viernes, 26 de septiembre de 2025

El Origen de la Palabra "Terapia": Un Debate Que Define a la Naturopatía

Cuando un Naturópata afirma "no soy un terapeuta, soy un saludador", no está simplemente defendiendo su rol profesional, sino que está haciendo una declaración que resuena con la historia de las palabras y los conceptos. La etimología del término "terapia" es más compleja de lo que se cree, y su análisis nos permite entender mejor la diferencia fundamental entre el enfoque de la Naturopatía y el de la medicina.

Generalmente, se asume que la palabra "terapia" proviene del griego clásico therapeía, asociado al tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, como bien se ha señalado, este término no aparece en los dialectos griegos clásicos con la connotación moderna. La historiografía señala al botánico español Andrés Laguna como el responsable de incorporar este término en su traducción de la obra de Dioscórides, dándole un uso que se ha perpetuado hasta hoy. Esta es una paradoja lingüística fascinante que demuestra cómo las palabras pueden ser moldeadas para servir a un propósito específico.

En la antigüedad, el concepto de "cuidado" o "servicio" se asociaba con los "therapeutai", un grupo al que el filósofo Filón de Alejandría dedicó su obra "Sobre la vida contemplativa". Estos "terapeutas" no eran sanitarios en el sentido de tratar enfermedades, sino que se dedicaban a un "cuidado" espiritual y moral, a la "atención" del alma para alcanzar un estado de pureza y bienestar.

Una Misión Más Allá de la Patología

Esta reflexión etimológica nos devuelve a la esencia de la Naturopatía. Si el término "terapia" no tiene un origen griego clásico asociado a la sanación física, y si los antiguos "terapeutas" se ocupaban del bienestar integral, entonces la Naturopatía se alinea más con esta concepción original que con la moderna.

  • El Naturópata no se centra en la patología, sino en la salud.

  • Su objetivo no es curar, sino potenciar la capacidad de autorregeneración del individuo.

  • La labor del Naturópata es la de un "saludador"; alguien que acompaña y guía en el camino hacia la salud plena, ofreciendo herramientas para que la persona asuma la responsabilidad de su propio bienestar.

La próxima vez que un profesional Naturópata responda que no es un terapeuta, está haciendo un gesto de coherencia y rigor. Está reconociendo que su práctica no tiene una finalidad terapéutica, sino una finalidad salutogénica, higiogénica y diasóstica. Está reivindicando una identidad profesional que se basa en la promoción de la salud y no en el tratamiento de la enfermedad, manteniendo una postura ética que evita el intrusismo profesional y clarifica su función en el panorama de la salud.

Este enfoque no solo honra la historia de los "terapeutas" originales, sino que también ofrece un servicio moderno y vital, centrado en lo que realmente importa: la promoción y el mantenimiento de la salud en la sociedad.

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