado en la gestión de la enfermedad. Abrirse a este
diálogo no es solo un gesto de modernidad; es un acto de sabiduría clínica en
beneficio último de la persona a la que todos servimos.
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