domingo, 14 de junio de 2026

Artículo de apoyo: La deriva de los “Naturopatas influencers” – Un análisis crítico desde la ética, la praxiología y la defensa de la profesión

El pasado 12 de junio, Jean‑Philippe Dellamonica, Naturópata con casi tres décadas de experiencia, formado en el CENATHO junto a Daniel Kieffer y con más de diez años de docencia en una escuela de Naturopatía, publicó un texto valiente, necesario y profundamente clarificador. En él, aborda sin ambages una deriva que amenaza la credibilidad de toda la profesión: la aparición de una generación de “naturopatas influencers” que confunden notoriedad en redes sociales con competencia profesional, y que anteponen el marketing agresivo, las promesas irreales y la estética de la perfección a la esencia misma de la naturopatía: la educación para la salud, el acompañamiento respetuoso y el conocimiento profundo del ser humano.

Desde la Organización Colegial Naturopática (OCNFENACO) , desde la Red de Investigación Naturopática (RINA) y desde la Federación Mundial de Naturopatía (WNF), queremos expresar nuestro más firme apoyo a las reflexiones de Dellamonica y sumarnos a su llamada de atención. No lo hacemos desde la nostalgia de un pasado supuestamente idílico, sino desde la convicción de que la Naturopatía, como ciencia de la salud autónoma, sólo puede crecer sobre los cimientos de la formación rigurosa, la experiencia clínica, el código deontológico y la colegiación. Las redes sociales no son el enemigo; el enemigo es vaciar la naturopatía de su contenido para convertirla en un producto de consumo más.

1. El problema no es la visibilidad, sino la sustitución del fondo por la forma

Dellamonca acierta plenamente cuando afirma: “Être visible ne signifie pas être compétent. Avoir une belle communication ne signifie pas avoir une vraie expérience de terrain. Savoir vendre un programme en ligne ne signifie pas savoir accompagner une personne en cabinet.”

En los últimos años, hemos asistido a una explosión de cursos exprés, formaciones de fin de semana y supuestos “métodos revolucionarios” que prometen convertir a cualquier persona en un experto Naturópata en cuestión de meses. La mayoría de estos programas no están acreditados, no incluyen prácticas clínicas supervisadas, no garantizan un conocimiento sólido de fisiología, patología, herbología o nutrición avanzada, y, lo que es peor, no enseñan la postura interior que requiere el acompañamiento de un Salutante.

La Naturopatía no es una lista de protocolos para vender suplementos. No es un sistema de “recetas” para “curar” enfermedades con plantas. Es, ante todo, una pedagogía de la salud, una relación de corresponsabilidad en la que el profesional –formado durante años– ayuda al Salutante a comprender su terreno, a activar su propia fuerza vital y a adquirir las competencias necesarias para gestionar su bienestar a largo plazo. Esto no se aprende en un cursillo de fin de semana, ni se improvisa con un guion de ventas.

2. La deriva de las “promesas espectaculares” y el “marketing agresivo”

Uno de los aspectos más preocupantes de esta nueva ola de influencers es la exageración sistemática de los resultados y la promesa de soluciones mágicas. Se venden “métodos únicos” para perder peso sin esfuerzo, para “desintoxicar” el organismo en tres días, para “curar” enfermedades crónicas con un puñado de suplementos. Todo ello acompañado de testimonios cuidadosamente seleccionados, fotos de “antes y después” y un discurso que roza lo milagroso.

Esto no solo es engañoso; es peligroso. Porque hay personas vulnerables que, confiando en estas promesas, abandonan tratamientos médicos esenciales, retrasan diagnósticos que podrían ser vitales o gastan grandes sumas de dinero en productos y protocolos sin ningún fundamento científico. La Naturopatía Basada en la Evidencia (NBE) exige honestidad: informar al Salutante de las limitaciones de la evidencia, no generar falsas expectativas y derivar al médico cuando sea necesario. La espectacularidad es incompatible con la deontología.

Como recuerda el Artículo 72 del Código Deontológico de la Profesión Naturopática (CDPN): “No está permitido ninguna promesa de ‘curación’”. La publicidad engañosa y las afirmaciones taxativas sobre la eficacia de las intervenciones son una falta grave, y los profesionales colegiados estamos obligados a denunciarlas.

3. Dónde está el verdadero valor: formación, experiencia, ética y colegiación

Dellamonica subraya con acierto que un profesional serio se construye desde la competencia, la ética, la rigurosidad, la experiencia y la coherencia. Añadamos un elemento más: la colegiación en OCNFENACO.

Un Naturópata Colegiado acredita:

  • Formación de grado (Programa Graduado en Naturopatía, PGN), con miles de horas de estudio en ciencias biomédicas, metodología de intervención, herbología, nutrición, hidrohigiene, etc.
  • Prácticas clínicas supervisadas, que garantizan la adquisición de competencias reales en el acompañamiento de Salutantes.
  • Sujeción al CDPN, que le obliga a derivar al médico ante cualquier sospecha de proceso patológico, a no prometer curas y a actuar con transparencia.
  • Formación continuada y recertificación periódica.
  • Seguro de responsabilidad civil.

Nada de esto aparece en las fotos cuidadas de los influencers, ni en sus promesas de ingresos fáciles. Pero es la única garantía de que el profesional que tienes delante realmente sabe lo que hace y antepone la salud del Salutante a cualquier otro interés.

4. Un llamamiento a los profesionales jóvenes y a los estudiantes

Desde OCNFENACO y RINA, dirigimos un mensaje muy claro a los estudiantes de Naturopatía y a los profesionales que se inician:

  • No os dejéis deslumbrar por el brillo de las redes sociales. La popularidad no equivale a competencia. Un profesional con cien seguidores, pero con una sólida formación y una práctica ética vale infinitamente más que un influencer con miles de seguidores, pero sin oficio ni beneficio.
  • Invertid en formación de calidad. Buscad escuelas acreditadas por OCNFENACO, que sigan los estándares de la WNF y de la OMS. Exigid programas que incluyan prácticas clínicas supervisadas y asignaturas deontológicas.
  • Colegiaos. La colegiación es el acto más poderoso de autoestima profesional. Es la manera de decir: “Pertenezco a un colectivo que tiene estándares, que se exige, que se protege y que defiende a sus miembros”.
  • Construid vuestra práctica desde la paciencia y la honestidad. El éxito profesional no se logra con trucos de marketing, sino con la confianza que genera un acompañamiento honesto y competente. Los Salutantes no son “clientes” a los que hay que “fidelizar” con estrategias agresivas; son personas que confían en nosotros su salud.

5. La Naturopatía no necesita vendedores de sueños; necesita educadores de salud

Dellamonica concluye con una frase que debería ser el lema de nuestra profesión: “La Naturopatía tiene necesidad de practicantes sólidos, humanos, cultos, responsables, capaces de acompañar realmente a las personas. Ella no tiene necesidad de una nueva generación de vendedores de sueños. Ella tiene necesidad de educadores de salud. Ella tiene necesidad de practicantes arraigados.”

Compartimos plenamente esta visión. La Naturopatía no es un producto de marketing; es una ciencia de la salud autónoma con 130 años de historia. Su futuro no se construye sobre imágenes de Instagram o promesas de ingresos pasivos, sino sobre la calidad de la formación, el rigor de la investigación, la coherencia deontológica y la colegiación responsable.

Invito a todos los profesionales que lean este artículo a compartir el texto de Jean‑Philippe Dellamonica, a debatir en sus asociaciones y escuelas sobre la deriva de los “influencers”, y a redoblar su compromiso con la excelencia profesional.

Naturopatía, ahora más que nunca. No a los vendedores de sueños; sí a los educadores de salud. La unión, la formación y la colegiación nos harán fuertes.

Referencias:

Nota final: Este artículo ha sido redactado en el marco de la línea de defensa profesional de la Red de Investigación Naturopática RINA, en diálogo con las contribuciones de Naturopatía Digital. Su objetivo es apoyar la reflexión crítica sobre la deriva de algunos “influencers” y reivindicar la naturopatía como una ciencia autónoma, ética y basada en la formación y la colegiación. Naturopatía, ahora más que nunca

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