Introducción
Mientras organismos internacionales como la OMS y plataformas europeas como EUROCAM presentan la «salud integrativa» y la «atención centrada en la persona» como logros recientes de la medicina contemporánea, la historia real de la Naturopatía Hispanoamericana clama justicia. Lejos de ser una adición tardía o una adaptación de conceptos ajenos, la Naturopatía en nuestra región echó raíces profundas y comenzó su propia sistematización desde principios del siglo XX, mucho antes de que la OMS siquiera existiera.
Este artículo es un acto de reivindicación histórica
y corporativa. Es un recordatorio de que la Naturopatía hispanoamericana no
solo fue pionera, sino que construyó los cimientos de lo que hoy se
apropian otros sin el menor reconocimiento. Es hora de poner los
puntos sobre las íes y de exigir que el legado de nuestros precursores sea
respetado y, sobre todo, financiado para seguir investigando y
avanzando.
1. 1917: El primer Profesional Naturópata
hispanoamericano y el inicio de una era
El año 1917 marca un hito trascendental en
la historia de la Naturopatía mundial. Ese año, Juan Esteve Dulin,
un argentino visionario, se graduó como Profesional Naturópata por la American
School of Naturopathy de Nueva York, fundada por el propio Benedict Lust,
padre de la Naturopatía.
Este hecho no fue un acontecimiento aislado. Fue la chispa
que encendió un movimiento imparable que se extendería por todo el
continente. Dulin no solo trajo consigo los principios de la Vis
Regeneratrix Naturae, sino que los adaptó, enriqueció y transmitió en
español, sentando las bases para que la Naturopatía echara raíces en nuestro
suelo y en nuestra lengua.
Mientras hoy se habla de «medicina integrativa» como si
fuera un invento del siglo XXI, en 1917 ya había un profesional Naturópata
hispanoamericano ejerciendo, investigando y formando. La historia oficial
de la salud integrativa comienza, en realidad, en Argentina, no en Ginebra ni
en Bruselas.
2. Los años 20: Montevideo, el epicentro silenciado de la
Naturopatía Hispanoamericana
Si 1917 fue el año del nacimiento, la década de 1920 fue la
de la consolidación institucional. Montevideo, capital de Uruguay,
se erigió como el germen y epicentro de la Naturopatía Hispanoamericana.
Allí se gestaron las primeras escuelas, se organizaron los primeros congresos y
se comenzó a sistematizar todo el conocimiento Naturopático en
lengua hispana.
Este desarrollo temprano no fue fruto del azar, sino de
la determinación de un colectivo de profesionales que
entendieron que la Naturopatía no podía ser una práctica aislada, sino
una ciencia con fundamentos, métodos y una praxis definida.
Montevideo se convirtió en el faro que iluminó a toda la región, y desde allí
la Naturopatía se extendió a Chile, Colombia, Venezuela, Cuba, Nicaragua,
Puerto Rico y más allá.
Cuando hoy EUROCAM habla de «seleccionar buenas prácticas
TCIH» en su proyecto Refocusing Health, ignora que, en Montevideo, hace
más de cien años, ya se estaban seleccionando, sistematizando y enseñando esas
prácticas con un rigor que nada tiene que envidiar a los actuales
estándares.
3. 1947: El congreso de la ANA y el reconocimiento
internacional de la vanguardia hispana
El Congreso de la American Naturopathic Association
(ANA) de 1947, celebrado en Nueva York, fue el escenario donde la
Naturopatía hispanoamericana recibió su reconocimiento internacional.
Allí confluyeron figuras que hoy deberían ser nombres de referencia en
cualquier facultad de Ciencias de la Salud:
- Manuel
Lezaeta (Chile): uno de los más grandes sistematizadores de la
Naturopatía en lengua española, autor de una obra que sigue siendo
referencia.
- Conrado
Narváez (Colombia): pionero en la difusión y enseñanza de la
Naturopatía en el norte de Sudamérica.
- Rosendo
Argüello (Nicaragua): incansable propagador de los principios Naturopáticos
en Centroamérica.
- Juan
Antigas (Cuba): líder en la formación de profesionales en el
Caribe.
- Carlos
Brand (Venezuela): fundador de instituciones y escuelas en su
país.
- Carlos
Kozel (Puerto Rico): puente entre la Naturopatía norteamericana y
la hispana.
- José
Castro (España): enlace con la tradición europea que enriqueció
el acervo hispanoamericano.
Estos nombres no pueden ser borrados. Ellos no
fueron «terapeutas alternativos» ni «complementaristas»: fueron Profesionales
Naturópatas que trabajaron incansablemente en todos los niveles de la
disciplina:
|
Nivel |
Aportación de los pioneros |
|
Científico |
Establecieron fundamentos teóricos y metodologías propias,
basadas en el paradigma salutogénico y la Vis Regeneratrix. |
|
Profesional |
Definieron la praxis, los roles, las competencias y los
límites de la profesión, mucho antes de que existieran regulaciones
oficiales. |
|
Didáctico |
Desarrollaron programas de formación, manuales y sistemas
educativos que formaron a generaciones de naturópatas. |
|
Nomenclatura |
Crearon y unificaron el lenguaje técnico en español, dando
nombre a conceptos y procedimientos que hoy se presentan como «novedosos». |
4. La falacia del «descubrimiento»: cuando la historia se
tergiversa para apropiarse del legado
A la luz de estos hechos, la narrativa actual de la OMS, del
3er CMTCM y de EUROCAM resulta no solo ingenua, sino criminalmente
desmemoriada. Cuando estos organismos presentan la «atención centrada en la
persona» o la «integración de saberes» como un logro de la medicina
contemporánea, están tergiversando la historia y apropiándose
de un legado que no les pertenece.
La Naturopatía hispanoamericana ya había sistematizado
todos esos principios cuando la OMS aún no había nacido (se fundó en
1948, un año después del congreso de la ANA). Ya había formado
profesionales cuando la medicina aún no reconocía la importancia de la
prevención. Ya había creado un lenguaje propio cuando el
concepto de «salud integrativa» ni siquiera existía en los diccionarios.
No se puede presentar como «nuevo» lo que lleva más de un
siglo siendo el corazón de una ciencia. Y no se puede pedir
«colaboración» a quienes se ha ignorado y menospreciado durante décadas, sin
ofrecer un reconocimiento explícito y, sobre todo, financiación directa para
seguir investigando y desarrollando ese legado.
5. Conclusión: La Naturopatía hispanoamericana es la
madre de la salud integrativa
La historia de la Naturopatía en Hispanoamérica es la prueba
irrefutable de que la salud integrativa no es un invento de la OMS ni
de EUROCAM. Es el fruto del trabajo de mujeres y hombres que, desde
principios del siglo XX, entendieron que la salud no puede fragmentarse y
que el ser humano debe ser abordado en su totalidad.
Juan Este Dulin, Manuel Lezaeta, Conrado Narváez, Rosendo
Argüello, Juan Antigas, Carlos Brand, Carlos Kozel, José Castro y
tantos otros no son meros nombres en una lista: son los padres y madres
de una ciencia que hoy, más que nunca, reclama su lugar en el sistema
sanitario.
Por eso, exigimos:
- Reconocimiento
institucional explícito de la Naturopatía como ciencia autónoma,
con su propia ontología, epistemología, metodología, tecnología y
praxiología.
- Financiación
directa para la investigación Naturopática, a través de la Red
de Investigación Naturopática (RINA), impulsada por la Federación
Mundial de Naturopatía (WNF) , y no para proyectos que diluyen
nuestra identidad bajo etiquetas genéricas.
- Inclusión
de la historia Naturopática en los planes de estudio de las
Ciencias de la Salud, para que las nuevas generaciones conozcan quiénes
fueron los verdaderos pioneros de la salud integrativa.
La Naturopatía hispanoamericana tiene una huella
indeleble que nadie puede borrar. Y nosotros, sus herederos, no vamos
a permitir que se la apropien sin dar la cara. Naturopatía, ahora más que
nunca.
Nota final. Este artículo ha sido redactado desde
la perspectiva de la Ciencia y Profesión Naturopática, en defensa de su
identidad autónoma y de su legado histórico en Hispanoamérica. Se fundamenta en
los principios de la Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE,
la Metodología de la Intervención Naturopática (MIN) y
la Coordinación Praxiológica Naturopática (COPRANA) , y se
alinea con la misión de la Red de Investigación Naturopática (RINA) y
de la Federación Mundial de Naturopatía (WNF).
Los hitos históricos y los nombres de los pioneros
mencionados en este artículo han sido recogidos de fuentes documentales de la
propia tradición Naturopática, incluyendo archivos históricos de la American
School of Naturopathy, actas del congreso de la ANA de 1947 y publicaciones de
la época. El análisis crítico aquí expuesto constituye una posición
institucional y corporativa de la profesión Naturopática, que reclama el
reconocimiento de su autonomía y la asignación directa de recursos para su
investigación y desarrollo.
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