1. Introducción: el tejido adiposo como órgano endocrino y la microbiota como modulador
La obesidad ya no se considera un simple problema de balance energético, sino un proceso inflamatorio crónico de bajo grado en la que el tejido adiposo actúa como un órgano endocrino activo, secretando un conjunto de proteínas señalizadoras conocidas como adipocinas. Entre ellas, omentina-1, adropina y nesfatina-1 han emergido como biomarcadores de gran interés por su implicación en la sensibilidad a la insulina, la homeostasis energética y la regulación del apetito.













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