El Cuerpo como Vibración: WUINCLIL y la Esencia Energética del Ser
Para los Mayas, el cuerpo del hombre, al que denominaban WUINCLIL (de WUINIC = Ser y LIL = Vibración), no era una entidad estática, sino una manifestación de energía. Concebían el organismo como una masa vibrante, un punto de confluencia dinámico de las poderosas fuerzas cósmicas y telúricas. El cuerpo físico, PIX, era considerado simplemente la envoltura, el vehículo a través del cual esa energía primordial se manifestaba. Esta energía, interconectada con la esencia de los minerales, vegetales y animales, era, en última instancia, una expresión directa de la Energía Cósmica Universal. Esta visión holística del ser humano como un campo energético vibracional es un pilar central que la Naturopatía reconoce y aplica.
Salud como Equilibrio Energético: BIX A COL? La Pregunta Ancestral
La profunda comprensión maya de la relación entre salud y equilibrio energético se hacía patente incluso en su lenguaje cotidiano. La pregunta "¿cómo estás de salud?" se formulaba como "BIX A COL?", que literalmente significa "¿Cómo está tu energía?". La respuesta, si la persona gozaba de bienestar, era "TOH IN COL" (Está recta o correcta mi energía), mientras que la ausencia de salud se expresaba como "K’AZ IN COL" (Está fea mi energía). Esta simple pero profunda expresión lingüística revela que la cultura maya poseía un conocimiento intrínseco de la homeostasis energética, reconociendo que la salud es el resultado de un flujo armónico y equilibrado de la energía vital. Un principio que resuena directamente con la Tensión Homeostática que la Naturopatía busca optimizar.
K’IN: El Sol como Motor Vital y Principio Unificante
El Sol, K’IN, ocupaba un lugar central en la cosmología maya y en su comprensión de la vitalidad. Lo veían como el gran energetizador del átomo, la base misma del mundo físico y el origen de la vitalidad que construía y animaba el cuerpo físico, PIX. K’IN no era solo una fuente de luz y calor; era considerado el principio unificante o el puente para una serie de energías sutiles que repercutían directamente en el organismo humano.
Los Mayas no se limitaron a esta concepción general; desarrollaron una sofisticada clasificación de diversos tipos de energías que fluían a través de lo que denominaban el "cuerpo solar" del ser humano, evidenciando una profunda comprensión de la Higioergia y la influencia de los Agentes Naturales de Salud (ANS).
La Red de la Vida: Canales de Energía y Distribuidores Vitales
Según la sabiduría maya, el cuerpo humano estaba surcado por una intrincada red de canales de energía (líneas) y de luz. Creían que el cuerpo físico, PIX, era en esencia un "tejido de luz condensada" del cual emergía el alma, PIXAN.
El propósito principal de este "cuerpo solar" era vitalizar y energetizar al cuerpo físico. Esto se lograba mediante la circulación de dos tipos primordiales de energía: HUYUB-CAN (la Energía Universal Cósmica) y HULLA-CAN (la Energía en acción), que fluían a través de unos conductos que denominaban Ehecanes (tubos de aire). Estas energías se integraban, a su vez, con las energías telúricas y las provenientes del sistema solar, demostrando una visión ecológica y sistémica de la salud.
A lo largo de estas "líneas de energía", las fuerzas cósmicas, una vez recibidas por los PUAH (considerados los "distribuidores del torrente de vida"), fluían por el cuerpo de manera análoga a como la sangre circula por arterias y venas. Cuando el "cuerpo solar" operaba correctamente, los doce PUAH distribuían este torrente vital a receptores especiales, garantizando la armonía psicofísica. Las funciones del "cuerpo solar" eran claras: ser receptor de PUAH, asimilador de PUAH y transmisor de PUAH.
El Bazo (EP) era reconocido como el conector crucial entre el "cuerpo solar" y el cuerpo físico, siendo el agente más importante de la fuerza de la vida. Esta es una visión que la Naturopatía también ha valorado, aunque con diferentes terminologías.
Más Allá de la Vitalidad: La Energía Cualificada y la Conexión Integral
Un aspecto particularmente avanzado de la sabiduría maya era la comprensión de que la energía transmitida no era solo energía vital bruta. Estaba cualificada por las potencias que emanaban del PIXAN (Alma), NAAT (Entendimiento), NAK’OLAL (Sentimiento) y UOLAH (Voluntad). Esta profunda percepción revela que los Mayas ya reconocían la inseparable conexión entre la dimensión física, mental, emocional y espiritual del ser humano.
Esta cualificación de la energía por aspectos psíquicos y volitivos es una anticipación milenaria del enfoque holístico y psicosomático que la Naturopatía moderna defiende y practica. Para los Mayas, la salud era, en esencia, la manifestación de una energía vital que no solo nutría el cuerpo, sino que estaba imbuida de la intención, la emoción y la conciencia del individuo.
Conclusión: La Sabiduría Maya, un Legado para la Naturopatía
La cosmovisión Maya de la salud, centrada en el cuerpo como una manifestación energética interconectada con el cosmos, y la salud como un equilibrio vital impulsado por el Sol y la armonía interna, establece un puente directo con los principios de la Ciencia y Profesión Naturopática. Su comprensión de la energía cualificada por el alma, el entendimiento, el sentimiento y la voluntad, es un testimonio ancestral de la integralidad que la Naturopatía promueve hoy día. Esta sabiduría es un valioso legado que nutre y enriquece nuestro Criterio Naturopático, demostrando la atemporalidad de los principios que rigen la Salutogénesis.
En las próximas entregas, exploraremos cómo esta visión energética y holística se manifestaba en otras culturas ancestrales mesoamericanas, como la Tolteca y la Olmeca.

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